Decidir en la incertidumbre y actuar en la urgencia es una forma de caracterizar la experiencia de los profesores, que realizan una de las tres profesiones que Freud llamaba imposibles, porque el alumno se resiste al saber y a la responsabilidad”. Esta cita de Philippe Perrenoud resume de manera magistral la práctica docente en casi cualquier aula, la cual ha sido analizada desde múltiples perspectivas: institucional, sociológica, antropológica, económica, política, sindical, etnográfica, tecnócrata, por mencionar algunas.

Escuelas nuevas para un mundo cambiante

Actualmente la sociedad demanda un profundo cambio en la educación, de tal manera que responda a los requerimientos de un mercado laboral dinámico. Mano de obra altamente especializada, conocimientos específicos en determinados campos, habilidades y destrezas que se adapten al mundo cambiante y en especial a la vertiginosa velocidad de los nuevos inventos y descubrimientos en tecnología y comunicaciones.

Para generar el cambio en las escuelas de todos los niveles educativos se requiere de maestros y maestras que, una vez formados y en activo, sean sujetos de una actualización profesional permanente que les permita una formación continua sólida para lograr un perfil posible y deseable.

¿Profesores pasados de moda?

En México, frente a la Reforma Integral a la Educación Básica, es usual escuchar entre los profesores argumentos de lampedusa a modo de resistencia. Acostumbrados a prácticas expositivas y enciclopédicas, aisladas de la realidad social y sin el uso de los avances tecnológicos, no es extraño el rechazo al cambio que les demanda el enfoque por competencias.

Avasallados por el crecimiento exponencial del conocimiento, que se ha vuelto cambiante y volátil, de tal suerte que las certezas se convierten en incertidumbres. Basta recordar que el Sistema planetario solar tuvo durante cientos de años, nueve planetas y en unos cuántos años degradaron a Plutón a planetoide, acompañado del descubrimiento de otro planetoide. Miles de ejemplos abundan y sería imposible reproducirlos en tan breve espacio.

Esta volatilidad le impide de facto a los profesores sostener las prácticas tradicionales y dominar un cúmulo de conocimientos tan grande. De ahí la urgencia personal y profesional del cambio.

Un nuevo profesor a la medida

Perrenoud aborda un “inventario” de competencias, a manera de reflexión y propuesta que invitan al docente a redescubrirse e inventar, de acuerdo a la realidad de su experiencia y práctica, nuevas competencias profesionales para enseñar para conducir la progresión de aprendizajes, implicando a los alumnos en sus aprendizajes y trabajo (Perrenoud 1999)

Habla Perrenoud de 10 nuevas competencias o familias de competencias, propuesta a partir del referencial de Ginebra en 1996, considerando son prioritarias a partir de su coherencia con el nuevo papel que se demanda a los profesores, la evolución de la formación continua, las reformas educativas que se están implementando en diversos países, y en particular con la renovación que se está impulsando en las escuelas, a partir de su Plan Estratégico de Transformación Escolar (PETE).

Diez competencias docentes

Partiendo del concepto de competencia que maneja el autor como una capacidad de movilizar varios recursos cognitivos para hacer frente a un tipo de situaciones, establece varios aspectos o consideraciones, uno de los cuales es pertinente subrayar: Las competencias profesionales se crean, en formación, pero también a expensas de la navegación cotidiana del practicante, de una situación de trabajo a otra (Le Boterf, 1997).

Así las 10 familias de competencias propuestas son:

  1. Organizar y animar situaciones de aprendizaje
  2. Gestionar la progresión de los aprendizajes
  3. Elaborar y hacer evolucionar dispositivos de diferenciación
  4. Implicar a los alumnos en sus aprendizajes y en su trabajo
  5. Trabajar en equipo
  6. Participar en la gestión de la escuela
  7. Informar e implicar a los padres
  8. Utilizar las nuevas tecnologías
  9. Afrontar los deberes y los dilemas éticos de la profesión
  10. Organizar la propia formación continua
Esta agrupación, sin duda, no es la única posible, solo se trata de campos o dominios que implican 44 competencias específicas, ligadas entre sí a partir de situaciones y relaciones didácticas posibles en el trabajo cotidiano del profesor. Este inventario es el resultado, a decir del propio autor, de una "construcción teórica conectada a la problemática del cambio".

Competencias específicas para enseñar

La labor del profesor es compleja y cubre varios aspectos. Si se reflexiona en cada uno de ellos y se confronta con estas familias de competencias, seguramente habrá una correspondencia estrecha.

En su libro Diez nuevas competencias para enseñar (Editorial Graó. ISBN 84-7827-369-7) Perrenoud presenta, además de las 44 competencias, reflexiones respecto a la práctica docente y algunas consideraciones teóricas sobre el enfoque por competencias, invitando al docente a repensar su práctica cotidiana y su formación continua. En México, el título forma parte de la Biblioteca para la Actualización del Maestro y está disponible en los Centros de Maestros para su consulta.