Mientras que la Estrategia ha gozado de amplia literatura a lo largo de la historia, un elemento fundamental de esta, la Tecnología Militar, por sus implicaciones, ha sido más discreta en cuanto a estudios publicados. Solo J.F.C. Fuller o Martin van Creveld han abordado teóricamente el rol de la tecnología en los estudios estratégicos.

Es un hecho que tener una mejor tecnología en una guerra, implica tener más opciones estratégicas, y por tanto, más posibilidades de prevalecer. Si nos remontamos a los antiguos griegos, los espartanos combinaron una tecnología propia, lanzas más largas denominadas doru, junto a una técnica de lucha, las falanges hoplitas, para imponerse en las Guerras del Peloponeso.

Los romanos por su parte, hicieron de la tecnología un arte, y su ingeniería romana al servicio de sus formaciones militares, las legiones, les permitieron dominar durante varios siglos todo el Mediterráneo. En momentos puntuales, enemigos de estos como el cartaginés Aníbal, introdujo suficientes innovaciones tecnológicas en sus planteamientos de batallas como para poder realizar contra los romanos campañas exitosas. Como el uso de elefantes para romper las formaciones romanas. El uso de la caballería númida para efectuar despliegues rápidos en las alas, etc. Todas estas innovaciones pueden apreciarse bien en la batalla de Cannas.

La Tecnología Militar está al servicio de la Estrategia, pero esta tecnología debe ser concebida para el medio y la estrategia en uso. Ejemplo: La Guerra del Vietnam. El Ejército americano disponía de una tecnología superior, pero que en un entorno completamente fuera del uso para el que fue concebida, no permitía obtener resultados positivos. La superioridad aérea no se materializaba en ventaja estratégica, por la densidad de la jungla, y los norvietnamitas pudieron poner en jaque a los americanos en la Ofensiva del Tet.

Primera Guerra Mundial

La segunda mitad del s.XIX vivió una autentica revolución en la innovación militar, con el desarrollo del ferrocarril, que permitió unos despliegues de tropas en masa y su suministro en invierno, la aparición del rifle, que permitió una cadencia de tiro mayor y superior alcance frente al mosquetón, y el telégrafo, capaz de comunicar a los mandos entre sí y con el poder civil. Ello condujo a que la Guerra Civil Americana y las Guerras de Unificación Alemana pusieran en auge el culto a la ofensiva de Clausewitz (rápida movilidad, campañas en amplias zonas, fin de las batallas localizadas en zonas específicas).

Las innovaciones con las que llegaron los ejércitos a la Primera Guerra Mundial eran el aeroplano, el dirigible, la ametralladora, el submarino, el alcance de la artillería, la protección de los buques de superficie y su armamento, etc. Pero el péndulo había oscilado de la ofensiva hacia la guerra defensiva y desembocó en la Guerra de Trincheras. Para romper este punto muerto, el ejército alemán se inclinó hacia el uso de gases tóxicos, mientras que el ejército anglo-francés desarrolló el tanque como destructor de alambradas.

Segunda Guerra Mundial

Alemania es un sorprendente ejemplo de paradigma de tecnología militar. Mientras que al acabar la guerra disponía del mejor tanque, el Tiger, el mejor caza, el Me262, el mejor submarino, el tipo XXIII, y había desarrollado programas tan innovadores como los cohetes V1 y V2, acabó perdiendo la guerra. Esto es debido a la falta de alineación de los tiempos de aparición de estos elementos y a la poca industrialización de los mismos: el tanque Tiger, desarrollado para equilibrar la balanza en el frente ruso, apareció para la batalla de Kursk en 1943.

Su industrialización fue baja por la complejidad del diseño, su peso elevado frente al grosor de sus cadenas para usarlo en suelos otoñales, tenía que parar para disparar, lo que lo hacia vulnerable, y su planta de potencia no era muy fiable. Lo mismo puede decirse del Me262. Diseñado inicialmente como caza en el año 1942, en previsión de lanzar una segunda Batalla de Inglaterra y dominar los cielos sobre Gran Bretaña, se decidió que pasara a ser cazabombardero.

