Conectar los puntos es una de las 4 reflexiones que desplegó en su discurso famoso en la red de videos Youtube y de amplia repercusión en otras como redes como Twitter y Facebook.

Aunque en su discurso menciona que sólo hablará de tres historias y que no son nada especial, lo que se puede inferir en ellas puede constituir para muchas personas una fuente de profunda inspiración, y al final suelta una idea que le da el broche de oro a una intervención que a pesar de su tono formal y casi plano puede tener una especial fuerza motivadora para quienes lo escuchan.

Sus otras historias acerca del amor y las pérdidas, la muerte y cómo hay que conservar el hambre y la locura, son igualmente inspiradoras, aunque este artículo se centra en su primera reflexión sobre conectar los puntos.

La trascendencia detrás de la simpleza

La idea que expone Jobs no es nueva y se puede rastrear fácilmente en diversas filosofías e incluso creencias religiosas. Por un lado está la eterna lucha entre determinismo (destino) y libre albedrío. Por otro está la teoría general de los sistemas que se representa bajo la elegante idea que todo está conectado y que la modificación de una de las partes modificará el todo.

Jobs dice “No puedes conectar los puntos hacia delante, sólo puedes conectarlos hacia atrás”; que es otra manera de decir que cada decisión que tomemos ahora tendría una repercusión importante en nuestro futuro. Sin embargo el futuro nunca termina de llegar y, como dicen las corrientes espirituales orientales, sólo existe el presente. Por lo tanto cada cosa que nos sucede, sea que la decidamos o no nosotros tiene algún sentido que sólo puede percibirse en el futuro cuando se conecten los puntos. Habría que añadir que para poder ver en perspectiva estos puntos conectados posiblemente se necesite una experiencia cercana a la muerte o una de éstas experiencias vitales que nos iluminan la forma en que hemos vivido, así sólo sea una iluminación momentánea.

Desde la perspectiva del destino es claro que estemos donde estemos hoy es la consecuencia de que cada cosa que ha pasado en nuestra vida nos ha traido hasta el momento en el que estamos. La prueba es indiscutible ante el hecho de que el pasado no se puede cambiar. Así que más allá de que se puedan controlar o no, cada instante del presente es la conexión de los puntos cruciales de las decisiones del pasado. Otra cosa es que las personas sean conscientes o no de estas conexiones.

El problema de la Confianza

Steve Jobs invita: “Tenéis que confiar que lo puntos se conectarán alguna vez en el futuro”. Para quienes el optimismo es una herramienta básica de sus actitudes para enfrentar su vida ésta es una hermosa frase que posiblemente se explique por si sola. Pero, viendo el lado medio vacío, para quienes la vida les da un golpe tras otro (en esta época de crisis la vida se empeña en mostrar su lado más malvado), confiar en que cualquier decisión que tomemos ahora se conectará mágicamente en una cadena de eventos que nos llevará al lugar donde debemos estar, parece más una promesa religiosa vacía de un mundo mejor.

El poder de la fe

Para terminar esta parte de su discurso, el fundador de Apple y gurú de las nuevas tecnologías deja este consejo: “Hay que creer y confiar en algo porque creer que los puntos se unirán te dará la confianza de confiar en tu corazón. Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado y ha marcado la diferencia en mi vida“.

El poder de la fe es casi incontestable desde la perspectiva de la teoría que se autoconfirma: Si te sale bien, es que tenías la fe suficiente, si te sale mal es que te faltaba la confianza necesaria. Jesucristo decía que la fe mueve montañas y los nuevos gurús del crecimiento y del coaching dicen si te propones algo y confías en que sucederá, sucederá. Por otro lado están quienes dicen que los resultados son fruto del esfuerzo constante, planificado y bien supervisado sin que intervenga la confianza que puedan o no tener las personas.

Confiar en la magia o no confiar

“No hay mal que por bien no venga” podría resumir parte del alcance de las palabras de Jobs. Parece sugerir que si se tiene la serenidad suficiente para confiar podremos vislumbrar que cada cosa en nuestra vida pasa por alguna razón, cumpliendo un plan secreto que los dioses tienen diseñado para nosotros. Pero por otro están los que piensan que no hay ningún plan, que la vida se construye segundo a segundo y que no existe más magia que la de poder enfrentar el día a día de la manera mas satisfactoria posible. Cada cual podrá elegir en qué quiere confiar.