El subdesarrollo tiene una importancia crucial en el mundo actual, ya que es la situación en la que se encuentran sumidos gran cantidad de países del llamado Tercer Mundo. La existencia de una situación de subdesarrollo supone la aparición de una importante serie de consecuencias sociales y también económicas.

Concecuencias sociales del subdesarrollo

Una de las características esenciales de los países subdesarrollados es su elevado crecimiento demográfico. La teoría de la transición demográfica sostiene que toda población, bajo el efecto de profundas transformaciones sociales y económicas, atraviesa una evolución atravesando tres etapas que conduce desde un equilibrio con altas tasas de natalidad y mortalidad, hasta otro equilibrio con bajas tasas de natalidad y de mortalidad.

Sin embargo, hacia los años sesenta y setenta llegó a pensarse que dado su ritmo de evolución, tal teoría no era aplicable a los países en desarrollo, y sólo en los últimos años se han apuntado los síntomas de que ese esquema se empieza a manifestar en los países menos desarrollados. Se empieza así a ver un aumento de la esperanza de vida, y un descenso de las tasas de fecundidad (muchas veces debido a políticas antinatalistas), y, sobre todo, un descenso de la mortalidad infantil.

El problema de la falta de alimentos y sanidad

Otra característica esencial es la existencia de insuficiencias alimentarias. El crecimiento desmesurado de la población y las desigualdades económicas y sociales han convertido la alimentación en la mayor necesidad del Tercer Mundo. La subalimentación condiciona el presente y el futuro de estos países, y en su base está una agricultura de baja productividad y escaso desarrollo tecnológico. La autosuficiencia alimentaria no se ha conseguido, y eso aumenta la dependencia de estos países.

Además, en ellos existen carencias sanitarias, porque a pesar de los progresos experimentados, la atención aún es muy deficiente, como se ve en el insuficiente gasto público en sanidad, el reducido número de médicos y camas hospitalarias por cada 100.000 habitantes, la elevada mortalidad infantil, la baja esperanza de vida y el desigual suministro de agua potable. A todo esto hay que añadir el impacto que en estos países está teniendo el SIDA.

El paro, la política y la democracia en el Tercer Mundo

Las tasas de desempleo y subempleo son asimismo altas y crecientes, ya que una gran masa de población carece de trabajo y de cualificación. Por ello, aproximadamente el 30% de la mano de obra de estos países está inutilizada; si bien existen grandes desigualdades espaciales, siendo África la zona más castigada y Latinoamérica la menos.

Las formas políticas de los países del Tercer Mundo presentan una extraordinaria diversidad, no pudiendo hablarse de un paradigma de organización política. Sin embargo, en general hay una gran ausencia de libertades y aunque ciertos países caminan lentamente hacia la democracia, todavía una gran cantidad de ellos tienen gobiernos autoritarios.

Concecuencias económicas del subdesarrollo

Los países subdesarrollados se caracterizan por una serie de aspectos estructurales, siendo los siguientes lo más importantes:

  • Extraversión: El grueso de la actividad productiva se orienta hacia los mercados exteriores, y surge así una especialización de la que se deriva un desarrollo dependiente y limitado.
  • Hipertrofia del sector terciario: La distribución sectorial de la población activa presenta una alta ocupación en el sector agrícola, una débil presencia en la industria, y un sector terciario inflado, debido a la importación de bienes industriales y a una gran inversión de capitales en el sector servicios ante la ausencia de expectativas en la industria.
  • Predominio del capitalismo agrario: La clase dominante en estas regiones está formada por grandes propietarios que producen en sus plantaciones para la exportación. La tierra es la principal fuente de ingresos, pero eso no evita las crisis de subsistencia ni la necesidad de importar productos alimenticios.
  • Polarización de la industria productiva: Estos países se caracterizan por la orientación hacia actividades económicas de menor contenido tecnológico. Tienen un bajo grado de industrialización y muchos están apartados del moderno proceso de industrialización. El peso de la industria en el PIB es escaso, y, en todo caso, predominan ramas “ligeras” de la industria, como el textil o el calzado.
  • Polarización de los ingresos: Hay una extrema desigualdad en la distribución de la renta. Un porcentaje muy pequeño de la población concentra la mayor parte de los ingresos, que orientan hacia el consumo de productos de lujo.
  • Desarticulación económica: La economía está dividida en compartimentos estancos, habiendo una mayor conexión con el exterior que entre los sectores económicos interiores. De este modo, coexisten dos sectores económicos contrastados, uno moderno orientado al exterior y uno tradicional que le proporciona mano de obra barata. Además, esto provoca la fragmentación del mercado interno y la desarticulación social.
  • Dependencia: En el terreno de la producción, la participación del capital extranjero, sobre todo de empresas multinacionales, es muy elevada. En la vertiente comercial hay un predominio de los productos básicos en la exportación y, sobre todo, la mayor parte del comercio exterior se realiza con los países desarrollados, de modo que las economías en desarrollo dependen más de los mercados de los países ricos de lo que éstos dependen de la demanda de los países pobres. Esto ha llevado a la reivindicación del llamado “comercio justo”. En lo que se refiere a la dependencia financiera, los países subdesarrollados requieren del capital extranjero a través de la ayuda oficial al desarrollo (ayuda exterior) o a través de la inversión extranjera de las empresas multinacionales o de los bancos privados internacionales. Pero en las últimas décadas este flujo de recursos ha sufrido ciertas modificaciones, como el cambio en las fuentes de financiación (siendo cada vez mayor el peso del capital privado), en las fórmulas de financiación (cada vez menos donaciones y más préstamos), en la concesión de préstamos (que cada vez son más duros, lo que explica que a partir de los años setenta la deuda externa haya crecido de forma alarmante).
Por tanto, el subdesarrollo presenta importantes consecuencias para los habitantes del Tercer Mundo que afectan a sus posibilidades de futuro.