Características del examen de selectividad

La Prueba de Acceso a la Universidad (P.A.U.), popularmente conocida como examen de selectividad, es un examen que deben pasar los estudiantes que han terminado el bachillerato y aspiran a matricularse en algún centro universitario. Desde el año 2010 también pueden presentarse al examen todos los alumnos que han obtenido un título de Formación Profesional Superior.

El examen de selectividad se compone de dos fases. La primera fase, obligatoria, consta de cuatro exámenes: tres referidos a las asignaturas comunes del segundo curso del bachillerato (Lengua castellana, Lengua extranjera e Historia de la Filosofía o Historia de España) y uno relativo a alguna de las materias de modalidad que se ofrecen en el mismo curso, libremente elegida por el estudiante. En las comunidades autónomas con lengua propia, el examen incluye también un examen sobre esta materia. La segunda fase del examen o fase específica, es voluntaria. El examinando puede elegir hasta cuatro materias entre las que se cursan en el segundo curso de bachillerato.

La matriculación en las Pruebas de Acceso a la Universidad

Los exámenes de selectividad se celebran a mediados de junio y de septiembre. Aunque las pruebas están reguladas por leyes estatales, la organización de las mismas corresponde a la administración educativa de las comunidades autónomas y a las universidades públicas. Las universidades son las encargadas de elaborar los exámenes y coordinar el desarrollo de las pruebas.

El periodo de matriculación en las pruebas comienza en los días inmediatamente posteriores a la evaluación final de los alumnos de bachillerato, que suele coincidir con los primeros días de junio. La matricula se formaliza en el mismo centro educativo en el que el alumno haya estudiado el segundo curso de bachillerato. Éste se encarga de transmitir a la universidad toda la información relativa a las calificaciones del bachillerato, que servirá, junto con la prueba de selectividad, para determinar la nota final de acceso a la universidad.

La elección de las materias

El alumno que se matricula en la P.A.U. debe tener muy presente la importancia que tiene elegir las materias más adecuadas en función de sus capacidades y de su planes para el futuro. Debe tener en cuenta, en especial, que las materias que elija para examinarse en la fase específica son objeto de una ponderación que establece la universidad (la nota obtenida en el examen se multiplica por un coeficiente, diferente para cada materia) y que, por tanto, una misma nota en de dos materias diferentes puede repercutir de manera desigual en la nota final.

Como criterio general, es conveniente elegir en la fase específica las materias en las que el alumno se sienta más capaz y confiado , siempre y cuando estas materias tengan en esa fase el máximo coeficiente en relación con los estudios que desea seguir más tarde en la universidad. Las calificaciones obtenidas en las diferentes materias durante el bachillerato son un buen indicador del grado de confianza que podemos tener acerca de nuestro rendimiento en el examen de selectividad. Por otra parte, los coeficientes que se aplican a las materias en función de los estudios universitarios que se quieran seguir son públicos y pueden conocerse a través las páginas web de las universidades.

La presentación del ejercicio

Los exámenes de selectividad suelen ser corregidos por profesores de secundaria. Durante el proceso de corrección, los ejercicios son anónimos, por lo que el corrector no sabe quién es el autor del examen. Esto facilita la imparcialidad de la corrección, pero el estudiante debe tener en cuenta que su ejercicio va a ser corregido por un profesor que ni le conoce ni le ha impartido la asignatura. Por tanto, debe extremar la claridad en la exposición, evitar juicios de valor improcedentes y ajustarse al máximo en sus respuestas al enunciado de las preguntas.

Cada profesor suele corregir un número elevado de exámenes y dispone de pocos días para hacerlo, por lo que todo lo que facilite la corrección (letra legible, párrafos cortos, subrayado de los conceptos clave, buena ortografía, limpieza en la presentación, etc.) contribuirá a predisponer favorablemente el ánimo del corrector. Siempre es conveniente utilizar guiones o borradores antes de redactar la respuesta definitiva en las hojas de examen, y presentar éstas ordenadas y numeradas.

La solicitud de revisión

Las calificaciones del examen suelen hacerse públicas una semana después de celebrados los ejercicios y se abre entonces un plazo, que suele ser de dos o tres días, para presentar solicitudes de revisión. Las solicitudes se presentan en la universidad en la que se ha realizado el examen. Es importante informarse de si la solicitud de revisión implica la posibilidad de que el examen vuelva a ser corregido y por tanto pueda suponer una disminución de la nota. Las universidades suelen admitir la posibilidad, tanto de que el examen sea de nuevo corregido, como de que la revisión se limite a constatar que no se han producido errores en la tramitación del proceso de calificación y que se han respetado los criterios de evaluación establecidos.

En cualquiera de los casos, la solicitud debe estar siempre justificada y tener algún fundamento. La mejor forma de fundamentar la reclamación es referirse en el escrito de solicitud a los criterios de evaluación de la asignatura que se consideran mal aplicados. Estos criterios son públicos y puede accederse a ellos a través de la página web de cada universidad.

Cálculo de la nota del examen de selectividad

La nota final del examen de selectividad es el resultado de sumar la nota de la fase general y la nota de la fase específica, en su caso. La nota de la fase general es la media ponderada de la nota obtenida en la prueba ( la media de los cuatro exámenes obligatorios) y la nota media del bachillerato (la media de todas las materias de los dos cursos del bachillerato). El peso relativo de la nota obtenida en la prueba es del cuarenta por ciento, mientras que el peso relativo de la nota media del bachillerato es del sesenta por ciento.

A esta nota hay que sumar la nota obtenida en las dos materias en las que se haya obtenido mejor calificación en la fase específica, siempre que se hayan aprobado, multiplicadas por los coeficientes correspondientes. Como se ve, el algoritmo es complicado, pero las universidades suelen facilitar en sus páginas de internet el cálculo de la nota final con aplicaciones de uso muy simple.

La nota de corte para acceder a determinados estudios y la matriculación en la Universidad

Una vez hechos públicos los resultados de los exámenes, los alumnos deben dirigirse a los centros en los que se hayan matriculado en las pruebas (colegios e institutos) para recoger la documentación pertinente y, con ella, dirigirse en los plazos establecidos al centro universitario en el que deseen iniciar sus estudios superiores.

Algunas facultades, en las que el número de demandantes supera la oferta de plazas de la universidad, exigen una nota mínima para matricularse. Un ejemplo típico es el de las facultades de Medicina, en las que año tras año la demanda de los estudiantes desborda la oferta de plazas disponibles. En ese caso, el proceso de matriculación puede alargarse durante el verano, a la espera de la evolución de las listas confeccionadas por las diferentes universidades.

En resumen: la selectividad no es tan fiera como la pintan

Nunca es conveniente afrontar los retos con el espíritu excesivamente relajado. Una saludable tensión nos dispone para afrontar situaciones importantes con la máxima energía. Pero hay que darse cuenta de que el enojoso examen de selectividad no es otra cosa que una prueba de madurez, en la que vamos a tener que demostrar, en tres días, los conocimientos que hemos ido adquiriendo durante mucho tiempo. Si durante los años del bachillerato hemos hecho bien nuestro trabajo y nos hemos aplicado, es difícil que en la selectividad salgamos mal parados. Si, por el contrario, durante esos años hemos escatimado esfuerzos, también es difícil que la selectividad nos sorprenda con resultados extraordinarios. En más de un noventa por ciento de los casos, la nota final de acceso a la universidad se mueve dentro de los límites de un punto por encima o por debajo de las calificación media obtenida en el bachillerato. Por tanto, que no cundan los nervios y que este esfuerzo final os sea recompensado con justicia. Ánimo y buena suerte.