Corinthians se consagró campeón de la Copa Libertadores de América al derrotar a Boca en el Estadio Pacaembú por 2-0 en el partido revancha de la final, con lo cual se impuso por un global de 3-1. Los dos goles fueron de Emerson en la segunda parte de un encuentro bastante pobre y con pocas ocasiones de gol.

El timão levantó la Copa por primera vez en su historia en la que fue también su primera final y se convirtió en el 9º club brasileño que alguna vez ganó la máxima competición de clubes de América.

Corinthians terminó invicto, con ocho triunfos y seis empates, marcando 22 goles y recibiendo apenas cuatro. Sin grandes figuras en el plantel, el fuerte del conjunto brasileño fue siempre el equipo, compacto, ordenado, sólido y equilibrado en cada uno de sus compromisos. En 14 encuentros ningún equipo pudo ganarle. Un campeón más que justo.

El primer tiempo se fue sin goles

El inicio del encuentro fue muy similar al de la Bombonera, con ambos equipos intentando tener la pelota, aunque Boca dominó las acciones en los primeros minutos. Mouche y Chicão fueron amonestados rápidamente por un encontronazo en la mitad de la cancha.

El primer remate al arco fue de Alex, aunque no supuso problemas para Orión. Con el correr de los minutos el partido se hizo tremendamente equilibrado y con ambos equipos sin deseos de desprotegerse atrás, con lo cual las ocasiones de gol eran escasas. Una linda entrada de Emerson por derecha con caño incluido terminó con el rechazo al córner de Caruzzo, pero por lo demás, sobre los 25 minutos pasaba poco y nada en el Pacaembú.

Por momentos el encuentro se hacía muy friccionado, con mucha pierna fuerte y poco fútbol. Alex tuvo un lindo tiro libre desde una posición peligrosa, pero su remate dio en la barrera. Sobre la media hora Corinthians era mejor, manejaba más la pelota e inquietaba a Boca con centros.

En el equipo argentino debió salir el portero Orión por una lesión en la rodilla causada por un choque con Somoza. En su lugar entró Sosa, que había disputado la final de la Libertadores 2011 con Peñarol precisamente en el mismo Estadio Pacamebú.

Boca no encontraba juego y recurría cada vez más seguido a inofensivos pelotazos que eran rechazados sin problemas por la última línea del timão. Por su parte, el Corinthians intentaba más, pero sin demasiada profundidad y a pesar de terminar mejor la primera parte tampoco generó demasiado. En términos generales, el primer tiempo fue muy pobre, sin una sola chances de gol clara para ninguno de los dos equipos, que se mostraron muy preocupados por no desarmarse atrás. Cassio prácticamente no tocó la pelota.

Emerson apareció en la segunda parte y el timão gritó campeón

Emerson salió enchufado en el complemento y a los 30 segundo se coló en el área por derecha y terminó mandando un centro rasante que capturó Sosa. La apertura del marcador llegó a los 54 minutos y nació en una innecesaria falta por derecha que derivó en otro tiro libre para Corinthians. La defensa xeneize no pudo despejar el centro y después de un par de rebotes Danilio habilitó de taco a Emerson, que mano a mano con Sosa definió al centro y decretó el 1-0. Una muy linda repentización del volante, que le dejó el gol servido a su compañero.

Con la ventaja en el marcador, el local comenzó a jugar mejor. Falcioni mandó a la cancha a Cvitanich por Ledesma, pero Boca seguía sin encontrar su fútbol y tenía enormes problemas para acercarse al arco de Cassio con peligro. Riquelme se equivocaba en todos los pases, Mouche no entraba en juego y Silva no recibía jamás una pelota redonda. El Corinthians parecía tener todo controlado.

La primera (y única) clara de Boca en todo el encuentro llegó a los 75 minutos, con un centro frontal de Riquelme y un buen cabezazo de Caruzzo que Cassio contuvo con esfuerzo. Pero un minuto después, Schiavi cometió un error garrafal y el timão comenzó a liquidar la final. El defensor dio mal un pase atrás y le regaló la pelota a Emerson, que se escapó sólo para enfrentar al arquero. Con tranquilidad, el delantero definió junto a un palo y puso el 2-0, exagerado por lo que había sido el trámite del encuentro.

El gol sentenció el partido, ya que Boca no tuvo reacción y se dedicó más a pelearse con el rival que a intentar el empate. Los últimos minutos se fueron con muchos roces y poco fútbol, lo que le convenía claramente al local, que dejó pasar el tiempo y no sufrió sobresaltos. Wilmar Roldán pitó el final y por primera vez en su historia, el Corinthians se consagró campeón de América.