Con la llegada del frío, la salud empieza a resentirse, especialmente la de los niños y adultos mayores, por lo que es importante tomar ciertas precauciones que prevengan enfermedades virales y gripes fuertes, y permitan disfrutar de la época invernal con una sonrisa.

Primero, niños y ancianos

Siendo los niños y los adultos mayores más vulnerables a los cambios climáticos, se deben aumentar los cuidados hacia ellos. Es indispensable abrigarlos muy bien, cubriendo especialmente el pecho, por lo que se recomienda utilizar bufandas o pañuelos. Asimismo, es recomendable el uso de gorros, orejeras y botas, protegiendo así las zonas importantes que el cuerpo debe mantener a temperatura estable.

Ya que los chicos son más propensos a contagiarse de enfermedades respiratorias (especialmente porque tienen tantos compañeros de juegos) es importante enseñarles desde muy temprana edad a lavarse muy bien las manos, a llevar con ellos pañuelos desechables, a no llevarse las cosas a la boca (como los lapiceros o crayones) y a tomar sus vitaminas diarias.

En el caso de los ancianos, ya que se vuelven más sensibles al frío, es muy importante abrigarlos al igual que los niños; sobre todo, porque pueden incluso sufrir de infartos o derrames cerebrales causados por el aumento de la presión arterial al estar mucho tiempo expuestos a bajas temperaturas.

En ambos casos (niños y ancianos), la alimentación juega un papel muy importante, ya que permitirá una mejor defensa del organismo ante la llegada de los virus de la época. Se recomienda aumentar el consumo de vegetales, verduras, frutas y agua.

Temperatura del hogar

Según algunos expertos, la temperatura ideal del hogar debería estar entre los 18°C y los 21°C, por lo que se deben mantener cerradas las ventanas y puertas, darle mantenimiento a los techos para evitar filtraciones de agua y viento y preparar bebidas calientes para que la temperatura corporal permanezca estable.

Los afortunados con chimenea en su hogar pueden encenderla mientras la familia cena o se reúne en la sala familiar. O bien, utilizar calentadores que trabajan con gas o electricidad (ojo, es importante tener sumo cuidado y responsabilidad al utilizar estos aparatos).

Virus y enfermedades de la época

Aunque no es propiamente el frío el causante directo de enfermedades virales, está muy ligado al desarrollo de éstas, ya que durante las temperaturas bajas algunos virus resurgen con más facilidad, además de que nuestras defensas son más vulnerables a contagios, especialmente porque la mucosidad de las vías respiratorias se vuelve más densa, lo que no es tan efectivo ante los virus.

Ya que las enfermedades más comunes en tal época son virales, el tratamiento no se relaciona con antibióticos (a menos que el médico lo indique, claro). Es importante mantener en casa aspirinas, descongestivos, acetominofén y antigripales. También hay algunos productos naturales efectivos que se pueden utilizar, aunque siempre es mejor seguir las indicaciones profesionales.

Además, el que sufre de gripes, resfriados o bronquitis deberá guardar reposo, beber abundante agua y otros líquidos que restablezcan la pérdida de sodio y potasio, y sobre todo, cuidarse de no toser o estornudar con la boca descubierta, ya que solo propagaría el virus enfermando al resto de la familia.

Moda contra el frío

Por último, la época de frío es ideal para sacar del armario aquellas prendas que se mantienen guardadas todo el año, especialmente abrigos, blusas de lana y suéteres tejidos, chaquetas largas, bufandas vistosas, botas y los graciosos y sofisticados gorros, tanto para ella como para él. Sin olvidar que para los pequeños hay una gran variedad en vestimenta de invierno que les permitirá asistir a clases muy a la moda.

A disfrutar entonces de la nieve, del frío y de mucho chocolate caliente, recordando que, sin importar si no se es niño o anciano, la salud merece los mejores cuidados que podamos darle.