La comunidad educativa –profesorado, alumnado, padres y madres…– se ve influida, lógicamente, por aspectos sociales y culturales, por concepciones tradicionales sobre los roles estereotipados que corresponden a hombres y a mujeres.

Malas costumbres lingüísticas y usos obsoletos

Para evitar usos obsoletos y malas costumbres lingüísticas, se impone una tarea de conocimiento, de investigación y de análisis de los distintos aspectos que pueden influir o provocar el sexismo.

Educadores y educadoras, amparados por los organismos oficiales competentes, deben tratar de poner en práctica los pilares fundamentales en los que se asienta la Educación, en este caso la Educación Secundaria.

La actual es una época de cambios. Lo que no hay que hacer es disfrazar o maquillar viejos conceptos y darles un barniz nuevo; sino ofrecer nuevas aportaciones.

Los idiomas no son sexistas

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la lengua, en sí misma, no es sexista. Ninguna lengua lo es, ya que, los idiomas, simplemente, se limitan a ofrecer, a trasladar las concepciones del mundo y de la vida que tienen las sociedades en las que ha surgido.

La lengua no se queda estancada ya que, como organismo vivo que es, evoluciona constantemente. Es, por lo tanto, un sistema abierto capaz de admitir todos los cambios que le exija la sociedad.

Campos de actuación para una coeducación

Son diversas las propuestas para lograr una coeducación real. Los campos de actuación para aplicarlas son tres:

  1. Profesorado.
  2. Lengua.
  3. Los libros de texto.

Misión del profesorado en la educación no sexista

El profesorado debe tener unas herramientas al alcance de la mano para orientarse. Hay que desterrar, por ejemplo, las ideas preconcebidas acerca del rendimiento académico diferente entre chicos y chicas.

Entre otros aspectos, el profesor o profesora puede fomentar la colaboración de todos en tareas consideradas femeninas, como ordenar las mesas, vaciar las papeleras o borrar la pizarra.

También ha de procurar que, cuando se trabaje en equipo, el alumnado no se agrupe por sexos.

Aspectos del español

En cuanto al idioma, el español categoriza con el género no solo a personas, sino profesiones, oficios y cargos. Se olvida que el género es solo un rasgo gramatical de los sustantivos y se tiende a asociar género y sexo. Por lo tanto, hay que revisar algunos de estos conceptos.

Así, por citar unos ejemplos concretos, se sustituirá “hombre y hombres” por “persona y personas” o “ser humano”; se debería evitar el masculino plural cuando también se refiera a mujeres; es decir, “los chicos y las chicas”, no solo “los chicos”.

Se utilizarán términos epicenos siempre que sea posible: “alumnado” y no alumno”. En los campos político, social y cultural, el tratamiento será idéntico. No se dirá “La Pardo Bazán y Galdós”, sino “Pardo Bazán y Galdós”.

Libros sin estereotipos

Tanto los libros de texto como los libros de literatura infantil y juvenil deben contribuir a que la sociedad cambie y se oriente hacia un futuro abierto, desigualdad entre los sexos. Para evitarlo, el autor o autora de los manuales debe ser consciente de la labor que lleva a cabo y cuidar en extremo sus contenidos.

Ahora bien, tampoco hay que caer en el lado opuesto y mitificar todo lo femenino. Eso sería un grave error. Hay que evitar siempre los estereotipos.

Hacia la igualdad de sexos

La igualdad entre los sexos solo se logrará, en suma, mediante una seria investigación que modifique las actitudes tradicionales. Y, sobre todo, mediante el trabajo diario en las aulas. Con ello, ni más ni menos, se aplicarán los principios de la Constitución española que habla de la no discriminación por distintas razones, entre ellas, por el sexo.