A punto de inaugurar Fulgor del aire en la galería Fernando Herencia en Madrid, una exposición que cuenta con más de treinta obras digitales y en técnicas mixtas, Gonzalo Torné nos embruja con su mirada de niño, su voz alegre y sus puntos, líneas y colores que tanto aportan al maravilloso mundo del arte plástico.

¿Cuál es el secreto de Fulgor del aire?

Gonzalo Torné - “El secreto está en el aire, el aire presente en mi obra, que tiene una intención envolvente con el entorno y el espectador tratando de sobrepasar los límites del plano, de saltar fuera, de proyectarse en el aire.

Puede entenderse que la pintura no es la realidad sino que está más allá, es otra realidad, la del arte, y es algo que está "en medio", como el aire. Lo que está en medio es el arte, es algo que refulge y que se aprecia, donde no solo debemos quedarnos en la chata realidad.”

¿El aire como metáfora del arte?

G.T. - “Exactamente. En mi obra entiendo el aire como una metáfora del arte, porque pinta un fulgor que aparentemente no está ahí, pero que al pintarlo se vuelve real. Algo que no está pero que es decisivo en cómo vemos las cosas, como el aire del arte.

Lo mismo pasa con las obras de Velázquez. Considero que su pintura es vaporosa, densa y ligera a la vez, flota sobre la superficie. Su pintura respira. Sus cuadros crean espacios que podemos visualmente respirar y habitar.”

¿Qué supuso para Gonzalo Torné ser el primer español, que consiguió la prestigiosa beca de la Fundación Pollock-Krasner de Nueva York?

G.T.- “La primera vez que obtuve la beca fue en 1986. Eso supuso la satisfacción de ver mi trabajo reconocido por una de las instituciones más prestigiosas del arte como es la Fundación Pollock-Krasner. Y, naturalmente, el importante apoyo económico que suponía para poder desarrollar mi trabajo. La segunda vez que la obtuve en 1998, me permitió adentrarme en mi obra utilizando las nuevas tecnologías. Estas herramientas me abrieron nuevas vías en los procesos creativos.

Conseguir estas becas para la creación artística fue algo excepcional, ya que con anterioridad no se había otorgado en dos ocasiones al mismo artista.”

Gonzalo Torné ha contribuido a revolucionar el concepto de obra de arte utilizando la tecnología. ¿Cuál ha sido el camino, las dificultades y los logros?

G.T. - “Las nuevas tecnologías han aportado nuevas herramientas a las artes plásticas: las muy diversas aplicaciones del arte digital han ampliado los campos de creación. Pero la herramienta no es lo que determina, ni da sentido al arte, lo sustancial es qué se hace con ellas.

Al margen de con qué medios se trabaje, hay “saberes” e intenciones que son propios y particulares del sentir de pintor, expresables desde el lenguaje de la pintura. El empleo y control de las nuevas tecnologías no eximen del conocimiento y dominio de los lenguajes visuales y en concreto de las artes plásticas.

La utilización de los más variados soportes y técnicas digitales no es lo relevante en la creación plástica, de hecho una misma obra puede ser concebida para distintas presentaciones según necesidades bien de la obra en sí o de los espacios disponibles. Sin duda, cada progreso técnico ha posibilitado avances para las artes plásticas y la tecnología actual, es un ejemplo de ello el hecho que no es que haya acabado con la pintura, sino que, por el contrario, la innovación tecnológica le ha aportado nuevas herramientas.

Los artistas a lo largo de la historia siempre han usado las técnicas y tecnologías que la sociedad ha puesto a su alcance, todo ello para entender y expresar su época, para entender y expresar su propia identidad de pintor dentro de su época. Por tanto, la utilización de las nuevas tecnologías no certifica en absoluto la desaparición o muerte de la pintura como tal.”

Un árbol ha sido su primer aliado durante el largo camino de su trayectoria artística. ¿Sigue acompañándole?

G.T. – “Creo que te refieres a un árbol que dibujé con siete u ocho años. Curiosamente ese dibujo lo recuerdo perfectamente en todos sus aspectos. Esa visión, que aún continúa, tal vez sea el árbol como metáfora del proceso creativo. Tiene raíces, crece y se desarrolla sobre un tronco sólido, una base que sostiene todo el proceso, que no para de crecer año tras año, dando nuevas hojas, flores y frutos. Así pretendo mi pintura: son obras realizadas con nuevas técnicas, pero su tronco y raíces se basan en el conocimiento y aplicación de lo acumulado en la historia del arte.”

¿Hoy en día cual es la aportación de Fulgor del Aire a este recorrido?

G.T. – “Esta exposición muestra una selección de obras que son una síntesis de los mejores momentos pictóricos de los últimos años. Así, estos cuadros están realizados en un proceso en los que cada obra se entrelaza con otras anteriores formando series abiertas, cuyo recorrido depende de lo que las obras demanden. La pintura es quien manda, cada obra en concreto determina como ha de ser. Yo trato de ser su fiel servidor. Los cuadros se pintan solos. Lo que pasa es que alguien tiene que aguantar el pincel.”

Fulgor del aire puede visitarse del 13 de diciembre hasta el 22 de enero de 2013 en la Galería Fernando Herencia en Madrid.