De acuerdo con el contexto histórico contemporáneo, la educación se encuentra en una encrucijada, que constituye un panorama complejo. Entre otras cosas, este contexto se caracteriza por modificaciones en el comportamiento económico a partir de la globalización.

Demandas actuales al sistema escolar

Estos nuevos cambios se han visto expresados en un encargo de eficacia capacitadora al sistema escolar y, por otra parte, ante los procesos de democratización política, también se demanda a ese sistema la colaboración en la reconstrucción o conquista de un modo democrático de gestión política.

Nos encontramos así con el hecho de que la educación hoy es educación para el mercado y para la democracia. Por otra parte, otras agencias han desplazado a los sistemas educativos como oferentes principales de la cultura, con lo que aparece la necesidad de que la escuela recupere su autoridad cultural.

Necesidad de transformaciones en la gestión

Para que la escuela recupere y transforme su capacidad de transmitir cultura y contribuya a recrear o formar capacidades para la eficacia económica y la democratización política, es necesario que transforme sus estructuras y dinámicas de gestión. La revisión de los procesos de gestión va unida a la de su funcionamiento pedagógico.

Por lo tanto, existe un vínculo entre el problema organizativo y el pedagógico: los aspectos de gestión han sido habitualmente confinados a la órbita de los administradores y planificadores, contribuyendo a que proyectos pedagógicos meritorios sean neutralizados.

Concepto de gestión pedagógica

Es así que para Justa Ezpeleta "la gestión pedagógica constituye un enclave fundamental del proceso de transformación, articulador entre las metas y lineamientos propuestos por el sistema y las concreciones de la actividad escolar". Si bien ha estado tradicionalmente ubicada en el campo administrativo, no puede pensarse independiente de su contenido.

Respecto a la formación de los maestros y especialistas en educación, se ha mantenido una separación entre la problemática pedagógica y el campo que contiene a la gestión. El papel de la gestión parece descartado en el universo de la formación profesional, asimilándolo al terreno administrativo, sin alcanzar el currículo. Pero la escuela es el lugar donde estos dos elementos coinciden, y donde se construyen las estrategias para la acción.

Obstáculos administrativos a la enseñanza

El crecimiento de la burocracia que acompañó a la expansión del sistema educativo ha transformado a la administración en un impedimento para la enseñanza, de modo que la organización del establecimiento, más que conformada para contener y facilitar la tarea pedagógica, parece diseñada para coexistir paralelamente con ella y hasta obstaculizarla.

Los problemas pedagógicos adquieren para la administración el estatus de asuntos personales cuyo carácter no sobrepasa el límite de lo doméstico. Ante esta situación, la autora se plantea cómo lograr que un problema considerado como doméstico ascienda al rango institucional y, a su vez, sea asumido como problema político.

Tendiendo puentes

En este marco, la gestión pedagógica implica tender un puente hacia las gestiones política, administrativa y técnica. Aunque la escuela es su contexto específico, ésta no empieza ni termina en los establecimientos; su estructura y dinámica organizativa, como así también su conformación profesional, técnica y material constituyen las bases reales para que el currículo y su operación encuentren una forma determinada, expresada en la calidad de la enseñanza y en los resultados de la escolaridad.

Las explicaciones sociológicas no han sido suficientes para entender los procesos escolares asociados al éxito o al fracaso. La escuela resuelve su existencia a través de innumerables procesos sociales que contienen y atraviesan a los procesos de enseñanza, por lo tanto, identificar esos procesos permite aproximarse a las condiciones institucionales de posibilidades de los procesos educativos.

El educador como actor en construcción

Para la articulación teórica de los procesos cotidianos la categoría de sujeto es la referencia central, encontrando a un maestro diferente al de la tradición pedagógica: una persona con ideales, proyectos y necesidades materiales cuyos sentidos compiten muchas veces entre sí. El maestro aparece inserto en la escuela al mismo tiempo como profesional y como trabajador asalariado, lo que no resulta indiferente para el tema de la gestión.

A través de este enfoque, que atiende a la trayectoria de los sujetos, se lo considera como un actor en construcción, razón de gran importancia para valorar la necesidad de atender a la gestión pedagógica en las escuelas: son los sujetos maestros los que en sus relaciones y prácticas cotidianas, y en su relación con los sujetos de su medio social, realizan los modos de ser de las escuelas y perfilan las formas que las diferencian entre sí.

Las escuelas como realidades complejas

Esta visión implica un desplazamiento de la noción de homogeneidad de los establecimientos: la articulación definitoria de los modos de existencia escolar no radica en el cuerpo normativo sino en las condiciones técnicas, materiales y sociales comprometidas en su hacerse cotidiano.

Para efectos de la gestión, las escuelas son realidades complejas estructuradas con referencia al orden normativo. La tarea pedagógica no puede entenderse con independencia de tres tipos de ordenamientos:

  • el técnico-pedagógico
  • el administrativo
  • el laboral
Toca a la dirección de la escuela, núcleo de la gestión, articular las estrategias que perfilan las prioridades para la acción del cuerpo docente en cada establecimiento.

Consideraciones finales

En un contexto de adelgazamiento del Estado, nos encontramos con el objetivo de elevar la calidad del servicio junto a la calidad de la enseñanza, expresado, entre otras cosas, por la descentralización en el campo educativo, cuya lógica sigue asentada en la escisión de lo administrativo con lo pedagógico.

La gestión ha adquirido un carácter estratégico, pero con el riesgo de agilizar solamente la gestión administrativa si no se revisan las concepciones vigentes que definen su operación paralela a la actividad pedagógica.

La descentralización administrativa tiende a ser asociada por los discursos políticos a un cambio curricular, presentando una alternativa al problema de la calidad, pero para Ezpeleta importa lograr que la dinamización de la gestión consiga articular los elementos sustanciales y específicos que caracterizan al sector.