Creaste un perfil en una página para conocer pareja y, aunque costó un poco, finalmente apareció alguien especial. Correos, horas en el messenger y al teléfono... Y como los dos estáis solteros y vivís en la misma ciudad, el siguiente paso es evidente: la primera cita.

Pero ¡ay!, no puedes evitarlo: la sola idea te pone nervioso. ¿Y si cree que no eres tan guapo como en las fotos? ¿Si resulta que cara a cara no tenéis nada interesante que contaros? Bueno. Piensa que lo más inteligente es dar el paso y ver qué sucede. Si sale mal, cuanto antes lo asumas, mejor. Y si sale bien, ¿qué más quieres?

Para calmar los nervios, nada como echarle sentido del humor. Tómatelo como un juego y avísale de que puede que sonrías compulsivamente o te quedes en blanco en algún momento. El solo hecho de no darle importancia hará que se diluya la tensión (y que tu naturalidad le parezca encantadora, ya verás).

Dónde ir en la primera cita

Proponle quedar en un sitio que conozcas y te guste. Olvídate de ir a una zona o local donde no has estado nunca o sea de difícil acceso, pues es añadir tensión innecesaria. Y si no estás acostumbrado a este tipo de citas, queda en un lugar concurrido y a plena luz del día. Incluso, aunque parezca un poco frío, puedes fijar la duración del encuentro. Siempre puedes poner una excusa elegante, como que tienes cita en el médico o un compromiso laboral. Piensa que si quedas por la noche, puede resultar incómodo en caso de que tu cita te proponga “tomar la última” y no te apetezca.

Y un truco para mayor tranquilidad: avisa a un buen amigo de dónde has quedado, cuándo y con quién, para tener la seguridad de que alguien está pendiente de ti. Otra buena idea es pedirle que te haga una llamada a una hora convenida, por si necesitas que te “rescate”.

La primera impresión

Una vez cara a cara, y superado ese primer momento de tensión en el que uno de los dos espera al otro mientras le palpita el corazón y no sabe qué cara poner, todo empieza a suceder con naturalidad. Por fin sois de carne y hueso.

No hay dos ocasiones de causar una buena impresión, así que cuida los detalles y fíjate en tu amigo. ¿Cómo va vestido, cómo saluda, cómo es su lenguaje corporal? Existen estudios psicológicos que aseguran que hasta un 90% de la comunicación es de tipo no verbal, y puedes estar seguro de que, en ese momento, casi el 100% lo será. Después de tantos contactos a través de la pantalla del ordenador o del móvil, ambos estaréis ansiosos por caeros bien.

De nuevo, lo mejor es ser natural y aceptar que es normal sentirse tenso o algo torpe ante un desconocido, hablar más de la cuenta o no saber qué decir, mostrarse exageradamente alegre o todo lo contrario, cohibido. ¡No pasa nada! Permítete sentir, sé tú mismo y deja estar al otro sin juzgarle duramente, por mucho que la primera impresión deje huella.

Ten en cuenta que, si de verdad hubo feeling previo, también lo habrá cara a cara. Además, la conversación no tardará en fluir aunque los diez primeros minutos sean un poco difíciles. Una vez superados, es momento de disfrutar. Una regla de oro: no finjas lo que no eres. No te hagas la interesante o el seductor solo porque crees que tu cita espera que actúes así. Probablemente te equivocas, y además ¿para qué perder el tiempo con máscaras cuando puedes dedicarlo a mantener una conversación apasionante?

De qué hablar en la primera cita

Hay mil temas de los que hablar cuando dos personas todavía no se conocen bien. Amigos comunes, países favoritos, películas de cabecera, experiencias inolvidables, anécdotas divertidas… Pero no hay reglas. Quizás sientas que, desde el principio, puedes hablar con él o ella como con un amigo íntimo. Adelante. Fíate de tu intuición.

Eso sí, evita a toda costa los temas aburridos, deprimentes o previsibles. Probablemente, al menos en este punto de la relación, a tu cita no le interesa nada que le cuentes tus fracasos con las mujeres, los complejos con los que cargas por carecer de un físico de sex symbol o lo mal que está todo por culpa de la crisis. Recuerda: el objetivo es pasarlo bien. En cuanto a mencionar las ganas de comprometerse o tener hijos… todo depende del grado de confianza y complicidad de cada pareja, pero en principio: ¡no!

Otro momento que puede resultar tenso es el de la despedida. Hazlo con la mayor naturalidad y consciente de que es una situación algo forzada. Recuerda que puedes irte cuando quieras y sin dar explicaciones: si la conversación no da más de sí, si ves que el otro quiere algo más que a ti no te apetece, como una interminable tarde de cafés o tomar otra copa, si quiere sexo y tú no.

“Single” o en pareja, sé feliz

Si todo salió bien, ¡enhorabuena! Las siguientes citas serán más y más apetecibles, y sobran los consejos.

Pero puede suceder que al día siguiente no te apetezca volver a saber de esa persona: no te gusta lo suficiente, dudas entre varios candidatos… Escríbele para decirle cómo te sientes y deséale suerte. Piensa que tiene una historia detrás igual que tú y se merece consideración. Apreciará tu sinceridad. Pero si te responde una grosería, borra su mensaje y a otra cosa.

Y si la cita no te gustó nada y te sientes decepcionado, no caigas en la tentación de autocompadecerte con el “soy muy mayor”, caer en el cinismo de “todas son iguales” o en topicazos deprimentes como “todos los buenos están casados o son gays”.

Solo vuelve a intentarlo. No pierdes nada; tu futuro no depende de una cita. Déjate sorprender y espera lo mejor… así es como la vida se vuelve intensa y maravillosa.