Comprar de forma compulsiva, la adicción consumista

Compras compulsivas - Morguefile
Compras compulsivas - Morguefile
Algunos individuos muestran una notable incapacidad para inhibir el impulso compulsivo de comprar por comprar.

En condiciones normales, comprar puede resultar un placer y la persona que compra se puede sentir satisfecha, mientras sea capaz de controlar su deseo y su dinero. Pero cuando esta actividad se convierte en una necesidad imperiosa e incontrolable y su interrupción produce ansiedad e irritabilidad, el placer se convierte, entonces, en una auténtica adicción, de consecuencias indeseables.

La necesidad de comprar mucho y tenerlo rápidamente es algo prioritario

Los compradores compulsivos acuden a los centros comerciales o a las teletiendas y caen desesperadamente en la tentación de adquirir todo aquello que le vayan poniendo por delante, sea lo que sea. No reparan en si les hace falta, si les gusta, o si es demasiado caro.

No se fijan en los detalles. Es como si el objeto tuviera vida propia y les hipnotizara para llevárselo consigo. Estas personas pierden completamente el control comprando y, a menudo, pueden llegar a gastar más de lo que tienen.

Cualquier persona puede desarrollar el impuso compulsivo de comprar

Se ha demostrado que existe un perfil de comprador compulsivo. Generalmente, es una mujer, de 30 a 40 años, cuya adicción se va desarrollando progresivamente. Es insegura, con sentimientos de inferioridad y, por consiguiente, con baja autoestima, falta de personalidad y fácilmente influenciable.

También se ha comprobado que este comportamiento aparece con mayor frecuencia en los depresivos, hipomaníacos, ansiosos y con estados de euforia. En aquellos casos en los que la persona reconoce el problema que tiene, el tratamiento psicológico suele ser eficaz.

La compra de objetos inútiles y caros induce a la culpabilidad

Los compradores compulsivos se sumergen en el consumo como salida de emergencia ante su ansiedad o malestar, pero cuando llegan a casa y vacían las bolsas, comprueban que lo que han comprado no les hacía ninguna falta, que es demasiado caro para su bolsillo y que, además, no les ha servido para aliviar sus penas.

Entonces, comienzan a darse cuenta de que no pueden controlar ese impulso irrefrenable y sufren y se desesperan, sintiéndose, de nuevo, culpables y comenzando otra vez el círculo vicioso.

La adicción consumista de las compras compulsivas

Está demostrado que la necesidad es la raíz de todas las adicciones, las cuales tienen la función de llenar un vacío, o escapar de un problema, como puede ser la muerte de un ser querido, una ruptura amorosa, el desempleo o el aburrimiento, la falta de dinero, o bien, presiones laborales, problemas familiares, frustraciones, o insatisfacción vital. Habitualmente, las adicciones comienzan, pues, por la necesidad de huir temporalmente de las dificultades de la vida cotidiana.

La sociedad de consumo y la publicidad son cada vez más persuasivas

Muchas personas se dejan arrastrar por la vorágine del consumismo, creyendo que la acumulación de objetos les va a hacer sentirse más felices. La sociedad incita constantemente a la gente a conseguir recompensas externas y la publicidad se encarga de convencerla de que la compra del producto que se anuncia va hacer que su vida sea mucho más feliz.

Pero, finalmente, por muchos artículos que se acumulen en casa la felicidad suele ser esquiva, ya que su consecución sigue otros derroteros.

El comprador compulsivo cree en la “ilusión del control

Es algo muy típico de todos los adictos y, en particular, de los compradores compulsivos, creer que pueden controlar su problema, que tienen una estrategia mágica que les va a permitir dejar la adicción cuando ellos quieran. Pero, de esta forma, no solo se engañan a sí mismos, sino que también engañan a sus familias, ocultando la gravedad del asunto.

Justifican sus compras con mil argumentos porque se ha visto que, lejos de cualquier posibilidad de control entre una compra y la siguiente, la dependencia del comprador compulsivo aumenta, por lo que cada vez crece más su necesidad de comprar y la cantidad de dinero que gasta.

Algunos investigadores emplean el término lugar de control

Este término distingue entre personas con control interno y con control externo. Si la vida está controlada por señales del exterior, el lugar de control será externo. Se ha demostrado que el 75% de las personas del mundo occidental están sometidas a un control primordialmente externo, por tanto, muchas personas tiene que hacer un enorme esfuerzo por conseguir que sus centros de control pasen a ser internos. Dicho con otras palabras, se le da más importancia al “tener” que al “ser”.

Platón dejó escrito: “El hombre que hace que todo lo que lleve a la felicidad dependa de él mismo y no de los demás, o de cosas externas, ha adoptado el mejor plan para vivir feliz”.

Aurora del Prado, Aurora

Aurora del Prado Romero - Mi nombre es Aurora del Prado Romero, soy psicóloga y sexóloga. Colaboro en prensa, radio y televisión. ...

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