Desde cualquier momento y en cualquier lugar. Así pueden los fieles cumplir con el sacramento de la confesión gracias a Confession, la aplicación desarrollada por la compañía Little iApps con la que es posible confesarse a través de teléfonos móviles y dispositivos como el iPhone, el iPad y el iPad Touch.

La aplicación, como señalaban sus creadores, no era sino una forma de "participar en la fe a través de la tecnología digital".

Directa en el iPhone

Totalmente personalizable y con un coste de aproximadamente 1,6 euros, Confession permite, con tan solo introducir los datos del usuario (edad, sexo y estado civil) confesarse en un momento, desde el iPhone, además de ofrecer una interfaz personalizada para su uso también en el iPad o el iPad Touch.

El usuario empieza a marcar sus pecados (si no están en la aplicación puede agregarlos) e, incluso, acabada la confesión elegir entre siete penitencias diferentes.

Y además, puede compartirse con otra persona ya que, aunque use el mismo teléfono o dispositivo, cada usuario puede acceder a su confesor digital de forma totalmente segura y privada con su propia cuenta independiente y su contraseña.

El Vaticano dice no a Confession

La tecnología está clara pero, eso sí, el fiel que quiera utilizarla debe saber que no cuenta con el beneplácito de la Iglesia católica.

Desde el Vaticano, conocida la creación de Confession, no han tardado en prohibir su uso a los fieles. Como señala el portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, "el sacramento de la penitencia requiere una relación de diálogo personal entre el penitente y el confesor" por lo que "no puede ser sustituido por ninguna aplicación informática". Lo que sí es posible, de acuerdo con las directrices vaticanas, es utilizar Confession como ayuda. Así, Lombardi afirma que se trataría "de una ayuda pastoral digital que muchos podrían considerar útil" aunque es necesario saber"que no pueden sustituir el sacramento".

Es decir, los fieles pueden utilizar libremente Confession como apoyo a su fe, recordatorio de su comportamiento de acuerdo a la misma o como preparación para confesarse pero nunca como un sustituto del sacramento.

En opinión del padre Lombardi, es necesario "que exista una verdadera utilidad pastoral y no se trate "de un negocio alimentado de una realidad religiosa y espiritual tan importante como un sacramento".

Un ejemplo más de cómo las aplicaciones informáticas y tecnológicas no dejan de aparecer y de tratar de hacer de la vida digital una realidad. Aunque en este caso sin el auténtico perdón eclesial.