Las proteínas son los materiales de construcción, reparación y mantenimiento del organismo, formadas por oxígeno, carbono, hidrógeno y nitrógeno.

Para poder ser utilizadas por el organismo, éste las transforma en aminoácidos, los cuales atraviesan las paredes del intestino para alimentar las células y son transportados por la sangre y la linfa.

Años atrás, se consideraba que la base de toda alimentación debía ser una gran cantidad de proteínas. Con el correr de los años se comprobó que el cuerpo humano no necesita consumir tan alta cantidad. Si el organismo recibe proteínas en exceso, éste no puede transformarlas y terminan convirtiéndose en sustancias tóxicas. Esto es válido tanto para las proteínas animales como para las vegetales.

Origen de las proteínas

El origen de las proteínas se encuentra en las plantas y en la función de fotosíntesis que ellas cumplen. Las hojas de las plantas absorben el anhídrido carbónico de la atmósfera, descomponiéndolo en carbono y oxígeno. La planta retiene el carbono y elimina el oxígeno. Por otro lado la planta a través de su raíz absorbe el agua de la tierra y la combina con el carbono, formando los hidratos de carbono. Estos carbohidratos se combinan con el nitrógeno extraído del suelo y forman las proteínas.

Las proteínas animales

Los animales herbívoros obtienen sus proteínas de las plantas y los carnívoros a través del animal herbívoro del cual se alimentan.

El hombre que se alimenta con carne obtiene sus proteínas, simplemente utilizando el animal herbívoro como vehículo. O sea que el animal es sólo el instrumento para que las proteínas contenidas en los vegetales lleguen al organismo.

El reino vegetal a través de su función clorofílica, valiéndose de la tierra, el aire y el sol, crea las proteínas; los animales y el hombre deben obtenerlas a través del reino vegetal, pues no las pueden sintetizar por sí mismos.

Diferencias entre proteínas vegetales y animales

Todos los alimentos, ya sean frutas, verduras o carnes, contienen proteínas; lo que varía es la cantidad. Las frutas y verduras contienen entre 0,5 - 3%, los cereales y las oleaginosas hasta un 20 % y la soja un 35%. La carne tiene un 20% de proteínas.

La carne es efectivamente una buena fuente de proteínas, de vitamina B12, fósforo, potasio y magnesio. Pero las plantas proporcionan más del doble de la cantidad de vitaminas y minerales que la que contiene la carne, teniendo en cuenta que son alimentos vivos.

El sistema de fotografía Kirlian, permite ver la energía vital que emana de la materia, denominada prana. Se han hecho fotografías de frutas y de un trozo de carne. Este último no presenta ninguna manifestación energética, siendo muy amplia la de las frutas y verduras.

Un trozo de carne contiene nutrientes al igual que los que contiene una pera, la diferencia radica en que en el primer caso ingresan al organismo células muertas, en el segundo materia viva cargada de energía.

El huevo como modelo de proteína patrón

Todos los alimentos contienen una cierta cantidad de proteínas, algunos tienen proteínas complejas y mejor equilibradas y otros presentan proteínas de menor valor biológico. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), adoptó al huevo de gallina como modelo de proteína patrón. El huevo es un ejemplo de proteínas en su justo equilibrio.

Consumiendo frutas frescas, desecadas y oleaginosas, verduras, legumbres, cereales integrales, papas y batatas, algo de lácteos y dos o tres huevos por semana, el organismo solo se ocupa de sintetizar los elementos necesarios para su buen funcionamiento.