Los conceptos de amor y sexo siempre han estado muy vinculados. Las parejas amorosas se caracterizan, entre otras cosas, por mantener un vínculo sexual, que hace que se diferencie esa relación de otras relaciones.

El mantenimiento de unas buenas relaciones sexuales en la pareja favorece el éxito a largo plazo, puesto que la sexualidad, cuando se vive satisfactoriamente, une. A pesar de que el sexo sea una potente arma para mantener el amor, e incluso incitar a que surja, no es suficiente para “comprar” el amor de la persona deseada.

Actualmente, la sexualidad se utiliza como arma de conquista hacia muchos fines: conseguir un ascenso, establecer relaciones con personas poderosas y adineradas, o para tratar de conseguir amor o pareja estable. En muchas ocasiones puede funcionar, no obstante, en el último caso suele ser bastante infrecuente que llegue a suceder.

Sexo sin amor: buena opción cuando no se espera nada más de ello

La sexualidad puede vivirse libremente con cualquier persona siempre que exista atracción y se haga de forma responsable. No es necesario tener una pareja para tener sexo. Hoy en día, los encuentros casuales y esporádicos son muy frecuentes en multitud de ámbitos.

El intercambio de parejas, el cruising, y otras prácticas de sexo libre ponen de manifiesto que el sexo sin amor es muy practicado en la sociedad actual.

Los amantes del sexo con amor conciben estas prácticas como “vacías”, carentes de significado y poco satisfactorias emocionalmente; pero los adeptos, las viven de forma satisfactoria y como actos de placer inmediato.

El sexo sin amor puede ofrecer grandes satisfacciones cuando no se espera nada más de ello.

Usar el sexo como medio para conseguir el amor

Muchas personas, sobre todo las mujeres, tienen la creencia de que el sexo puede llevar a encontrar el amor, e inician relaciones sexuales con personas con el fin de que esa relación aparentemente superficial se convierta en una relación estable.

Muchas relaciones de pareja pueden iniciarse de contactos sexuales recurrentes, carentes, en un principio de algo más emocional. Pero la gran mayoría de veces, las relaciones que se inician como meramente sexuales no consiguen prosperar más allá.

Las razones pueden ser varias. Algunas ocasiones, el mero hecho de mostrar interés solo sexual induce a la otra persona a pensar que realmente solo se quiere tener una relación sexual.

El placer de la conquista amorosa

Otras veces, el único interés que puede tener una de las personas implicadas es el camino que lleva hacia la relación sexual, es decir, el placer de la conquista. Una vez conseguido el objetivo, y consumada la relación sexual, se pierde el interés en dicha persona.

El cortejo amoroso, se caracteriza por seguir algunas fases: desde los primeros encuentros en que los posibles enamorados comienzan a conocerse, las primeras citas, los primeros contactos físicos, los primeros besos, los primeros descubrimientos… hasta el establecimiento de una relación amorosa formal. El momento en el que se da el sexo en esta secuencia puede ser muy importante, porque dependiendo de las motivaciones de los miembros, puede que se pierda todo el interés en descubrir que hay más allá.

Las emociones surgidas durante toda la secuencia y el misterio de seguir queriendo conocer a la otra persona favorecen el enamoramiento o el vínculo afectivo.

Cuando se da sexo en fases iniciales de “cortejo” o conquista amorosa se está jugando la mejor baza. Después del sexo, todo lo demás, puede parecer carente de interés.

Sexo que se repite con la misma persona

En muchas ocasiones, las relaciones entre dos personas pueden estar basadas únicamente en las relaciones sexuales, y ser muy duraderas. Esto no significa que estas personas únicamente practiquen sexo. Pueden tener citas para acudir a un restaurante, tomar algo, hacer viajes o hacer actividades culturales o deportivas, pero carecen de vínculo afectivo.

Es como tener una pareja formal, pero realmente no existe el amor entre ambos. Estas relaciones pueden ser muy duraderas en el tiempo, y no por ello pasar a relación de noviazgo.

Todas las relaciones deben reformularse cada determinado tiempo. Si dos personas mantienen relaciones sexuales sin que exista nada claro entre ellos, o alguno mantenga dudas, probablemente, la relación no prospere más allá.

No importa cuánto se esfuerce uno de los miembros en mostrar al otro lo que le gusta. Normalmente, sobre todo si uno de los miembros ha manifestado verbalmente no querer tener nada serio con el otro, que nadie se engañe, así va a seguir siendo en el tiempo.

Carencias afectivas: ofrecer sexo esperando amor

La sexualidad entre dos personas tiene varias funciones, entre ellas, las de compartir afecto, placer, complicidad y proporcionar bienestar. Para que esto suceda, ambos miembros deberán tener claro lo que hay más allá del sexo, y no utilizar este, como arma para conseguir ese tan ansiado amor.

Ofrecer sexo para conseguir amor surge de los instintos más profundos: de la necesidad de compartir intimidad, contacto corporal y placer. Pero hay que tener muy claro, que el amor y el afecto se consiguen de otras formas diferentes.