Diversas organizaciones internacionales han anunciado una serie de sanciones para Siria con el fin de hacer frente a la crisis político-social que afecta al país desde hace un año.

Resulta interesante comprender el origen de esta crisis y por qué se ha mantenido por tanto tiempo.

El conflicto comenzó en enero de 2011 influido por la ola de revueltas populares que azotaron parte de África y el Oriente Medio.

Las peticiones del pueblo sirio se centran en establecer un sistema democrático donde se respeten los derechos humanos, los que les han venido siendo vulnerados desde hace décadas.

El país es gobernado por un sistema unipartidista encabezado por el partido Baah. Su actual presidente -Bashar al-Assad- asumió el gobierno en el 2000 como sucesor de su padre, quien había tomado el poder hacía 40 años por medio de un golpe de estado.

Una de las mayores causas que detona el malestar en el pueblo sirio es que la familia gobernante pertenece a la secta Alawita, una rama del Islam chiita, que sólo representa al 12% de los habitantes.

Esta situación no ha dejado indiferente al resto del mundo. Diversos organismos y autoridades han empezado a tomar cartas en el asunto con el fin de poner término a esta larga lucha.

Solución pacífica y no militarización

Ante el conflicto en Siria, la Organización de las Naciones Unidas se ha pronunciado favorable a la idea del envío de fuerzas de paz con el fin de hallar una solución negociada.

El enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria -Kofi Annan- solicitó la cooperación de todas las partes para encontrar una salida pacífica al conflicto.

“Espero conseguir la plena cooperación de todas las partes relevantes e interesadas en apoyo de este esfuerzo unido y decidido de Naciones Unidas y la Liga Árabe para ayudar a poner fin a la violencia y a los abusos contra los derechos humanos (…)”, declaró Annan.

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas -Navi Pillay- solicitó que el gobierno sirio sea llevado ante la Corte Penal Internacional por los crímenes contra la humanidad cometidos en ese país.

"Ahora más que nunca, los que cometen crímenes en Siria tienen que entender que la comunidad internacional no estará parada mirando esta masacre y que las decisiones y los actos que tomen hoy no quedarán impunes", dijo Pillay a abc.es.

Política de aislamiento

Dentro de las medidas tomadas por los organismos internacionales destaca la política de aislamiento.

La Unión Europea optó por el embargo de armas, lo que ha afectado a 38 entidades y a 108 personas vinculadas con el régimen sirio. Recientemente decidió implementar la congelación de activos de siete funcionarios sirios, sanciones contra el Banco Central y la prohibición de vuelos de aviones de carga sirios desde el bloque.

La Liga Árabe se mostró favorable a esta política suspendiendo a Siria de la organización en noviembre de 2011. Además, ha sumado sanciones económicas.

La situación en Siria es compleja puesto que a pesar de la oposición de la mayoría de los sirios a Al Assad y de las sanciones internacionales, el gobierno de turno parece no tener intenciones de abandonar el poder. El cómo terminará esta lucha y el cuándo parecen por ahora inciertos.