Muchos son seguramente los que todavía ignoran que durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos de Norteamérica, George Washington y los denominados padres fundadores de la patria pagaron a piratas para proteger las aguas territoriales de su naciente país, simplemente porque no tenían marina ni guardacostas propios; decisión que fue, por cierto, apoyada por la mayoría de la flamante sociedad estadounidense.

Surgimiento de los primeros piratas

Conforme se argumenta en el artículo “Somalia: nos mienten sobre los piratas”, del periodista y escritor británico Johann Hari (columnista de The Independent y el Post Huffington), la reacción de los primeros piratas en la denominada “edad dorada de la piratería”, entre los años 1650 y 1730, fue hasta cierto punto justificable.

Cita al historiador Marcus Rediker y su obra Villains of all nations (Villanos de todas las naciones), en la que se indica que fueron precisamente aquellos primeros piratas, quienes se revelaron contra la marina británica por la forma en que muchos jóvenes hambrientos eran reclutados en los muelles de Londres.

Para terminar en una especie de infierno flotante de madera, trabajando casi como esclavos a todas horas y medios muertos de hambre, y con el riesgo incluso de ser azotados o expulsados si se quejaban.

El ¿legado? de los primeros piratas

Sentando de este modo las bases de un modo distinto de trabajar en la mar; pues, una vez tomado un buque elegían su capitán, tomaban las decisiones colectivamente y compartían el botín. Algo que según Rediker, fue “uno de los planes más igualitarios del siglo dieciocho para aprovechar los recursos disponibles”.

Y hasta acogían a esclavos africanos y convivían con ellos como iguales, demostrando “de forma bastante clara y subversiva, que no hacía falta llevar el buque en la manera opresiva y brutal que lo hacían la Marina Mercante y la Marina británica”, de acuerdo al mismo Rediker.

Los piratas en la historia

Pese al esfuerzo propagandístico desde entonces iniciado por el gobierno británico, con el fin de defenestrar a aquellos primigenios piratas tildándolos de ladrones salvajes e insensatos, mucha gente no llegó a creer del todo en ello; algunos, incluso, acuden en ciertas ocasiones a rescatarlos de la horca.

Lo que por otro lado explica que la historia de la piratería haya estado, generalmente escrita, desde el lado de las potencias imperiales; tratándose por ende casi siempre de distorsionar y denigrar su imagen, por intereses esencialmente colonialista.

Hoy inclusive no son pocas las voces discordantes respecto al tratamiento que se viene dando a los llamados piratas somalíes del índico, cuya actitud hasta parece tener cierto parangón en el comportamiento de los primeros durante la aludida “edad dorada de la piratería”.