Las noches de verano son cortas y claras y constituyen por ello el tiempo más desfavorable para los astrónomos. No obstante el cielo en esta época es uno de los que más objetos interesantes posee para la observación telescópica. Esto se debe principalmente a que en él se puede observar el centro de la vía láctea y, por tanto, la zona más poblada de objetos de todo el firmamento.

Escorpión

Es difícil decir cuáles fueron las causas que incitaron a los antiguos observadores del cielo a crear la hermosa constelación de Escorpión. Esta es una de las más antiguas, en ella resalta la notable estrella roja Antares, que significa enemigo de Ares, el dios de la guerra romano. En la leyenda sobre la muerte trágica de Faetón, hijo del dios Helios que pereció por desobedecer a su padre, se dice que precisamente el escorpión celeste, habiendo asustado al desdichado joven, fue la causa directa de su muerte.

Hércules

En el cielo estival se puede observar la constelación de Hércules. Este es el poderoso héroe mitológico que mató al León de Nemea, estranguló a la Hidra de Lerna y efectuó aun diez admirables hazañas más.

La Corona Boreal y su leyenda

La constelación cercana a Hércules, formada por una cadena circular de estrellas, y cuya estrella principal se denomina Perla, es Corona Boreal.

Esta constelación tiene su origen en la historia de Ariadna, la cual es raptada por Teseo y más tarde abandonada despiadadamente en la orilla del mar. La joven sollozaba fuertemente implorando ayuda del cielo. Por fin se presentó el dios Baco y deseando perpetuar la memoria de la mártir, quitó la corona de la cabeza de Ariadna y la tiró al cielo. Mientras la corona volaba hacia el cielo, las piedras preciosas de esta se convirtieron en estrellas.

El triángulo de verano

En el cielo crepuscular de verano, aparecen tres estrellas brillantes: Vega (alfa de la Lira), Deneb (alfa del Cisne) y Altair (alfa del Águila). Estas forman los vértices del enorme triángulo estival-otoñal o triángulo de verano, uno de los asterismos más significativos de esta época del año.

La Lira, el Cisne y el Águila

Junto a la azulada Vega y un poco más abajo que esta, se ven cuatro estrellas de poco brillo que forman los vértices de un paralelogramo imaginario. La pequeña constelación de la Lira representa aquel instrumento musical, que según dicen, tocaba Orfeo, el músico mitológico que conquistó con su arte incluso a los habitantes del Infierno. En la constelación del Cisne es característica la cruz, cuya extremidad está marcada con la blanca Deneb. En las cartas antiguas el Cisne vuela hacia abajo, en dirección a la Tierra. Los griegos aseguraban que es Zeus, quien asume esta imagen para ocultarse de los celos de Hera y volar a la cita con Leda, la futura madre de Cástor y Póllux.

Cerca de Altair, encima y debajo de esta se ven otras dos estrellas de menor brillo, Gamma y Beta del Águila. Conjuntamente con la estrella Delta situada a la derecha de estas, forman la figura característica de la constelación. Las antiguas leyendas griegas afirman que en ella está perpetuada el ave de rapiña que estuvo picoteando 10 000 años el hígado de Prometeo, el famoso héroe que trajo a los seres humanos la luz de la sabiduría del Olimpo, por lo que fue despiadadamente castigado por los dioses y encadenado a una roca.

Sagitario

En la constelación de Sagitario está gravado el mitológico centauro Quirón, héroe de muchas leyendas griegas. Es exactamente en sagitario donde se encuentra el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, por eso en esta región del cielo pueden observarse gran cantidad de cúmulos de estrellas, nebulosas y otros objetos celestes.

Capricornio y Acuario

La constelación Capricornio, con su forma característica triangular, representa un animal mitológico, una especie de híbrido con cabeza de carnero y cola de pez. La constelación vecina, Acuario, representa simplemente una persona que vierte agua.

Ofiuco y la Serpiente

Estas son dos constelaciones singulares. En el caso de Ofiuco o Serpentario su singularidad viene dada por el hecho de que la misma está dentro de la franja de la eclíptica, sin embargo por diversas causas, entre ellas supersticiosas, no está incluida dentro de las constelaciones del zodíaco. En referencia a la Serpiente esta se encuentra dividida en dos partes, la cola y la cabeza, que se hayan a cada lado de Ofiuco.

Otras constelaciones estivales

En el cielo de verano hay varias constelaciones pequeñas y poco notables. Estas son: Delfín, Caballo Menor, Raposa o Zorra, Flecha y Escudo. De todas estas constelaciones el Delfín es la más notable. Aun no teniendo una fantasía rica. Se puede ver aquí la enorme cabeza de un delfín y su cola descendiendo hacia el horizonte. Un poco más arriba y a la derecha del Delfín, directamente encima de Altair, se ve la constelación de la Flecha, en la que cuatro estrellitas forman algo parecido a la cola de una flecha.

Ambas constelaciones son tan antiguas como, por ejemplo, la Osa Mayor, Orión o Casiopea.

Las demás constelaciones son mucho más jóvenes. El Caballo Menor, o Potro, se menciona por primera vez en el catálogo del célebre astrónomo de la antigüedad Hiparco. En las cartas celestes, junto al alado Pegaso y también en posición horizontal, se representa el hocico de un potro.

La constelación de la Zorra fue inventada por Hevelius porque, según sus palabras la raposa es un animal astuto, cruel y voraz, igual que el águila, y por lo tanto su vecindad en el cielo debe ser muy natural.

De la constelación del Escudo o Escudo de Sobieski debe decirse que es la única constelación que está ligada a un hombre de estado, al Rey polaco y jefe del ejército Yan Sobieski. Esta debe su aparición a la pasión patriótica de Hevelius, originario de ese país.