Su rediseño acabó a mediados de 1944, con lo que su industrialización fue baja, lo que unido a la escasez de combustible hizo que operaran pocas unidades, con nula incidencia en el resultado de la guerra. Lo mismo ocurrió con los submarinos alemanes, poca industrialización para ser relevantes, y el fallo de torpedos del año 1942/1943 les restó eficacia. El programa de cohetes alemán, surgido como forma de presionar a Inglaterra tras el fracaso de la campaña aérea de 1940, era más espectacular que efectivo. Las V1 podían ser fácilmente derribables en su vuelo por el Canal por su baja velocidad mientras que las V2 aparecieron muy tarde en la guerra y sus cabezas explosivas no tuvieron el efecto deseado.

Al comenzar la guerra, el ejército alemán había sido capaz de evolucionar la doctrina militar con la tecnología existente, y combinar ataque aéreo con el Blitzkrieg. Los tanques alemanes eran superiores a los franceses porque instalaban radios, lo que les permitía coordinarse en un rápido avance. Esto significó el dominio en los dos primeros años. Pero el año 1941 supuso un doble error: declarar la guerra a la URSS identificando su centro de gravedad en la capital (el mismo error que Napoleón ciento cincuenta años antes) y entrar en guerra con Estados Unidos. En enero de 1942, lejos aún de El Alamein y Stalingrado, el ministro de armamento, general Todt fue depurado por presentar a Hitler la estadística de la capacidad industrial americana frente a la alemana, y predecir un fracaso seguro.

Estados Unidos es un ejemplo de alinear estrategia militar, ante una guerra inminente, con desarrollo tecnológico. Comenzó en los años 30 desarrollando un ambicioso programa aeronáutico que dio sus frutos con el B-17 en 1937. Un bombardero redondo. Un mes antes de comenzar la guerra mundial y dos y medio antes de entrar en guerra, comenzaron el programa de desarrollo de la bomba atómica. Un programa que requería una inversión anual equivalente a una sexta parte del PIB americano en tiempos de guerra, desde 1940 a 1945. La doctrina de dominio aéreo junto con la bomba atómica rendiría sus réditos pronto.

La URSS también estaba preparada para el momento en que entró en guerra apostando por el desarrollo del mejor tanque industrializado. El T-34 introducía la suspensión, que le permitía operar en muchos terrenos estabilizado, junto con un buen armamento y el blindaje inclinado, que mejorarían su supervivencia. La facilidad de industrialización permitió fabricarlo en grandes cantidades para tenerlos disponibles en el momento adecuado, el año 1942, donde el ejército ruso ya había mejorado sus doctrinas de operación y podía poner en jaque a la Wehrmacht.

Revolución de los Asuntos Militares

En la actualidad se está produciendo una Revolución de los Asuntos Militares, por el conjunto de innovaciones militares que están apareciendo análoga a la registrada en la segunda mitad del s.XIX, y que está transformando la forma de hacer la guerra y sus estrategias. Los Drones o Aviones no Tripulados, tanto de ataque tipo Predator como de Observación tipo Global Hawks. Los misiles antimisiles con programas que empezaron con los Patriot de interceptación en fase de caída, y ahora están en pleno apogeo los Aegis de interceptación en fase intermedia, como los cuatro destructores DDG51 Arleigh Burke que se instalarán en Rota, o los de interceptación en fase de lanzamiento, como el programa del Láser embarcado. Submarinos ultrasilenciosos con torpedos de supercavitación. Carros de Combate con tecnologías antimisiles embarcadas, movilidad incrementada y sistemas que los hacen invisibles al radar, térmica o visualmente. Y sobre todo, las tecnologías de la comunicación, con la denominada Network Centric Warfare. Gracias a ello un pelotón de tanques M1 puede acabar con una división completa de la Guardia Republicana equipada con trescientos T-72 y artillería por arte y gracia de unas capacidades de detección y operación que los hacen inmunes al adversario. Estas tecnologías están transformando radicalmente las estrategias en los escenarios futuros, como se ha visto en la operación Unified Protector en Libia. El péndulo vuelve a oscilar hacia la ofensiva.