La función oracional de complemento circunstancial de cantidad es desempeñada por unidades de diverso tipo, pero solo los adverbios pueden hacerlo autónomamente. El grupo más numeroso está formado por los indefinidos poco, mucho (muy), bastante, demasiado, algo, nada, apenas, medio, casi, además, también, asimismo, tampoco, incluso, (tan) solo, (tan) siquiera, bien y, en contextos apropiados, encima y aparte, así como las expresiones un cuanto y un poco.

Poco, mucho, bastante y demasiado

Proceden de adjetivos indefinidos que necesitan neutralizar sus terminaciones de género y número para ejercer la función de complemento circunstancial. Se diferencian en su grado de cuantificación; así, poco indica una cantidad mínima, frente a la máxima que señala mucho (o la expresión un cuanto) la suficiente de bastante o la excesiva que indica demasiado:

Estudia poco.

La reunión duró mucho.

Come demasiado.

Habla bastante.

Ayer comió un cuanto.

Adverbios que cuantifican adjetivos u otros adverbios

En estos casos, los adverbios no funcionan como complemento circunstancial sino como términos subordinados o adyacentes:

Está bastante afectada.

Es demasiado listo.

No baila nada mal.

Las tiene bien cerca.

Algunos, como recién, harto y muy, se utilizan exclusivamente de este modo, nunca como complemento circunstancial:

La comida está recién hecha.

Es una situación harto difícil.

Se fueron muy lejos.

Algo y nada

Pueden funcionar también como sustantivos (algo ocurrió, no confía en nada) se oponen por la pequeña cantidad de algo frente a la ausencia de cantidad de nada. Como adverbios, suelen posponerse al verbo y, en este caso, nada precisa que el verbo esté negado. Algo tiene como variante la expresión un poco: Ayer corrí algo (= un poco).

Adverbios que indican grado mínimo, cantidad mínima o suma

Apenas, medio y casi también funcionan como complemento circunstancial para señalar que lo indicado por el verbo se da en grado mínimo o en parte:

Apenas comía.

Medio la despreciaron (= la despreciaron, pero no del todo).

Casi se cae (= no llegó a caer).

(Tan) solo y (tan) siquiera hacen referencia a la cantidad mínima:

Tan solo fue María.

Solo limpié la cocina.

Dime tan siquiera tu nombre.

Haz siquiera tu cama.

También y tampoco aportan a la oración el significado de agregación o suma:

Yo también iré a cenar.

Ellos no lo conocían y yo tampoco.

Otros adverbios cuantificadores: los comparativos

Los comparativos más, menos y tanto pueden funcionar también como complemento circunstancial indicando diversos grados de cantidad: mayor (más), menor (menos) y ni mayor ni menor (tanto). Estos adverbios tienen como alternativa a ciertos adjetivos calificativos adverbializados mediante el artículo neutro lo:

Gastamos lo justo (suficiente).

Solo habló lo normal (ni mucho ni poco).

Y también sustantivos que, convertidos en palabras invariables, toman el significado de cantidad con carácter enfático. Son muy utilizados en la lengua coloquial y juvenil:

Los chicos salen cantidad.

Tu hermana me gusta horrores.

Intensificación cuantitativa

Mediante la reiteración de dos sustantivos o dos adverbios de cantidad se consigue la intensificación cuantitativa:

Estudia horas y horas.

No estudian nada de nada.

También tienen valor cuantitativo las expresiones adverbiales que se introducen en la oración como incisos explicativos:

Le pagó, ni más ni menos, lo que le debía.

Gana, como mucho, mil euros al mes.

Más que nada, quiero verte feliz.

Existen sustantivos que se han convertido en modismos al tomar una preposición fija o el indefinido un(a), constituyendo expresiones coloquiales que dan noción de cantidad máxima, equivalente a muchísimo o nada:

Llueve a mares.

Lo pasamos de terror.

Llora una barbaridad.

El trabajo le interesa un comino.