
- Corte Internacional de la Haya - ONU
Como se esperaba, el fallo de la Corte Internacional reconoce aciertos en la posición de cada uno de los países, pero también les asigna el peor de los castigos conocidos en la región: los obliga a acatar la Ley y ponerse de acuerdo.
Ecuánime, el fallo señala que no existen, hasta el momento, pruebas de contaminación y afectación del entorno ambiental tal como lo ha sostenido Argentina, señalando con contundencia que Uruguay violó varias cláusulas del Tratado del Río Uruguay.
Dejar atrás los desaciertos
Se obliga a ambos países a dejar atrás la cadena de desaciertos que llevaron a la situación actual, y señala también un futuro promisorio para la región, el del respeto por la Ley y la necesidad de protección efectiva del medioambiente.
A partir de hoy, sin dudas, se escribirá una historia diferente entre ambos países. El fallo deja sabiamente en manos de ambos países, y fuerza de esta manera la realización de acuerdos bilaterales, la resolución de los detalles de la controversia, abocándose como máximo tribunal internacional, a lo esencial de la controversia: la violación del Tratado sobre el Río de Uruguay.
El olvidado medioambiente cobra un relevante protagonismo
Insta la Corte a un desarrollo sustentable y coordinado en la región limítrofe entre ambos países. Señala también la importancia de preservación del medioambiente y la calidad de vida de sus habitantes.
Se presenta entonces, luego de este fallo inapelable, la oportunidad histórica de poner límites a las grandes explotaciones extractivas en la región, evitando la predación de los recursos naturales y preservando, sobre los intereses económicos, el medio ambiente.
El fallo evidentemente excede el marco de las plantas procesadoras de pasta de celulosa. Seguramente los nuevos negociadores de ambos países incluirán en los acuerdos bilaterales la pesca, forestación, navegación, recursos hídricos y producción de energía entre otros, extendiendo sus efectos al Río de la Plata y el mar compartido entre Uruguay y Argentina.
La revitalización de los organismos bilaterales
Un aspecto interesante en el fallo, es la jerarquización de los organismos bilaterales. La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) cobra relevancia a partir de la sentencia, y es en ella, que la Corte pone la responsabilidad de resolución de los detalles del conflicto y las controversias futuras.
Probablemente, y luego de un lógico período de reflexión, las posiciones extremas en ambos países, podrán suavizarse y las protestas, incluido el corte de un puente internacional, debieran canalizarse por las formas de diálogo y acuerdo propuestos.
Se inaugura entonces el tiempo de los técnicos, científicos, universidades y diplomáticos de ambos países. Quitar del ámbito excluyentemente político a la controversia, democratiza el tema y es, quizás, el mayor aporte del fallo inapelable de la Corte Internacional de la Haya.
