Con la resistencia gadafista prácticamente reducida a unos pocos enclaves alrededor de la ciudad de Sirte, localidad natal de Gadafi, con las capitales importantes del país en manos de los rebeldes y con el Consejo Nacional de Transición reconocido como autoridad legítima por parte de la comunidad internacional todo parecer indicar que la Guerra Civil Libia ha concluido con el triunfo de los rebeldes aunque todavía existen focos de resistencia gadafista y, al tiempo de escribir estas lineas, el mismo Moamar el Gadaffi sigue sin aparecer, lo que no deja de ser un cierre en falso.

Sin embargo, la crisis económica que también afecta a las Fuerzas Armadas y el hecho que España mantenga tropas en un conflicto que no da votos y más ante una cita electoral inminente ha pesado especialmente en el ánimo del gobierno a la hora de ordenar el repliegue de la participación española más activa y significativa en el conflicto los F-18 del destacamento Argos del Ejército del Aíre.

F-18 españoles en Libia

Desde el inicio de la intervención multinacional en Libia, cuando la operación tenía el efectista nombre de "Odisea al amanecer", España ofreció un destacamento de cazas F-18 pertenecientes al Ala-12 sita en la base de Torrejón, el motivo de la elección fue lógico dado que esa ala de combate estaba en esos momentos alistada temporalmente, las unidades se asignan de forma rotatoria, en la Fuerza de Reacción Rápida de la OTAN. De este modo era la unidad que más rápido podía intervenir por parte española.

Balance misión aérea

Tras siete meses de intervención, y un relevo por la zaragozana Ala-15 también con F-18, los cazas españoles se han dedicado a realizar patrullas aéreas de combate, misiones de escolta e identificación de aeronaves sospechosas, misiones realizadas de forma impecable y profesional. Pero nunca han realizado misiones de ataque contra objetivos gadafistas en tierra pese a los requerimientos, a veces desesperados, de los aliados que emperraban a sus aviones en misiones de bombardeo mientras los aviones españoles se dedicaban a una cobertura contra un enemigo que había perdido su fuerza aérea antes que concluyera la primera semana de intervención. Por lo que la misión de escolta española perdió desde el inicio su valor quedando sino intrascendente si minusvalorada. Pero el temor a que un ataque de un avión español provocara víctimas civiles, daños colaterales, primó en el gobierno español mucho más que las peticiones de apoyo de los aliados así que los cazas españoles no variaron en su misión de cobertura.

Con todo operando desde la base de Decimomannu en Cerdeña los F-18 españoles han cumplimentado 397 salidas de combate con un total de 1.500 horas de vuelo lo que hace un 4% de la totalidad de las 25.898 de las salidas de toda la aviación aliada, 9.568 catalogadas como salidas de ataque.

Resto de contingente aéreo

Ahora bien, la participación española no se ha limitado al vuelo de los F-18 y más efectivo en el conjunto de la misión para la alianza ha sido el trabajo de dos aviones B-707 de reabastecimiento aéreo destacado también en Decimomannu responsable del abastecimiento a toda clase de aeronaves de la OTAN y que de hecho la alianza ha pedido expresamente que no se incluyeran en el repliegue, habida cuenta de la imperiosa necesidad de aviones cisterna en las operaciones aéreas de hoy día donde los reactores necesitan de frecuentes reabastecimientos en vuelo tanto para completar sus misiones como aumentar su radio de acción.

Al mismo tiempo un avión CN-235 de patrulla marítima continúa en la misión identificando objetivos navales que puedan ser sospechosos de trasladar armas a los contendientes por mar, esta identificación tiene plena relación con la vertiente naval de la misión.

Contingente naval

Otra unidad española que no ha retornado de Libia es la fragata "Álvaro de Bazán" destacada a interceptar e inspeccionar cualquier buque sospechoso de contrabando de armamento, en esta misión las cifras son espectaculares pues en cada periodo de servicio de cuatro meses cada buque desplegado suele controlar o inspeccionar hasta unos 300 buques sospechosos aunque la mayoría de contactos se resuelvan como infructuosos.

En esta labor de control naval los buques de superficie han sido auxiliados por los submarinos "Tramontana" y "Mistral" de la Armada los cuales se han relevado en patrullas de duración de un mes, la dureza de las condiciones de un submarino obliga a esa máxima duración, tanto en misiones de identificación de buques como de inteligencia de las costas libias identificando y localizando objetivos para posteriores ataques. El "Tramontana" volvió de las costas libias a principios de septiembre tras un periodo de servicio y no se ha ordenado ningún relevo por otro sumergible aunque no se prevé el relevo de la "Álvaro de Bazán" en la zona hasta finales de año.

Balance final

Es todavía prematuro valorar cuál será el final de la crisis Libia y los resultados políticos, económicos, sociales o estratégicos que traerá en un futuro y más con un conflicto todavía sin cerrar y activo. Aunque como botón de muestra significativo se puede buscar la imagen de los mandatarios francés, Nicolas Sarkozy, y británico, David Cameron, siendo recibidos como héroes por las calles de Trípoli asegurándose jugosos contratos de reconstrucción y de concesiones petrolíferas y de gas para sus países pues sus ejércitos son los que más se han implicado en el derrocamiento de Gadaffi. Sin saber lo que podrá traer el futuro España no está en este momento en esa foto.