Entregaba preservativos a un grupo de transexuales de Honduras, tarea habitual del colectivo LGTB de Cattrachas. Cumplida la entrega, se queda sola esperando a las compañeras. Aparece, entonces, un coche. De él, se baja un policía y le asesta 22 puñaladas.

A Noelia Mercado no le tiembla la voz ni se le entrecorta cuando cuenta su historia. El vuelco en el estómago se siente, más bien, en las butacas del auditorio del Museo Reina Sofía, escenario del Ciclo de Cortos Tu voz cuenta. Con mujeres es justicia.

No era la primera vez que la joven hondureña, con poco más de 30 años, se cruzaba con este oficial. El día anterior, tres patrullas de policía golpean a un grupo de 15 transexuales con las que conversaban Noelia y otra compañera. Dicho oficial la amenaza, pero ella no se preocupa “porque las amenazas son diarias”. 24 horas después, es víctima del intento de asesinato, tras el cual, el policía la arroja por un barranco a una hora en coche de la ciudad.

Mi caso en Honduras lo llaman el caso estrella, porque sobreviví y tuve el valor de denunciar”. Salió del barranco por su propio pie; la misma fuerza que le impulsa, ahora, a seguir trabajando a favor de la diversidad sexual desde España, ya que llegó acogida por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.

Cortos del Día de la Mujer

Parte de la historia de Noelia Mercado y de la labor de Red Lésbica Cattrachas han quedado plasmadas en uno de los cortos del I Concurso Internacional de Cortometrajes realizado por mujeres sobre mujeres. Festival que se integra dentro de las actividades organizadas en Madrid para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo, y que cuenta con la colaboración de la asociación Entrepueblos.

El objetivo es “recuperar las voces, no de las que no tienen voz, sino de las que son acalladas”, ha afirmado la representante de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Elena Montorio, en la presentación del ciclo. 14 cortometrajes, de una selección de 40, ante un público escaso y principalmente femenino.

La trata de mujeres y niñas, el derecho a un aborto seguro, el abuso sexual infantil, la violencia contra las mujeres en conflictos o el analfabetismo han sido temas de estas piezas audiovisuales. Pero también ha habido espacio para el reconocimiento: una alabanza a esas heroínas que luchan cada día por sacar a su familia en condiciones extremas o para aquéllas que trabajan fuera y dentro de casa.

Cine como reflexión contra las desigualdades

El punto y final lo ha puesto un cortometraje rodado en Madrid sobre la migración. Una crítica a la movilidad de personas y un homenaje a las mujeres camino que, con cada paso, se encuentran ante una nueva frontera. “El cine nos ayuda a repensar la realidad y a poner en cuestión aquello que se ve como normal”, ha expresado una de las miembros del jurado, Mamen Briz.

Tras dos horas de impactos audiovisuales, la mente de los asistentes comienza a pensar en femenino. Caminan ya hacia la salida del museo cuando les golpea otra reflexión: las lacras expuestas no pertenecen tan solo al ámbito de la mujer.

Ciertos problemas afectan, también, al género masculino. Alcanzan la puerta, llueve, y al abrir el paraguas piensan: no es una cuestión de sexos; hombres y mujeres tienen el mismo peso en la batalla contra las desigualdades. Ahora, solo queda esperar que, cuando cierren el paraguas, no se queden entre las varillas estas reflexiones.