Muchos deportistas, aficionados o de competición, sufren durante su práctica lesiones musculares tales como desgarros y contracturas. A pesar de ser fácilmente confundibles, ambas tienen características particulares que permiten diferenciarlas.

¿Qué es una contractura muscular?

Los músculos son órganos contráctiles que funcionan mediante neurotransmisores y minerales, tales como el calcio, el magnesio, el potasio y el sodio, permitiendo de ese modo la contracción. Si bien desde el estímulo hasta la respuesta pasan pocos milisegundos, el proceso completo lleva varios pasos, regido todo con un equilibrio perfecto entre todas estas sustancias. La relajación se produce inmediatamente cuando cesa el estímulo, volviendo hacia atrás todos esos pasos. En algunas situaciones, la contracción permanece sostenida, como “trabada”, y no tiene lugar la relajación. Eso se conoce como contractura muscular.

¿Qué es un desgarro?

El desgarro es la ruptura de una o varias fibras musculares dentro del músculo. Es decir, que no quedan en contracción, sino que se lesionan y se rompen. Dependiendo si se ven afectadas una o más fibras, se habla de desgarros fibrilares, fasciculares (varias fibras) o completos (todo el vientre muscular). Algunos músculos son más propensos a la contractura y otros a los desgarros.

Similitudes y diferencias entre la contractura y el desgarro

  • Ambas afectan al músculo, y ambas producen dolor.
  • Dependiendo del grado de lesión, el dolor impide seguir con la actividad, aunque si la contractura es pequeña o el desgarro es fibrilar, muchos deportistas continúan con su práctica.
  • La contractura obedece más a una sobre exigencia sostenida en el tiempo, que genera cansancio muscular (por ejemplo, un sobre entrenamiento). El dolor se ubica en todo el músculo o en casi todo, como un endurecimiento o tumor.
  • El desgarro, sin embargo, tiene que ver con una solicitud rápida e imprevista del músculo, o con un estiramiento más allá de los rangos anatómicos normales. El dolor se halla en un punto específico del vientre muscular y se siente más como un “pinchazo”.
  • Las causas de la contractura o calambre son: deficiencia de minerales, exigencia desmedida, falta de flexibilidad y de elongación. Las causas del desgarro son similares, sobre todo falta de calentamiento previa a la actividad y de elongación luego de la misma.
  • La contractura suele aliviarse en cinco días a una semana, mientras que el desgarro, al ser una lesión más compleja, requiere por lo menos tres semanas.

Qué hacer en casos de un desgarro o de una contractura

  • Parar la actividad. No importa lo que se está haciendo, parar la actividad. Tener en cuenta que en frío las lesiones duelen más.
  • Intentar identificar qué es lo que pasó. Dependiendo del modo en que se produjo la lesión y el tipo de dolor, definir si es una contractura o un desgarro.
  • Si es una contractura: aplicar calor, no solicitar o contraer el músculo sino intentar estirarlo lentamente y sostenido.
  • Si es un desgarro: aplicar hielo sobre la lesión y vendar la zona. Más adelante será conveniente elongar el músculo de manera controlada en kinesiología, pero por el momento no hacerlo.
Prestar atención a las señales del cuerpo y respetar los tiempos de entrenamiento permiten evitar este tipo de lesiones. Siempre es recomendable ser responsables durante la práctica deportiva, realizando una entrada en calor y tomándose tiempo para elongar los músculos involucrados luego de la misma. Como siempre, más vale prevenir que curar.