Conflictos con los hijos

Relaciones familiares - http://mrg.bz/Vy5hZf / jdurham
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Dentro de la familia, los desacuerdos son normales y de ellos surgen generalmente conflictos que se agravan si no existe una comunicación familiar fluida.

Cada individuo tiene su propia personalidad, sus propias opiniones e intereses, lo cual, en principio, enriquece y da vida a la relación familiar, que, de lo contrario, sería muy aburrida.

Pero dichas diferencias de criterio también pueden ocasionar sufrimientos innecesarios, si no se afrontan bien y si no son identificadas y expuestas a tiempo para poder resolverlas lo antes posible.

Solucionar los conflictos de forma pacífica

Los conflictos, aunque parezca difícil, se pueden y se deben solucionar por una vía pacífica. Es preciso expresar de forma adecuada lo que molesta y hacerlo siempre en primera persona, con firmeza y seguridad, sin alterarse, ni utilizar palabras hirientes y malsonantes, no faltando al respeto a ninguna de las partes.

Cuando se soluciona un conflicto de forma pacífica, se potencia el crecimiento personal de los hijos, se fortalece la confianza y prevalece el cariño y el respeto por los padres, manteniéndose la armonía en el hogar.

La solución de conflictos de forma agresiva es destructiva

Intentar solucionar un conflicto de forma agresiva es totalmente contraproducente, porque cuando se discute acaloradamente, con alteración, con impulsividad y nerviosismo, la gente está fuera de sí y pierde los papeles fácilmente, destruyendo la autoestima, humillando e infravalorando a la otra parte. De esa forma, se limita el desarrollo personal y se genera rencor, resentimiento, miedos y, en muchos casos, odio.

Los enfrentamientos, las luchas continuadas y los pulsos entre padres e hijos, son realmente lamentables, porque no solucionan nada. Todo lo contrario: si hay una pequeña fisura, se puede llegar a convertir en un enorme socavón.

Es, pues, importante detenerse, escuchar, comprender y luego hablar, expresando con firmeza y seguridad lo que se siente, pero sin gritar, ni alterarse y, por supuesto, sin violencia.

Los padres tienen que estar siempre al lado de los hijos

Los padres deben estar siempre al lado de sus hijos, no en su contra, por el bien, de ambas partes. Por tanto, es razonable procurar aprender a solucionar los conflictos que surjan de una manera constructiva.

Para ello, se han desarrollado estrategias y recursos cuya puesta en práctica consigue resultados excelentes. Requieren entrenamiento, pero con ellos se destierran para siempre los enfrentamientos, las discusiones y los enfados agresivos y continuados en la vida familiar. No olvidemos que siempre se necesitan dos para discutir.

Evitando las peleas se fomentan las conductas positivas

Muchos padres creen que educar es imponer, gritar y dar órdenes todo el tiempo. Pero esto es erróneo, porque con ello solo consiguen crear un ambiente hostil en la casa.

Por supuesto que en una familia tiene que haber reglas y límites razonables que son la base de la educación y que los hijos tienen que aprender a cumplirlas desde pequeños, pero las discusiones y peleas hay que evitarlas siempre, sustituyéndolas por comportamientos positivos y constructivos.

Considerar a los hijos como invitados

La mayoría de los padres se quejan por la falta de respeto de sus hijos, pero les cuesta entender que ese respeto debe ser reciproco.

Hay que tratar a los hijos como auténticos invitados. A los invitados se les trata con respeto, jamás se les grita, ni se les dan órdenes, ni se les insulta, si hacen algo inconveniente. Se les trata con educación y cortesía, utilizando siempre las consabidas palabras por favor y gracias. Tener este mismo comportamiento con los hijos es ejemplarizante para su futuro, porque así ellos tratarán a sus propios hijos de la misma forma.

Además, los hijos suelen devolver lo que se les da. Se recoge lo que se siembra, por tanto, lo que le des a tú hijo, es lo que recibirás de él.

Cómo potenciar la buena conducta

En numerosas ocasiones, la mala conducta de los hijos debe ser una llamada de atención para sus padres, porque lo que aquellos buscan siempre es aprobación y sentirse queridos.

Y así, por ejemplo, los padres deben reconocer y estar atentos cuando los hijos se porten bien o mejoren en cualquier área, agradeciéndoselo y demostrándoles que valoran su esfuerzo. Se ha demostrado que los hijos se portan mejor cuando los padres son capaces de reforzar positivamente las buenas conductas, prestándoles atención e ignorando, en lo posible, las conductas molestas.

Cuando hacen las cosas bien, también es fundamental ofrecerles compensaciones, no necesariamente materiales, para potenciar esas conductas: dejarles salir antes con sus amigos, o satisfacer algún capricho que tengan.

Cómo evitar conductas inapropiadas

Si los hijos tienen una conducta inapropiada, hay que hacérselo saber con pocas palabras, pero con firmeza y seguridad. No conviene repetirlo más de una vez. No hay que gritar, ni insultar; hay que dirigirse a ellos, sin alterarse. Controlando las emociones, se controlará la situación.

Se ha demostrado que el entrenamiento por omisión es el mejor método para disuadir una conducta inapropiada, porque no implica ningún estímulo aversivo.

Consiste en quitarles algún privilegio de los que disfruta habitualmente, de forma proporcionada al hecho. Es el mismo método que se utiliza cuando un conductor infringe alguna norma de circulación: se le suele retirar el carnet de conducir, o puntos de su carnet. No se utiliza ningún estímulo aversivo, pero se le hace saber que cuando se incumplen las normas habrá consecuencias negativas.

Delegar responsabilidades

Muchos padres acostumbran a asumir siempre las responsabilidades de sus hijos, pero eso no les ayuda a estos a crecer de forma saludable. Aunque cueste, hay que empezar a delegar tales responsabilidades en los hijos, los cuales tienen que aprender a asumirlas.

Igualmente importante es que los hijos, en general, afronten las consecuencias de sus actos y para ello se les debe poner en contacto directo con las personas que les reclamen por sus malas conductas, para que se sientan responsables de las mismas.

Esforzarse en darles una buena educación a los hijos beneficiará su futuro.

Aurora del Prado, Aurora

Aurora del Prado Romero - Mi nombre es Aurora del Prado Romero, soy psicóloga y sexóloga. Colaboro en prensa, radio y televisión. ...

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