Boca y Corinthians empataron 1-1 en la final de ida de la Copa Libertadores de América disputada en la "Bombonera". El encuentro fue parejo, con leve superioridad del local, sobre todo en el segundo tiempo. Roncaglia puso el 1-0 para el xeneize, pero Romarinho marcó el empate a pocos minutos del final, con lo cual el equipo brasileño mantuvo su invicto en la Copa y llega mejor al encuentro de vuelta, que se jugará el miércoles próximo en el Estadio Pacaembú.

La primera parte se fue sin goles

El encuentro comenzó con Boca buscando y avisando al minuto de juego con un cabezazo de Schiavi apenas alto. Paulinho respondió con un tremendo remate que viajaba directamente al ángulo pero que fue rechazado de gran manera por Orión.

Si bien Boca dominaba las acciones, el Corinthians no se refugiaba atrás, presionaba con el equipo bastante adelantado e intentaba salir siempre que podía, evitando que el encuentro sea un monólogo del local.

Danilo pudo haber tenido una chance muy clara a los 17 minutos, pero cuando se perfilaba para enfrentar a Orión la pelota le dio en el taco y la defensa xeneize pudo rechazar. Con el correr de los minutos Boca empezó a impacientarse porque no encontraba los caminos y recurría al pelotazo cada vez con mayor asiduidad. El Corinthians estaba muy cómodo y no sufría sobresaltos, demostrando una vez más esa solidez que le permitió llegar invicto a la final.

Riquelme estaba impreciso, Mouche peleaba y no jugaba y Boca recién a los 31 minutos tuvo un acercamiento medianamente peligroso, con una escapada de Clemente Rodríguez por la banda que terminó en centro bajo y definición imperfecta de Mouche.

Minutos después Silva estuvo muy cerca con una tijera espectacular dentro del área que pegó de casualidad en un defensor del timão cuando iba directo a la red. En el último cuarto de hora Boca dominó las acciones y la visita abandonó esa búsqueda que había sostenido en el comienzo. En el equipo brasileño Liedson entró por Henrique, lesionado.

Así se fue la primera parte, muy pareja y con una leve superioridad de Boca sobre todo en las intenciones, aunque no tanto en lo que a ocasiones de gol se refiere. El local no logró imponer su juego, pero la visita fue responsable en gran medida. Lejos de amedrentarse por el marco, el Corinthians jugó muy sereno.

En la segunda parte llegaron los goles

El complemento comenzó como terminó el primer tiempo. Boca con la pelota pero sin profundidad, llegando sólo con centros o córners. A los 50 minutos una linda jugada de asociación terminó con un disparo neto de Riquelme apenas alto. El timão había abandonado definitivamente la búsqueda del arco de Orión y se dedicaba a esperar a un Boca que empezaba a cercar el área rival.

A los 60, una gran habilitación de Riquelme dejó a Mouche de frente al arco y dentro del área, pero el remate del delantero salió exactamente a donde estaba Cassio.

Cuando parecía que Boca no podía llegó la apertura del marcador, a partir de uno de los tantos córners con los que contó el local. Mouche lo ejecutó, Silva cabeceó y cuando la pelota entraba Chicão la sacó en la línea con una burda mano, aunque no fue advertida por el árbitro. El balón siguió su camino, dio en el palo y finalmente Roncaglia la empujó abajo del arco para el 1-0.

Corinthians reaccionó y salió a buscar el empate. Tite mandó a la cancha a Romarinho y dos minutos después el joven delantero empató el partido picándole la pelota a Orión tras una gran asistencia de Alessandro. Inesperado gol del Corinthians, que en el segundo tiempo no había generado prácticamente nada en ataque.

Ya en tiempo de descuento Rodríguez tiró el centro y Viatri (que entró en el final) cabeceó al travesaño, tras lo cual Cvitanich se llevó por delante la pelota y no pudo convertir. Esa fue la última del encuentro, que terminó con un sabor muy amargo para Boca, que veía con muy buenos ojos el 1-0 por lo complicado que había sido el partido.

Más allá de lo parejo del trámite global, el empate pareció un premio demasiado grande para el Corinthians, sobre todo por lo visto en el segundo tiempo.