Se sabe que, en general, la longevidad se debe tanto a factores genéticos como a una serie de hábitos saludables practicados de manera regular; y de ahí la importancia de incorporarlos a la vida cotidiana.

Mantener una dieta equilibrada es vital para ser personas longevas

Se ha llegado a la conclusión de que la práctica totalidad de personas longevas mantienen una dieta basada en productos frescos y naturales cocinados de manera sencilla (al horno, a la plancha, al vapor, en papillote, entre otras); en el consumo de una gran variedad de frutas, verduras y legumbres; y en una mayor cantidad de pescado que de carne.

Hacer ejercicio nos mantiene en forma y prolonga la vida

El sedentarismo es uno de los mayores enemigos de la longevidad. Es por ello que practicar algún tipo de ejercicio de forma regular (unas tres veces por semana durante un mínimo de media hora) se ha comprobado que mejora la salud, aumenta la resistencia y la flexibilidad, y mejora el humor.

En cuanto al caminar, se trata de andar un mínimo de tres veces a la semana durante 30 - 45 minutos. Ventajas, todas: ayuda a mantenerse en forma y sentirse de mejor humor.

Si se menciona el taichi, la práctica regular de esta disciplina oriental aporta agilidad y una mejora en el sentido del equilibrio, con lo cual ayuda a prevenir caídas. Otra ventaja añadida es la suavidad de sus movimientos lo que le convierte en un deporte adecuado para personas de toda edad y condición física.

¿Y el aquagym?: su práctica es especialmente adecuada para aquellas personas con dolencias en las articulaciones, como la artrosis, dado que al realizarse dentro del agua, este tipo de gimnasia requiere menor esfuerzo y reduce el riesgo de lesiones al mínimo.

El yoga: esta práctica consiste en buscar la armonía entre el cuerpo y la mente a través de determinadas posiciones. Sus estiramientos aportan ventajas innumerables como la prevención del dolor articular, el aumento de la agilidad, la mejora de la actividad cardiovascular y la eliminación del estrés.

Y la natación es un ejercicio suave y sumamente completo ya que facilita el buen funcionamiento de todo el cuerpo, además de aumentar la resistencia y la flexibilidad.

Evitar hábitos nocivos aumenta nuestra calidad de vida

Las sustancias tóxicas susceptibles de crear dependencia - entre las más extendidas, figuran el tabaco y el alcohol - no sólo llenan el organismo de toxinas sino que aceleran el proceso de envejecimiento físico y mental.

Controlar el estrés alarga la vida

Se trata de vivir con tranquilidad, alejándose de la sensación de ansiedad que embarga, en demasiadas ocasiones, no sólo ya la vida laboral sino el sagrado ámbito de la vida cotidiana.

Prácticas sencillas y asequibles de relajación como puedan ser dedicar diez minutos al día a cerrar los ojos, escuchar música que agrade, fantasear con sueños que se deseen cumplir como metas, tumbarse en un sofá, hacer estiramientos acompasados, contar un chiste o anécdota graciosos o escucharlos gratamente de boca de otra persona, sonreir o reir a carcajadas dependiendo de las circunstancias o simplemente mantener una conversación interesante.

Alargar la vida con el método infalible de la felicidad

La mayoría de expertos en psiquiatría se ponen de acuerdo en que una de las recetas imprescindibles para conseguir la longevidad es la felicidad. Alcanzar la felicidad es una práctica activa, en gran medida depende de cada uno y de la actitud ante la vida.

De hecho, las ganas de vivir tienen una importancia de un 20% en el porcentaje de hábitos adecuados para conseguir detener el proceso de envejecimiento y vivir más y mejor. Esas ganas de vivir se traducen en poner entusiasmo en todo lo que se hace, interés en todo lo que rodea el entorno y desdramatizar las circunstancias, de manera que los pequeños logros conseguidos, sobre todo con tesón y esfuerzo, tiñen nuestra vida de rosa como sinónimo de momentos felices.

Combatir el envejecimiento con optimismo

Una actitud positiva ante la vida puede alargar la esperanza de vida ocho años más. Ventajas: ser optimistas combate el estrés y la hipertensión arterial, principalmente. Prácticas para vivir con optimismo: disfrutar de la vida y reirse con frecuencia.

Mantenerse activos para sentirnos eternamente jóvenes

Una vida activa ayuda a disfrutar de un mejor estado de salud. ¿Por qué? Para que no se cumpla esta "regla de hierro": el aburrimiento nos lleva al desánimo y de ahí a la depresión hay un paso.

Sea generoso y siéntase útil para los demás

La generosidad, ese rasgo de carácter o - según otros - estado de ánimo prolongado en el tiempo revertible hacia los demás, que lleva a ayudar al prójimo sin esperar nada a cambio, puede hacer vivir un 60% más que las personas individualistas. La razón es sencilla: sentirse útiles aumenta la felicidad y la autoestima.

La actividad intelectual cotidiana mantiene en forma nuestra mente

Es indudable que con el paso de los años nuestra capacidad cognitiva se deteriora. Se puede prevenir - y ralentizar - al máximo practicando diariamente actividades de disfrute intelectual tan sencillas como resolver crucigramas, sudokus, hacer puzzles o rompecabezas, la lectura, memorización de poemas o todo aquello que mantenga activa nuestra mente.

Disfrutar del amor y el sexo

Y no solamente en San Valentín. Se ama siempre. Ya no se trata exclusivamente de vivir en pareja sino de sentirse acompañado por la pareja o por los seres queridos, de compartir vivencias y querencias y un proyecto de vida en común que ir realizando cotidianamente.

Y en cuanto al sexo: ¿qué se puede decir de este gran totem de la sociedad actual, que no se haya dicho ya? Disfrutar de una vida sexual plena y satisfactoria a cualquier edad, no solo embellece el presente sino que ayuda a asegurar el futuro con un plan de previsión que se manifiesta en mayor calidad de vida.