Cuando el monte arde, la pérdida de calidad paisajística es la consecuencia más fácilmente apreciable por la desaparición de la cubierta vegetal. Pero los incendios forestales son más destructivos y dañinos de lo que se puede observar a simple vista, afectan negativamente a todos los integrantes del ecosistema, incluido el ser humano, y sus consecuencias superan el ámbito local del terreno quemado.

El fuego como agente modelador de la naturaleza

El fuego es un elemento que ha estado presente desde siempre en los ecosistemas de forma natural, contribuyendo a definir y condicionar la vegetación existente. De hecho, en climas como el mediterráneo, propio de gran parte del territorio de la Península Ibérica y Baleares, el fuego ha actuado como un agente modelador tradicional, razón por la cual, en la vegetación mediterránea abundan las especies preparadas para soportar su azote e, incluso, sacar partido de él, adaptando sus estrategias reproductoras a la aparición del fuego.

La actividad humana: causa principal de los incendios forestales

Se estima que el 95% de los incendios forestales tienen al ser humano y su actividad como causa de origen. De hecho, la actividad humana ha disparado la frecuencia de los incendios de modo que, incluso la vegetación mejor adaptada a sobrevivir al fuego llega a ver comprometida su regeneración, y muchos ecosistemas sucumben de forma definitiva ante el poder devastador de las llamas.

Cuando se quema el monte, todos los componentes del ecosistema sufren las consecuencias del paso del fuego, y los efectos de los incendios superan el ámbito local del terreno en el que se producen.

Los incendios forestales consumen la vegetación

Los incendios forestales suelen acabar con gran parte de la vegetación del monte. Las especies vegetales leñosas que sucumben al fuego son sustituidas por otras de carácter pionero, preparadas para colonizar con éxito este tipo de hábitats. Sucede así que lo que antes era un bosque denso, se convierte tras el fuego en un pastizal de gramíneas y malezas fácilmente inflamables y pobre en especies arbóreas resistentes al fuego.

Efecto de los incendios forestales sobre la fauna

La fauna silvestre sufre intensamente los efectos del fuego. Las especies con menor movilidad son las que más se ven afectadas, mientras que los demás animales probablemente escaparán del incendio y se refugiarán en zonas cercanas, donde su presencia, inevitablemente, causará alteraciones en el equilibrio ecológico.

La recolonización de las zonas quemadas es difícil, porque el fuego destruye los hábitats, eliminando fuentes de alimento y refugio. Por ello, la fauna que se instale en estas zonas será diferente a la que existía anteriormente, y estará integrada por especies mejor adaptadas a los ambientes abiertos y de vegetación pionera que crea el fuego.

Y también es importante señalar que los incendios producen una importante fragmentación de los hábitats, dificultando el libre desplazamiento de muchos animales.

El impacto de los incendios forestales sobre el suelo, el agua y la atmósfera

El suelo no escapa a los daños causados por el fuego. Las altas temperaturas que se generan en el interior de los incendios pueden llegar a eliminar los organismos encargados de desintegrar los materiales orgánicos, como hongos, protozoos y bacterias, comprometiendo su fertilidad y la recolonización posterior por especies vegetales.

La desaparición de la cubierta vegetal impide que el agua de escorrentía se retenga y se infiltre en el terreno, alterando la alimentación de los acuíferos. El suelo queda expuesto a la erosión del viento y la lluvia, y el agua de escorrentía puede llegar a generar fenómenos de inundación.

Y no hay que olvidar que los incendios dan lugar a contaminación de diversas formas, siendo la más destacada y evidente la emisión a la atmósfera de gran cantidad de gases de efecto invernadero, como el CO2, y partículas en suspensión como consecuencia de la combustión de las masas forestales. Los productos resultantes de la combustión pueden también ser transportados y acabar contaminando las corrientes de agua.

Los incendios forestales afectan al clima

Los incendios forestales pueden alterar el clima de las zonas afectadas, pues la eliminación de la cubierta vegetal altera los ciclos hidrológicos y los intercambios gaseosos con la atmósfera, además de dar lugar a un incremento de la superficie de albedo (reflexión de la luz solar).

Las consecuencias sobre el clima pueden llegar a ser mucho más amplias, pues las emisiones de importantes cantidades de CO2 a la atmósfera como consecuencia de la combustión tienen, además, una importante contribución al calentamiento global del planeta.

El impacto de los incendios forestales sobre la economía y formas de vida del ser humano

Los incendios forestales tienen un gran impacto sobre la economía y formas de vida de la población rural que depende directamente del monte. La producción de madera sufre un duro y directo revés cuando el fuego acaba con el bosque. Pero, además de reducir la cobertura arbórea del terreno, el fuego predispone a las masas forestales al ataque de las plagas y enfermedades, disminuyendo su valor productivo.

Otros daños que afectan al valor económico del monte tienen que ver con la alteración del crecimiento de los árboles, la invasión de especies indeseables, la pérdida de productos forestales, la degradación de los pastizales y la reducción de la calidad paisajística de los montes y de su valor recreativo, en muchos casos fuente de recursos turísticos que se pierden con el fuego.

La lucha contra los incendios forestales

Todos estos son motivos más que suficientes para luchar contra los incendios forestales, desde la prevención y desde las labores de detección y extinción, tareas todas que generan importantes costes económicos.

Y es que además de todas las consecuencias mencionadas, los incendios forestales son causa de lesiones y pérdida de vidas humanas, algo que resulta intolerable sabiendo que la mayoría de ellos pueden llegar a evitarse.