Continúan las revueltas populares contra el régimen sirio

Protestas en Siria - syriana2011
Protestas en Siria - syriana2011
La represión violenta de las protestas en Siria por parte del régimen de Bachar el Assad sigue causando victimas civiles en todo el país.

La jornada de ayer se convirtió de nuevo en un viernes de la ira en las calles de algunas ciudades sirias. Las revueltas populares contra el régimen del presidente Bachar el Assad se van extendiendo a ciudades como Homs, Banias o Hama. La ciudad de Deera, pionera en protestar contra el régimen, se encuentra prácticamente tomada por el ejército, lo que ha impedido que sus habitantes puedan siquiera salir a la calle.

Dura represión y detenciones preventivas

A la dura represión con la que el régimen responde a las protestas populares, ahora hay que sumar las detenciones preventivas que están llevando a cabo las fuerzas policiales entre todas aquellas personas que puedan llegar a liderar las revueltas. Ayer fue detenido Riad Seif, un exparlamentario que ya en 2005 se desmarcó del régimen y que puede convertirse en uno de los principales líderes de la oposición. También fue detenido el líder religioso Muaz el Jatib, un prestigioso teólogo musulmán suní.

Las cifras de muertos y heridos que ha causado la represión militar y policial son difíciles de precisar debido al severo apagón informativo impuesto por el presidente el Asad. Según Amnistía Internacional, la represión ha causado ya más de 400 muertos entre los manifestantes, aunque es prácticamente imposible dar una cifra exacta. Se han reportado casos de bombardeos con armas de guerra sobre la población civil, disparos indiscriminados de francotiradores sobre los manifestantes y brutales torturas a los detenidos.

Las peculiaridades de las revueltas en Siria

Las revueltas en Siria siguen el patrón que se ha venido repitiendo en el mundo árabe en los últimos meses, alentadas por la grave crisis económica que sufren los ciudadanos de estos países. Pero en la sociedad siria se dan ciertas particularidades que hacen que las consecuencias de las protestas sean inciertas. Y estas peculiaridades no afectan solamente a la política interna siria, sino a su situación en el complicado puzle político de Oriente Medio.

En primer lugar habría que destacar que tanto el presidente Bachar el Assad como los máximos responsables de todos y cada uno de los resortes del Estado sirio pertenecen a la confesión alauí, mientras que la mayoría de la población es suní. Esto supone que forman un bloque homogéneo en el que es altamente improbable que se produzca cualquier tipo de disensión respecto de la política ejercida desde la presidencia.

Este elitismo alauí ha convertido a Siria en un Estado policial. No se permite ningún tipo de opinión disidente y de ello se encarga la policía política, omnipresente en todos los sectores y ámbitos sociales. En Siria las paredes oyen. Se dice que todos los barrenderos y taxistas del país son informadores. Cualquier conversación informal puede llevar al incauto ciudadano a dar con sus huesos en un calabozo.

Este control social desalienta cualquier tipo de disidencia con respecto a la política oficial. Y esto hace que haya una significativa cantidad de ciudadanos sirios que apoyan al régimen, quizás más por miedo que por propia convicción. Confían en que el régimen vaya evolucionando hacia una apertura progresiva, algo que se alienta desde la propia cúpula gubernamental.

Una tibia condena internacional

Tanto Naciones Unidas como diversos países, incluido Estados Unidos han denunciado la represión brutal con la que Bachar el Assad está respondiendo a las protestas populares. Pero la propia situación de Siria en el tablero de Oriente Medio hace que las condenas no vayan más allá. La relación que Israel mantiene con este viejo enemigo es la de un vecino molesto, pero al que ya se ha acostumbrado y que no quiere cambiar por uno nuevo con distintas costumbres.

A Occidente no le interesa realmente una Siria inestable, que pueda llegar a perturbar la tranquilidad de la frontera de los altos del Golán. Las relaciones de Siria con Irán y Líbano son también un punto a tener en cuenta, ya que cualquier posible cambio en Damasco amenaza el frágil equilibrio de poder en esta zona del mundo tan sensible. Por estas razones, es difícil hacer pronósticos de cuál será el futuro inmediato de un país cada vez más inestable y donde la violencia está alcanzando cotas intolerables.

José Luis Salgado, José Luis Salgado

José Luis Salgado Airas - Soy periodista desde 1991 y blogger desde 2007. Vivo y trabajo en el País Vasco y mi pasión es el análisis de la ...

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