No hay color. Ni sabor. Definitivamente, la calidad de los alimentos ecológicos está muy por encima de la de aquellos que encontramos en el supermercado, cómodamente a nuestro alcance, sí, pero también plastificados, hormonados y tratados de tal forma que pierden el sabor y, lo que es más preocupante, buena parte de sus propiedades nutricionales.

Propiedades de los alimentos biológicos

Los productos ecológicos u orgánicos son aquellos que se cultivan sin emplear pesticidas y abonos químicos, o que proceden de ganaderías donde no se utilizan antibióticos u hormonas en la alimentación de los animales. Así, es evidente que un tomate ecológico, aunque por fuera sea más feo, está infinitamente más rico que aquel que procede de una cámara frigorífica. Por tanto, ha de ser más nutritivo.

Recientemente, un estudio científico realizado a nivel europeo confirmó lo evidente: los alimentos ecológicos contienen mayor cantidad de nutrientes. La investigación, realizada a lo largo de cuatro años y financiada por la UE, examinó todo tipo de productos ecológicos: frutas, hortalizas, carne, cereales y lácteos. Su conclusión: todos ellos contienen mayores niveles (hasta un 40% más) de antioxidantes, vitaminas y minerales. Estos elementos ayudan a reducir el riesgo de contraer cáncer y enfermedades coronarias. Especialmente si forman parte de una dieta saludable, como la mediterránea, libre de grasas saturadas y azúcares refinados. No olvidemos tampoco la importancia de beber mucha agua.

Productos ecológicos a domicilio

Y no es necesario mudarse al campo para poder llevarlos a la mesa. Aunque vivamos en grandes ciudades y lo más parecido a una huerta que tengamos cerca sea la sección de Frutas y Verduras del supermercado, podemos comer productos ecológicos. De hecho, cada vez son más las grandes superficies que tienen un apartado para los productos eco.

¿El inconveniente? Suelen ser carísimos. Por eso, una opción mucho más ecológica y económica es comprarlos a través de Internet.

Cestas ecológicas online

Son muchas las cooperativas o empresas que venden este tipo de alimentos a un precio más que razonable. Por ejemplo, una cesta de 10 kilos de fruta y verdura puede costar alrededor de 20 euros. Con la ventaja de que nos la llevan a casa.

Y no sólo se puede comprar fruta (unas de las más populares son las naranjas) y verdura. En nuestra lista de la compra eco podemos incluir carne ecológica, pescado y marisco, huevos y lácteos. Y, por supuesto, también productos cosméticos y destinados al cuidado personal o del hogar.

Consumo responsable

¿Necesitas más razones para pasarte a los alimentos “bio”? Presta atención (y cuelga en tu nevera) a este decálogo.

  1. No están cubiertos de químicos venenosos. En cambio, una manzana convencional tiene una media de 20-30 pesticidas en su piel, incluso después de enjuagarla.
  2. La fruta y verdura fresca ecológica contiene una media de un 50% más de vitaminas, minerales, enzimas y otros micronutrientes que la convencional, producida de forma intensiva.
  3. Es la única forma de evitar el consumo de alimentos transgénicos, y un modo de protestar contra éstos.
  4. Las vacas, las gallinas, los pollos y demás animales criados de manera intensiva están sometidos a gran estrés porque prácticamente no se pueden mover. Además, se les dan antibióticos y hormonas para que no enfermen y crezcan deprisa. Toda esta química puede pasar directamente al consumidor a través de la leche o de la carne, produciendo enfermedades coronarias e hipertensión.
  5. Gran parte del ganado no ecológico se está alimentando con soja modificada genéticamente, que es más barata. En los animales cuya carne y productos son ecológicos no está permitido este tipo de alimentación y no se conocen casos de “vacas locas” entre las ecológicas.
  6. Los productos ecológicos saben mucho mejor. El aspecto, la textura y el sabor de un huevo de gallina de corral o de un filete de pollo ecológico son irresistibles.
  7. La agricultura ecológica cuida el medio ambiente y no consume todos los recursos que están en su alrededor, como ocurre con la convencional. Al fomentarla, te conviertes en un consumidor responsable y respetuoso con el planeta.
  8. Estos productos no son caros si se recurre a productores locales, mercadillos y cooperativas que venden sus productos sin intermediarios que los encarezcan.
  9. La agricultura ecológica no pone en peligro la salud de sus trabajadores, mientras que en la agricultura intensiva se dan más casos de cáncer o problemas respiratorios.
  10. Es una forma de poner un granito de arena para que nuestros hijos y nietos puedan ir al campo y a la huerta y disfrutar de ellos como nosotros en nuestra infancia.