En estos días en que la economía se tambalea es normal sentir incertidumbre sobre el futuro, por ello es necesario tomar medidas que reduzcan nuestros gastos y deudas a fin de mantener una cierta estabilidad en caso de que llegara una crisis.

Dichas medidas deben ir enfocadas a dos aspectos primordiales, el primero es generar un ahorro que nos pueda ayudar a pagar los gastos básicos en caso de pérdida del empleo y que sea equivalente a, por lo menos, tres meses de salario. El segundo aspecto irá encaminado a sanear nuestras finanzas y, en caso de que no tengamos ningún problema, tomar medidas para garantizar que sigan funcionando correctamente.

Hacer un balance general de nuestro dinero

Este es el primer paso que se debe llevar a cabo para establecer metas en el ahorro y límites en gastos. Consiste básicamente en identificar cada entrada de dinero que tenemos y cada gasto que se realiza, una vez identificados se procede a restar gastos de ingresos.

Si encontramos que nuestros gastos son superiores a nuestros ingresos lo recomendable es clasificarlos por nivel de necesidad y comenzar a eliminar aquellos que no sean vitales para nosotros y limitar aquellos que sea posible.

Limitar el uso de tarjetas de crédito

Es común que uno de los principales gastos que nos encontremos en el balance general esté relacionado con las tarjetas de crédito, las cuales pueden generar sumas imposibles de pagar debido a los altos intereses.

Lo más recomendable es minimizar su uso, lo cual se puede lograr de diversas maneras:

Gastos familiares que se deben mantener al corriente

Así como se deben evitar gastos innecesarios, existen otros que nos benefician, por lo que se deben contemplar en el balance mensual y realizar oportunamente. Los principales son:

Las pequeñas cosas que pueden arruinar a la economía familiar

Existen pequeños detalles de la vida cotidiana, que al cambiarlos o repararlos se pueden obtener ahorros considerables:

Recortar pequeños gastos ahorra grandes cantidades de dinero

Como se ha visto, no es necesario hacer grandes cambios ni ser un especialista en economía para mantener unas finanzas sanas, basta con hacer pequeños cambios en nuestro modo de vida y determinar cuánto queremos y podemos ahorrar ahora para evitar problemas mayores en caso de una crisis o simplemente para disfrutar de una vida más cómoda en el futuro.