
- Centro comercial, habitual antro de consumismo. - Jorge gl?z
El carácter consumista de la sociedad occidental actual y cada vez más el de la oriental, abarca la casi totalidad de ámbitos de la vida cotidiana como puede comprobarse en el cariz consumista de fiestas como la Navidad, Semana Santa, Halloween, Carnavales o San Valentín.
Aunque puede ello atribuirse al natural devenir del comportamiento humano desde tiempos inmemoriales, caracterizado por preocuparse en poseer o acaparar más de lo necesario por el mero placer de ser superiores a los demás o simplemente sentirse más seguros, es en el siglo XX en que surgen distintas iniciativas dirigidas a hacer del consumismo un proceso planificado con el que lograr objetivos empresariales satisfactorios, a costa de los consumidores y del medio ambiente natural.
Consumismo de algunas celebraciones actuales
El cariz consumista que rodea a la celebración de fiestas religiosas como la Navidad o Semana Santa, y otras de matiz distinto como Halloween, Carnavales o San Valentín, revelan más el carácter comercial que las rodea que el motivo por el cual son rememoradas.
A la celebración de la Navidad la rodean por ejemplo más las luces, árboles luminosos y reuniones familiares, que el recuerdo respetuoso de la memoria de quien con su muerte la dio precisamente origen: Jesucristo. Al igual que la Semana Santa, por los días de puente o fiesta durante los cuales realizar viajes cortos de vacaciones que rememorando todo lo que en el fondo significa.
Obesidad y consumo indiscriminado de alimentos
Lo cual puede también comprobarse en la obesidad evidenciada en muchos habitantes de países avanzados, y en la que empieza a aparecer en los pobladores de otros que alcanzan la senda del desarrollo, como resultado de una mayor disposición de recursos que incita su dispendio en alimentos por el mero placer que proporciona, no por el valor y utilidad que tienen.
Lo que queda demostrado en el hecho de que la obesidad encubre, a menudo, deficiencias en el consumo de vitaminas y minerales. Ante lo que el Jefe del Servicio de Planificación, Estimación y Evaluación de la Nutrición de la FAO, Prakash Shetty, ha dicho que "consideramos la obesidad un problema importante que necesita tratarse, a la vez que el problema de la subalimentación".
Y que, "una de nuestras misiones más importantes es promover una alimentación diversificada, que contenga los alimentos tradicionales, por lo general bien equilibrados y muy nutritivos".
Obsolescencia planificada y obsolescencia percibida
Dicha tendencia consumista tuvo un impulso inusitado en el siglo XX, al empezar a gestarse procesos como la Obsolescencia Planificada (OP), con el que un producto o servicio se vuelve obsoleto o no funcional, tras un período de tiempo interesadamente calculado por su fabricante. Con el que empezó también a perseguirse el ansiado lucro empresarial, generalmente a costa de los consumidores y del medio ambiente natural.
La OP se desarrolla entre 1920 y 1930, y conjuntamente con otro proceso de nombre Obsolescencia Percibida (OP), que es la que siente el consumidor por querer ir “a la última”, ha logrado extender una actitud derrochadora a distintos ámbitos de la sociedad; y ello es precisamente lo que viene llevando al mundo a situaciones que hacen entrever la peligrosidad de, nada menos, su propio futuro.
