El Palacio de Congresos de Madrid, fue el elegido para protagonizar el cara a cara más vivo entre el candidato popular y el socialista. 550.000 euros de presupuesto hicieron posible que tuviera lugar el debate organizado por La Academia de Televisión.

Todo medido al milímetro. Pero ni los tonos grises del fondo, ni siquiera el azul de sus corbatas, tampoco el marketing estratégico que rodeaba sus discursos, fueron suficientes para convencer a los ciudadanos.

Economía y Empleo

Ya desde el inicio, comenzaban los reproches y las acusaciones al actual Gobierno por cada una de sus decisiones pasadas.

Es fácil criticar desde la oposición, pero lo que los ciudadanos querían escuchar eran propuestas. Ideas para salir de la crisis. El candidato socialista sorprendió lanzando propuestas una y otra vez mientras Rajoy agotaba su tiempo atacando y reprochando actuaciones anteriores

El candidato popular no respondía a ninguna de las insistentes preguntas que Rubalcaba le proponía respecto a cuestiones de vital importancia como recortes en la prestación por desempleo, subida del IVA, o pérdida de poder para las PYMES.

Eran cuestiones que formaban parte del programa popular y que su líder no supo responder. Jugar a la ambigüedad no convence. Los españoles necesitan de un líder que se moje. Que ofrezca soluciones eficaces a sus problemas.

El ataque no les sacará de la crisis. Y en ese sentido, el candidato socialista ofreció multitud de propuestas. Creíbles o no, viables o menos viables, al menos proponer ideas que contribuyan a mejorar la situación actual, es lo que el ciudadano de a pié exige siempre, pero más en momentos como el que hoy vive España.

Políticas sociales

Comenzaba Rajoy abogando por una Sanidad pública y por una Educación pública, financiada por la creación de empleo. Acusaba también al Gobierno de haber realizado los mayores recortes en materia social.

Una vez más, los ciudadanos esperaban más y más propuestas.

Rubalcaba analizaba el caso de Valencia y Madrid, donde muchos de los centros concertados derivan sus alumnos extranjeros a centros públicos, por lo que explicaba que la política popular aboga por la educación privada en detrimento de la educación pública.

Rajoy respondía una vez más, aludiendo a que su opositor sembraba insidias.

Seguridad, Democracia, España en en mundo

Rubalcaba comenzaba este bloque aludiendo al matrimonio homosexual, la ley para una muerte digna, la píldora postcoital y lanzaba la pregunta sobre el matrimonio homosexual.Se preguntaba si el gobierno popular permitiría que cada cual se case con la persona que ama sin atender a sus sexo.

Rajoy no se proclamó a este respecto.

El candidato socialista se mostraba a favor de la supresión de las diputaciones. Decía que la duplicidad de dicho ministerio, solo incurre en cuantiosos gastos que pueden ser perfectamente prescindibles. Además, explicaba que en muchas ocasiones, las competencias de la diputación son las mismas que también ejercen las Comunidades Autónomas.

El líder popular, a su vez, defendía la permanencia de las diputaciones como imprescindible para salvaguardar los derechos de los pueblos más pequeños.

Fueron noventa minutos intensos, pero los ciudadanos esperaban mucho más. Esperaban propuestas, lo que menos necesitan en este momento, son ambigüedades. Cierto es que quien no se moja, nunca meterá la pata, pero a estas alturas, no vale con dar la callada por respuesta. La situación que respiran los españoles, es lo suficientemente peligrosa como para escudarse en ambigüedades.

Todos se proclaman vencedores; unos y otros, se muestran más que satisfechos pero olvidan la cuestión realmente mas importante. ¿Están los españoles igual de satisfechos?

Nunca se es lo suficientemente humilde; nunca se es lo suficientemente bueno y mientras no dejen de preocuparse por el resultado electoral y comiencen a trabajar en equipo, unidos por el objetivo común de salir de la crisis de la mejor forma posible, continuarán jugando a la ambigüedad, al ataque más infantil y a la política más fácil donde el resultado es lo único importante.