
- Tikka masala - Laura L.A.
La fotografía, a menudo, nos parece complicada y llena de términos que no llegamos a entender, por lo que a la hora de sacar fotos nos limitamos a usar el modo automático. Sin embargo, sin llegar a ser expertos, es posible obtener fotos de calidad que ayuden a que nuestro blog de cocina parezca bastante profesional y atraiga un mayor número de visitantes y, para ello, no necesitamos una cámara cara y complicada de manejar.
Si queremos mejorar el aspecto de las fotos de nuestras recetas para subirlas a nuestros blogs o webs, deberemos prestar atención a los siguientes aspectos:
- La luz, a ser posible, natural.
- Preparación de la fotografía: el estilismo
- La importancia de la limpieza.
- La distancia focal adecuada: el macro.
La luz
La luz es imprescindible para tomar una buena fotografía y, en el caso de la culinaria, puede hacer que nuestro plato sea más o menos atractivo e incluso que sus colores sean lo más naturales posibles. Para lograr esos objetivos, recurriremos siempre a la luz natural, que captará mejor que ninguna otra la esencia de esas cerezas rojas, de ese pastel de pescado o de ese coulant de chocolate.
No es fácil disponer de luz natural para hacer la foto de ese plato que quedó tan sabroso; sin embargo, intentaremos buscarla en la medida de nuestras posibilidades. No siempre disponemos de tiempo, pero, es preferible posponer la preparación de una deliciosa receta a esos días en que no tenemos tanta prisa y disponemos de la luz del día para que ilumine aquello que hemos cocinado con tanto cariño.
Preparación de la fotografía: el estilismo
Mientras se cocina nuestra receta, elegiremos el estilo más adecuado para nuestra fotografía y prepararemos el equipo, así como el lugar donde vayamos a tomar las fotos. Es necesario tener todo dispuesto para, una vez se termine de preparar la receta, podamos fotografiarla a la mayor brevedad, evitando que se enfríe, que cambie de color o de textura, mostrándonos aspectos poco apetecibles de dicho plato. La rapidez es, por tanto, un aspecto a tener muy en cuenta.
En lo que respecta al estilismo, este no es más que la ambientación que queremos otorgar a la receta preparada. Se recomienda usar vajillas claras y neutras, aunque un alegre plato de colores para mostrar una receta típica mexicana es igualmente una excelente opción. El cristal, sea transparente, sea de color, transmite infinidad de matices en una fotografía gastronómica.
Un valor a considerar es el hecho de que, últimamente, está más de moda una fotografía culinaria de estilo minimalista que la clásica foto de bodegón, recargada y barroca, que se empleaba en décadas anteriores.
La limpieza
En cualquier fotografía gastronómica, debemos destacar la limpieza de la vajilla, la cubertería, la cristalería, las servilletas o cualquier otro elemento que vaya a emplearse para ambientar esa magnífica comida que queremos atrapar en nuestra fotografía, porque, de nada sirve el estilismo más cuidado, si se descuida la pulcritud de los elementos que en ella se observan.
La distancia focal
Una vez tenemos todo preparado, debemos tener claro qué queremos fotografiar y a qué distancia lo queremos. Así pues, si nos interesa una toma a corta distancia, es decir, a menos de cuarenta centímetros desde el objetivo de nuestra cámara, será necesario emplear el macro de nuestra cámara.
El macro es una función que llevan incorporada todas las cámaras digitales actuales y podremos identificarla buscando el icono de una pequeña flor. Lo pulsaremos y lograremos una fotografía con más detalle y determinación.
Otros consejos: el uso del trípode
Por último y, a pesar de no ser imprescindible, un trípode redondeará aún más la calidad de nuestras fotografías culinarias, pues evitaremos movimientos impredecibles que les darán un aspecto poco nítido o borroso nada agradable a la vista. Bastará programar el temporizador, función que también incluye la gran mayoría de las cámaras digitales, apretar el disparador y en unos segundos tendremos lista la foto.
