Las mujeres cuando nos reunimos hablamos de hombres, el tema rara vez cambia, siempre estamos criticando su forma de actuar. Contamos las experiencias con ellos y comparamos las estrategias que ellos utilizan con nosotras.

En definitiva, siempre, hablamos de ellos, de nuestras desilusiones o alegrías amorosas.

En cambio, los hombres cuando se reúnen con otros hombres charlan de fútbol, autos, negocios y parlotean de sexo.

Pero el tema mujeres no es el protagonista de sus encuentros.

Ellos sí que disfrutan verdaderamente de sus salidas, y es digno de envidia, admiro esa posibilidad que tienen ellos de distracción y o desconexión con el otro género, lo que los hace relajar y concentrarse en lo que están haciendo en ese momento, cualidad que las mujeres casi no podemos controlar.

Hombre vs mujer

La mujer está en el trabajo y piensa en él. Nos vestimos y pensamos en ponernos lindas para el hombre que tenemos o aspiramos tener.

Mientras que ellos, ( la mayoría ) se ponen lo que tienen a mano, lo que tienen limpio, o lo que tienen. En definitiva, a nosotras nos gustan igual, siempre.

Para ellos el mejor programa es salir del trabajo y jugar al fútbol con sus compañeros de oficina (o de donde sea), o más aún, llegar a casa donde saben encontraran una rica comida para disfrutar durante la cena, mientras ve cualquier partido de cualquier deporte nacional o internacional .

La mujer que diga que esto no le recuerda algo o no le ha pasado nunca, seguramente jamás ha estado en pareja.

Claro está , siempre hablamos de hombres. En general pero sabemos que debe existir un porcentaje de ellos que actúen de otra forma, como nosotras quisiéramos, pero desafortunadamente no sabemos donde encontrar a estos hombres diferentes.

Ser como ellos

Lo bueno sería actuar como lo hacen ellos, ¿pero cómo se hace?

Cierta vez, un compañero de oficina respondió, luego de escuchar a un grupo de mujeres por más de dos horas que sólo hablaban de sus historias amorosas, algo verdaderamente interesante y envidiable. "Nosotros cuando jugamos fútbol...jugamos fútbol …y lo disfrutamos". Cuando vemos fútbol, vemos fútbol…y lo disfrutamos. Y cuando estamos con una mujer, estamos, la pasamos bárbaro, pero después seguimos haciendo todo lo demás", comentó.

Contundente, ¿no?

Aunque no nos guste, lo que dijo era verdaderamente cierto, ellos tienen esa posibilidad y lo peor para nosotras es que disfrutan realmente de ello, nosotras ( o algunas de nosotras ), no podemos ponerlo en práctica.

Cuando una mujer se enamora o encanta, pierde la mayor parte de su tiempo soñando, pensando o hablando de ese hombre y es inevitable.

Y esto marca una diferencia bastante notoria.

Sería algo así:

Nosotras cuando vamos al gimnasio, pensamos en ponernos lindas para nuestro hombre, y muchas veces no lo disfrutamos porque no nos gusta el ejercicio, pero sabemos que a ellos si les gusta una cola dura o un cuerpo entrenado, entonces vamos.

Cuando vemos televisión, miramos las novelas y nos imaginamos parte de la historia, pero con él.

Y muchas veces intentamos tener su compañía para compartir estos momentos, pero terminamos viendo algún partido porque él se aburre y cambia constantemente de canal durante los avisos publicitarios. Y nosotras con tal de compartir, nos perdemos la novela.

Fundamentalmente cuando estamos con un hombre estamos con un hombre, después de habernos producido como para una fiesta de gala, y jamás queremos que el encuentro termine, si por nosotras fuera, pasaríamos la noche, la mañana, la tarde y el resto de nuestras vidas con él.

Eso es amor para nosotras, eso es ser pesada para ellos.

Las mujeres nacimos con el microchip del amor y del romanticismo incorporado y como somos más mujeres que hombres en este planeta, Dios los ahorró y sólo algunos hombres lo tienen y otros no.

Igualmente y, por más que intentemos actuar de otra forma o imitarlos, no podremos jamás, nos hace felices ser así, aunque nos haga infelices no ser retribuidas como quisiéramos algunas veces..

Pero si de algo podemos estar seguros es que la mujer siempre hace todo con un amor incondicional, algunas veces sale bien, otras no.

Lo bueno es intentarlo.