
- Bola del mundo - Carles Reina
Terremoto. Pobreza. Corrupción. Falta de infraestructuras básicas. Mafias. Si hacemos un cocktail de todos estos elementos tenemos a Haití en ruinas. Si además sumamos leyes internacionales, leyes nacionales, ayuda humanitaria, cadáveres, personas enterradas, gente sin casa, gente sin nada que comer o beber, un gobierno inexistente, la frontera con República Dominicana cerrada y un aeropuerto sin combustible para aviones y sin torre de control, se genera una situación similar a la de Haití dos días después del terremoto.
Para poder aproximarnos a entender la situación que vive Haití es completamente necesario mirarlo desde dos puntos de vista diferentes: la perspectiva humana y la perspectiva de las Relaciones Internacionales.
La perspectiva humana
Esta primera perspectiva es la que todos los ciudadanos del planeta tenemos. Si hay un suceso que está creando sufrimiento a miles o millones de personas, hay que hacer algo para ayudar a estas personas.
Da igual quién ayude, pero lo importante es que las personas afectadas por este sufrimiento tengan comida para alimentarse, agua potable para beber, médicos que los atiendan, hospitales para ser cuidados y algún lugar para poder dormir. Además, todo esto se debe proporcionar de un modo rápido, con una organización logística impecable y con todo el dinero que sea necesario.
La perspectiva humana es, por lo tanto, una perspectiva que responde a un punto de vista de las necesidades básicas humanas. Cubrir aquellas necesidades que las personas puedan tener. Sin embargo, esta perspectiva olvida el modo de funcionar que tiene el mundo, el modo de relacionarse que tienen los países y los intereses que tiene cada país.
Es evidente que una vida humana va por encima de estos tres factores, pero nunca se deben perder de vista cuando hay una guerra o un desastre natural que tiene lugar en alguna parte del mundo.
La perspectiva de las Relaciones Internacionales
La perspectiva de las RI cuando se aplica a un conflicto armado o a un desastre natural está basada en la perspectiva humana más los tres factores mencionados en el párrafo anterior. Es decir, no sólo importa salvar al máximo número de seres humanos (cosa que ya de por sí es muy importante), sino que se deben salvar al máximo número de seres humanos respetando las normas/leyes internacionales y el modo de relacionarse que tienen los países.
Es por ello que cuando hay un desastre natural, como en el caso de Haití, o una guerra interna en un país, la comunidad internacional tarda tanto en responder.
Ante todo, cuando se envía ayuda humanitaria a un país, es necesario preservar la soberanía interna de éste, si existe. Es decir, cada país tiene sus leyes y un modo de hacer que se debe preservar. En consecuencia, en el caso de Haití, la soberanía interna está preservada por el Presidente del país.
Por mucho que se le critique de que no está cumpliendo su función o por mucho que se quiera que la ONU asuma el control del país para que la ayuda humanitaria sea más efectiva, existe un Presidente y unas leyes nacionales que impiden que una Organización Internacional se haga con el control de este país. Asimismo, todas las decisiones que repercuten en los ciudadanos de Haití tienen que ser aprobadas por el Presidente que es la máxima autoridad.
Además, la perspectiva de las RI tiene que tener en cuenta las leyes internacionales y la función que puede desempeñar la ONU. La ONU no es una especie de gobierno mundial que puede tomar decisiones de cómo dirigir un país. Tampoco es un organismo que puede hacer la función de gobierno de un país.
La ONU, por tanto, es un organismo que ayuda a regular el sistema internacional en el que vivimos y las relaciones entre países. Asimismo, tiene capacidad para organizar y/o coordinar acciones/misiones humanitarias, misiones de mantenimiento de la paz, entre otrsa.
En cuanto a las leyes internacionales, existe un reglamento que se debe seguir para que un país no sea acusado de incumplir las leyes. A este reglamento se le debe sumar las leyes nacionales de cada país que son las que, al final, regulan el modo en que la misión humanitaria se puede llevar a cabo.
Por último, lo que desde un país se puede ver como una ayuda, desde el país que se recibe la ayuda puede verse como un ataque que puede ser denunciado al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Por ello, la perspectiva de las RI tiene que tener esto muy en cuenta para evitar sanciones al intentar prestar ayuda.
