El cuarto volumen de la colección Conan. La leyenda incluye dos grandes hitos en la cronología para el cómic del bárbaro cimmerio, creado en los libros de Robert E. Howard, que la editorial Dark Horse ha venido haciendo en la última década. Por un lado, tiene el final de la etapa del guionista que inició la colección, Kurt Busiek, y el comienzo de la de su sucesor, Timothy Truman. Por otro, una historia en tres partes escrita por el creador de Hellboy, Mike Mignola.

Planeta DeAgostini edita, al precio de 20 euros, el cuarto número de la colección Conan. La leyenda, que recoge las aventuras del bárbaro cimmerio que comenzó a publicar Dark Horse en 2004. Este libro incluye los números 24, 25, 29 a 31, 33 y 34 de Conan, editados en Estados Unidos entre enero y noviembre de 2006.

Kurt Busiek se va, entra Timothy Truman

Kurt Busiek pone punto final a su andadura en la colección de Conan con el número 25. Su última historia, en dos partes, profundiza en la vida como ladrón del cimmerio, en su carácter mujeriego (lo que ofrece también algunos momentos de acertada comicidad), osado y algo arrogante, el que marca algunas de las mejores señas de identidad del personaje, que se mantuvieron tras su marcha. Una buena despedida que sirve para redondear una magnífica interpretación de Conan.

Su sustituto en la serie de forma regular fue Timothy Truman, quien, salvo algún número en el que Busiek retomó el guión, fue el encargado de llevar Conan hasta su último número, el 50, editado en 2008. Truman es más parco en palabras que Busiek y cede mucho más protagonismo a la acción, aunque elabora diálogos notables entre Conan y Jiara, la conquista sexual con la que acaba huyendo de Zamora, la ciudad de los ladrones.

Mike Mignola adapta un relato de Robert E. Howard

El relato que da título al volumen y que se cierra precisamente con esa huída, El aposento de los muertos, es la adaptación de un relato del propio Robert E. Howard (aunque lo dejó inacabado y lo finalizó L. Sprague de Camp). Hay que recordar que la colección de Dark Horse siempre pretendió establecer una cronología definitiva de las aventuras de Conan, con los relatos de su padre de ficción y nuevas historias intercaladas para darles cohesión.

El guionista que se ocupa de las tres partes de esta historia es Mike Mignola, a veces mucho más reconocido por su estilo como dibujante. Él es quien rompe con los números más dialogados de Busiek y quien entrega el mando efectivo de sus guiones al dibujante. Mignola toma como base de su guión los fragmentos incompletos del relato de Howard y los completa con elementos de H. P. Lovecraft, una decisión justificada en la relación que ambos escritores mantuvieron (y que Mark Finn detalla en un magnífico artículo que se incluye en la edición española).

Dibujo de Cary Nord, portadas de Tony Harris

Cary Nord se mantiene como dibujante regular de la serie y, como en números anteriores, ofrece un nivel sobresaliente. Su estilo (en algunas páginas menos abocetado que en el comienzo de la serie) sigue adaptándose como un guante a las necesidades de Conan, a la espectacularidad de personajes y escenarios, a la belleza sensual de las mujeres que se cruzan en el camino del cimmerio y a la ruda coreografía de sus batallas. La ausencia de diálogo en los guiones de Mignola y Truman le da la oportunidad de lucirse con grandes ilustraciones.

Como viene siendo habitual en esta colección de Planeta DeAgostini, cada historia viene precedida del dibujo original de portada, todas ellas aquí de Tony Harris (el propio Mignola hizo cubiertas alternativas para los tres números que escribió, que aparecen como extra al final del libro). Como anécdota, señalar que del número 24 se hicieron dos ilustraciones, una en la que el pecho de la esposa de Surna, el magistrado de Zamora, aparece cubierto y otra en la que está descubierto. La edición española ha optado por la primera.

El Conan de Dark Horse, imprescindible

A pesar de los muy diferentes estilos de los tres guionistas que trabajan en este libro (siendo los libretos de Mignola y Truman mucho más cercanos entre sí, en espíritu, que a los de Busiek), el Conan de Dark Horse mantuvo una coherencia maravillosa, que para sí querrían otros personajes tan enraizados en la cultura popular como el bárbaro cimmerio de Robert E. Howard. Este Conan sigue siendo una lectura imprescindible para los amantes de la espada y brujería.