Una lluvia intensa de más de 24 horas en Río de Janeiro, provocó desastres, alienación y muerte. Los registros, desconcertados, no dejaban de medir las precipitaciones, y la intensidad comenzaba a preocupar los brasileños.

Este vasto país sudamericano, que comienza a emerger en el mundo, en términos político-económicos, se vio sorprendido por la ingrata lluvia que simulaba un diluvio universal.

Los agoreros del fin del mundo no perdieron la oportunidad para hablar de la venganza de la Tierra, de las escrituras y de similitud de los acontecimientos globales con la venida de los cuatro jinetes. De manera que habrá que ir acostumbrándose a la presencia de estas voces en cada lamentable acontecimiento natural.

La lluvia, no obstante, seguía cayendo, y los habitantes más pobres y desprotegidos, serían quienes levantarían los platos despedazados en el suelo social; la pobreza es una dolorosa desventaja.

Acciones

En concreto, la lluvia lavó la tierra y provocó deslizamientos en las "estructuras" de los paupérrimos asentamientos en las afueras de Río de Janeiro. La denominada "Favela", muchas veces erigida precariamente sobre lugares inadecuados, se vio literalmente barrida y sepultada por el alud de barro.

El presidente Lula, con desesperación, impotencia y resignación, pidió públicamente a Dios que detuviera las lluvias, pero no sabía que debía agregar a sus plegarias por los desastres inherentes a la caída de agua.

Aún en estos momentos, el deslave producido, provoca que guardia civil y bomberos continúen el rescate. Las víctimas fatales superarán ampliamente las 200, y, según las autoridades, más de 10 mil viviendas están todavía en peligro

Pobreza y mundial

Brasil será la sede del Mundial de Fútbol del año 2014, y de los Juegos Olímpicos de 2016. Las expectativas de que nada cambie en relación a la mirada que el mundo tiene sobre Brasil, desvelan a las autoridades.

Las Favelas que sufrieron el saldo trágico del diluvio, aún levantan sus cadáveres, pero cuestionarán sus estructuras precarias. El asentamiento Morro do Bumba, estaba construido sobre un viejo vertedero, otro más allá, sobre un basural en desuso.

Es imposible pensar que para los habitantes pobres de Río de Janeiro, no se les estruje el corazón, a partir de ahora, cuando se anuncien lluvias intensas. El gobierno del Brasil, dispuso el fondo de emergencia para paliar el desastre, algo así como 200 millones; veremos si es suficiente.

Mientras tanto los pronósticos anuncian precipitaciones hasta el fin de la semana.