La conjuntivitis infecciosa es una inflamación de la conjuntiva causada por un virus o una bacteria. También puede darse la conjuntivitis alérgica, típicamente estacional, y la conjuntivitis provocada por un cuerpo extraño o un traumatismo.

Causas de la conjuntivitis alérgica, vírica y bacteriana

En el caso de la conjuntivitis alérgica, el cuerpo reacciona ante la presencia de un cuerpo extraño. Los ojos, al estar expuestos al ambiente, son más susceptibles de ser el blanco de las alergias. Los alérgenos que con mayor frecuencia inflaman la conjuntiva son el polen, moho, polución ambiental, polvo de la casa o los pelos de los animales.

La conjuntivitis bacteriana puede estar provocada por Neisseria gonorrhoeae y Neisseriameningitidis, cuando se trata de una conjuntivitis bacteriana hiperaguda. En el caso de la conjuntivitis bacteriana simple los agentes causantes son Sthaphilococcus aureus, Sthaphilococcus epidermidis, Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y Moraxella lacunata. La conjuntivitis bacteriana crónica se debe a una gran variedad de agentes patógenos (estafilococos, pseudomonas, proteus y otros).

La conjuntivitis vírica está causada por tres familias de virus; adenovirus, responsable de brotes epidémicos, y los enterovirus y coxakievirus, que pueden provocar conjuntivitis hemorrágica aguda grave. El contagio se puede producir a través de objetos contaminados, en piscinas o en contacto con personas que padezcan la enfermedad. Probablemente sea el tipo de conjuntivitis más grave.

Y por último está la conjuntivitis causada por clamidias, cuyo responsable es la Chlamydia trichomatis.

Sintomas de la conjuntivitis

Habiendo diferentes tipos de conjuntivitis, cabe esperar que los síntomas también sean variables. Incluso entre una persona u otra se dan manifestaciones distintas. Sin embargo, hay una serie de síntomas muy comunes y que afectan a la mayoría. Entre los más visibles está el enrojecimiento y el lagrimeo del ojo. También se experimenta ardor o picazón, junto a la sensación de tener algún cuerpo extraño en el ojo, como si fuera arenilla. Otro síntoma muy recurrente es la sensibilidad a la luz. En ocasiones resulta necesario llevar gafas para protegerse de la luz solar.

Por la noche puede ocurrir que se formen costras que peguen, literalmente, las pestañas. Este síntoma está asociado a una infección bacteriana. Las molestias oculares también incluyen la hinchazón, el dolor en los ojos y visión borrosa.

Tratamiento de la conjuntivitis

Lo primero que cabe señalar es que la conjuntivitis es una enfermedad muy contagiosa, de ahí que la prevención sea el primer argumento que debe tomarse en consideración. Entre las medidas imprescindibles está lavarse bien las manos con jabón antiséptico y, preferiblemente, usar toallas desechables. Hay que evitar tocarse los ojos con las manos y manipular con cuidado las lentes de contacto. No se deben compartir los cosméticos para los ojos y reemplazarlos con regularidad. Igualmente recomendable es cambiar con frecuencia las fundas de las almohadas.

Para aliviar el escozor de los ojos se recomienda utilizar compresas de agua tibia. También con agua tibia y un paño suave deben limpiarse las secreciones de los ojos. Si el dolor es notable pueden tomarse analgésicos. El tratamiento, si se trata de una infección bacteriana, puede incluir el uso de colirio, pomada o gel antibiótico. Cuando la conjuntivitis sea de origen vírico será más efectivo utilizar gotas oftálmicas con corticosteroides, salvo si la infección se ha producido por herpes, ya que empeoraría el cuadro infeccioso. Estos tratamientos deben durar alrededor de una semana.

Por lo general la mayoría de las conjuntivitis terminan curándose por sí solas, pero debido a su elevado potencial contagioso es importante tratarla y tomar las medidas necesarias para evitar que se propague.

Si el artículo te ha parecido interesante ayuda a su difusión con un clik en "me gusta".

Podéis seguir mis artículos en Twitter.