Más de un año llevan las numerosas revueltas en Siria. El 26 de enero de 2011, ciudadanos de la capital Siria Damasco, salieron a las calles influidos por protestas similares en la región, la denominada "Primavera Árabe", donde se exigían profundos cambios en las formas de gobernar a sus pueblos. Las causas: La falta de libertades y la búsqueda de una plena democracia.

Para el pueblo sirio la falta de una constitución efectiva, un gobierno altamente autoritario, altos niveles de corrupción gubernamental, alta inflación, elevado desempleo y el hostigamiento constante del extranjero (portal Wikipedia), fue lo que dio motivo a rebelarse en contra del gobierno del presidente de Siria Bashar Al-Assad.

¿Quién es Bashar Al-Assad?

Se encuentra en el poder desde el 17 de julio del año 2000, sucesor su padre Hafez Al-Assad, quien se mantuvo en el poder durante 30 años, después de haber llegado a la presidencia mediante golpe de estado.

El partido al que pertenece Al-Assad, es el Baath Árabe Socialista que domina la vida política del país, incluyendo el parlamento.

Bashar Al-Assad es licenciado en medicina general de la Universidad de Damasco. Desempeño los cargos de teniente coronel y coronel del ejercito sirio. Estuvo al margen de la política hasta la muerte de su padre, cuando debió tomar las riendas del poder en Siria.

En los últimos años ha mantenido un discurso reformista y progresista que abrió esperanzas a un cambio. Esto nunca sucedió.

Las tensiones con occidente e Israel han sido constantes, debido a su presencia militar en el Líbano y la falta de democracia.

Posición de la comunidad internacional

La posición de occidente es más que evidente. Estados Unidos y La Unión Europea integrantes de la OTAN, intentan desde el año pasado buscar una resolución de la ONU que les permita una intervención Militar en Siria, igual a la que ocurrió en Libia.

No obstante, intereses geopolíticos de países de oriente: China y Rusia, integrantes del Concejo de Seguridad de la ONU, se oponen rotundamente a una intervención militar. Rusia apoya los esfuerzos de Kofi Annan para dar una posible solución al problema. Ninguno de los dos países ha sustentado su oposición ante la ONU a su oposición, a algunos artículos de las resoluciones.

Ambos países orientales sostienen que una intervención militar abriría camino a otra nueva intervención en Irán, donde China y Rusia poseen intereses económicos minero-energéticos, al igual que en Siria.

"Efectivamente, no hay ninguna posibilidad de que las partes lleguen a un acuerdo y haya una solución pacífica al conflicto, según la analista política Conchetta Delavernia. "Esto es un chantaje en toda regla. Pero estamos viendo este chantaje desde el mismo inicio del conflicto. Es una norma habitual que tienen las potencias imperialistas", dijo a RT". (actulidad.rt.com)

La actual situación Humanitaria

Las últimas noticias sobre Siria dejan ver que los ataques tanto por parte del Ejército sirio, como de los rebeldes, dejan impresionantes saldos de heridos y desplazados en todo el país, lo que implica una crisis humanitaria para población civil.

El CICR que actúa como garante del conflicto, el derecho internacional humanitario y protector de la población civil que no participa en hostilidades, se ha mantenido en la zona desde el comienzo del conflicto. El organismo internacional ha calificado la situación en Siria como: "conflicto armado no internacional", refiriéndose al aplicativo de guerra civil.

Según la página del mundo.es:"Se estima que en 15 meses de conflicto, más de 16.000 personas han muerto en Siria, los civiles que necesitan ayuda Humanitaria son más de 1,5 millones y los refugiados en países vecinos superan los 100.000"

La situación en Siria se ha convertido en un problema arduo y renuente; sin embargo, lo cierto es que mientras una mala intervención extrajera busque proteger solamente sus intereses, darle una salida negociada al conflicto será difícil.

En definitiva, una intervención militar tampoco es la salida, experiencias como las de Irak y Afganistán muestran que los conflictos tocan principalmente a la población civil, quien es la que paga las secuelas de la guerra.