El condiloma acuminado es una verruga blanda con una forma que recuerda una coliflor y que crece, de preferencia, en los genitales o en la región anal. Se desarrolla en ambientes húmedos y su tamaño oscila entre los 2 mm. hasta varios cm. Se trata de una enfermedad de origen viral catalogada dentro de las enfermedades de transmisión sexual (ETS). No obstante, el condiloma también puede afectar a los niños, en cuyo caso habría que sospechar de un posible abuso sexual. De todos modos también hay que tener en cuenta que, en el caso de los niños, el virus puede aparecer sin necesidad de contacto sexual, por lo que la sospecha habría que apoyarla con más argumentos.

Causas del condiloma

La causa de los condilomas acuminados hay que buscarla en el virus del papiloma humano (VPH). El virus provoca el crecimiento de unas verrugas características sobre la piel y membranas mucosas. Habitualmente aparecen en los genitales y en la zona anal, aunque también pueden aparecer en el pene, la vulva, la vagina, la uretra, en el cuello del útero o alrededor del ano.

Se conocen más de 50 tipos de VPH distintos, por lo que la gravedad de los mismos es variable. Algunos de estos tipos de VPH se asocian a cambios pre malignos o malignos en el cuello del útero.

Existen factores que entrañan un mayor riesgo de contraer el condiloma, entre ellos está el hecho de tener múltiples parejas sexuales, mantener relaciones con desconocidos, usar incorrectamente el preservativo o iniciarse en la actividad sexual a edades tempranas.

Síntomas del condiloma

Un aspecto a tener en cuenta es que en muchas ocasiones el condiloma acuminado no presenta síntomas.

Uno de los síntomas más evidentes del condiloma acuminado, cuando se manifiestan, es la aparición de verrugas en forma de coliflor. Fuera de la zona habitual (genitales y área anal) las verrugas tienden a ser más pequeñas, ya que se desarrollan mejor en la zona genital que conserva más humedad. Su apariencia es áspera, dura y coloreada. Pueden aparecer solos o arracimados.

Otros síntomas que se pueden presentar son el picor en el área afectada junto a un aumento de la humedad, sangrado vaginal anormal no asociado a la menstruación o bien posterior a haber mantenido relaciones sexuales, así como un incremento de la descarga vaginal.

Tratamiento del condiloma

Aunque el tratamiento es posible, se requiere perseverancia y paciencia por parte del paciente, así como mucho cuidado. De entrada hay que saber que existen varios tipos de tratamiento dependiendo de cuál sea el tamaño y la forma de las verrugas.

Entre los tratamientos químicos está el podofilino entre el 10 y el 30% en una solución alcohólica. La aplicación deberá efectuarse semanalmente por un profesional cualificado hasta que las lesiones desaparezcan. Tras la aplicación, en el caso de los condilomas genitales externos y perianales, deberá lavarse con agua abundante al cabo de una o dos horas. Si las lesiones están localizadas en la mucosa vaginal o anal se deberá secar antes de retirar el espéculo o el anoscopio. No debe emplearse el podofilino durante el embarazo ni en la lactancia.

La podofilotoxina es otra alternativa con parecida eficacia pero con menor toxicidad local. Podrá aplicárselo el paciente dos veces al día durante cuatro días.

Otra posibilidad es el ácido tricloracético al 80 o 90%. Este será aplicado por el médico semanalmente directamente sobre las lesiones hasta que estas desaparezcan. Este es el tratamiento que se considera de elección cuando hay embarazo.

En cuanto a los tratamientos físicos se puede contar con la crioterapia, a base de nitrógeno líquido, con la electrocirugía, la extirpación quirúrgica o el empleo del láser.

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