Las fiestas de San Fermín ejercen durante 9 días como punto de encuentro a personas provenientes de todos los rincones del mundo. En el Reino de Navarra se combinan con acierto los elementos religiosos y el ambiente festivo en completo esplendor. Todo, absolutamente todo, asegura la diversión, pero no están de más algunos consejos que ayuden a evitar riesgos innecesarios.

Preparados desde el primer día

En el txupinazo se congrega una masa descomunal de participantes en la plaza consistorial. Tal densidad de gente en un espacio de reducidas dimensiones, provoca una sensación de angustia que, si bien incrementa la emoción inigualable del momento gracias al incremento sublime de adrenalina, no es el lugar más recomendado para claustrofóbicos. Tampoco resulta apto para niños.

Debe tenerse también cuidado con los cristales rotos del suelo, llevando por tanto un calzado recio y resistente. La ropa, será mejor ponerse aquella que no importe demasiado que se manche ni estropee.

Dinero, llaves y documentación deben ir protegidos, evitando llevar objetos delicados tales como cámaras de fotos.

Toros y vaquillas: diferente tamaño, riesgos parecidos

Antes de correr delante de la manada de toros, pensarlo detenidamente. Tener claros los motivos y sopesar los riesgos. Aunque la emoción que se siente es alucinante, los peligros existen y deben tomarse en consideración.

Para empezar, tras una noche entera de juerga, bebiendo y sin dormir, los reflejos no responden correctamente; por lo que no reaccionar a tiempo puede originar más de un percance. El encierro culmina en la plaza de toros y dura pocos minutos, por lo que es importante estar muy atento.

Por otro lado, la masificación y la falta de preparación de algunos corredores producen la mayor parte de los heridos, por caídas y empujones básicamente.

Se recomienda conocer el recorrido y los tramos: sus particularidades, sus puntos conflictivos, las opciones que te ofrecería en un momento determinado para evitar un fatal desenlace.

Una de las reglas básicas dicta que si te caes al suelo, lo mejor es no levantarse y protegerse la cabeza, con los brazos. Así pueden evitarse pisotones y cornadas desventuradas. No moverse hasta que pase el mogollón.

Otra de ellas recomienda evitar los fines de semana. Hay encierros todos los días y, si hay menos gente, se puede encontrar un hueco para correr, mermando considerablemente el peligro.

La suelta de vaquillas impone menos, por ser éstas bastante más pequeñas y llevar los cuernos embolados. Aunque no debe olvidarse que también son más rápidas. Están muy espabiladas porque recorren Navarra de fiesta en fiesta y, cuando menos lo espera uno, le dan un revolcón en el aire. Un mal golpe puede tener un resultado catastrófico.

En Pamplona está prohibido maltratar a los animales, propinarles patadas, subirse encima o cogerlas del rabo; bajo riesgo de una fuerte multa y la censura del resto de participantes.

Los robos y agresiones siguen ocurriendo

Los casos de robo con violencia no suelen ser muy numerosos. Pero cada año aumenta el número de carteristas que acude ante la oportunidad de mezclarse en la multitud y hacer de las suyas.

Se debe intentar no llevar encima la documentación más importante. Una buena opción es, por ejemplo, llevar una fotocopia del D.N.I. y dejar el resto de los documentos en el hotel o en una consigna. De nuevo, las cámaras de fotos y demás artilugios, son innecesarios. En cuanto al dinero, convendría no llevar grandes cantidades, y repartido en diferentes bolsillos.

Por desgracia, aún acaecen agresiones sexuales; casi siempre en calles de poco tránsito, en parques y espacios oscuros. Evitarlos en la medida de lo posible y estar en compañía permite evitarlas. La asociación Andrea atiende gratuitamente en caso de necesitar información y ofrece ayuda inmediata. Los teléfonos son: 948.13.33.10 y 948.13.35.11.

El alcohol nubla la visibilidad de los riesgos

El exceso de alcohol tiene consecuencias en Sanfermines, como en el resto de fiestas. Beber tiene un límite, a partir del cual uno se ciega y deja de disfrutar. Conocer el grado de tolerancia del cuerpo al alcohol ayuda a controlar la cantidad que se puede beber. Comiendo la bebida asienta mejor. Las mezclas no suelen sentar bien y producen grandes resacas.

Demasiada bebida lleva a montones de extranjeros a realizar un peligroso y absurdo ritual, lanzarse desde la fuente de la calle Navarrería a la espera que alguien les recoja, acto que nadie puede asegurar que ocurra.

Existe también la costumbre de subirse al Baluarte del Redín, junto a la plaza del Caballo Blanco. A pesar de que la zona está vallada, éste resulta ser uno de los rincones más peligrosos, pudiendo caer por el corte que presenta la muralla, a una altura de unos 20 metros.

Aunque no se perciba, por los efectos del alcohol ingerido, por la noche desciende la temperatura y existe la posibilidad de que llueva. No olvidar por tanto llevar ropa de abrigo, una chaqueta o jersey.

Está prohibido el uso de vasos de cristal, sin embargo de alguna manera acaban rodando botellas rotas por el suelo. Así que llevar un buen calzado protegerá tanto de los cortes como de los pisotones y la suciedad que se irá acumulando a lo largo de las jornadas.

Ante todo en la calle prima una regla de oro: "Vive y deja vivir".