Cada persona es un mundo y avergonzarse de uno mismo es un crimen. Muchos personajes históricos han sido criticados, juzgados y condenados por llevar adelante una idea, pero ni su muerte ni sus razonamientos fueron en vano. Sin Miguel Servet, por ejemplo, probablemente se hubiesen tardado siglos en descubrir el sistema de circulación pulmonar. Sin embargo, por defender esta teoría fue detenido, juzgado por herejía y quemado vivo.

No es necesario llegar a ejemplos como el del teólogo y científico español para comprender que las opiniones ajenas no son más válidas que las propias. El problema se encuentra en distinguir si efectivamente nos encontramos haciendo correcto o no, pues aunque parezca increíble, en el fondo siempre se sabe. Es imposible dejar de actuar como se siente o como se es realmente, el único falso remedio que existe para agradar a otros es fingir ser quien no se es. Como cuando alguien intenta, por ejemplo, ocultar su homosexualidad.

Intentar convertirse en una persona distinta, sería privar al mundo de opciones diferentes y eso es un grave error, tanto para el afectado como para el resto de individuos, quienes se verían siempre obligados a interactuar siempre con el mismo patrón de persona.

La estrategia del paso adelante

De acuerdo, es sencillo imaginar cómo se siente una persona que siendo ella misma, no es demasiado popular y suele ser a menudo criticada por la mayoría de personas con las que se relaciona. La primera reacción es la de querer integrarse en el grupo como estrategia de supervivencia, esta actitud es instintiva en los humanos. Pero antes de comenzar el proceso de mutación, uno debe pararse a pensar que si el mundo actual está poblado por personas tan similares entre ellas que casi parecen clónicas, probablemente todas ellas hayan pasado por el mismo proceso de metamorfosis. En ese caso ¿Aún sigue siendo una opción interesante convertirse en uno más de los muchos? Si la respuesta es no, lo más recurrente es poner en práctica la estrategia del paso adelante. Cada vez que alguien intente frenar a una persona con palabras tan hirientes como “no eres interesante, ni diferente, eres un gilipollas”, “no eres homosexual, eres maricón” o “todo lo que escribes son bobadas, debería darte vergüenza”, el afectado debe practicar en su casa un truco tan sencillo como repetir esas frases en voz alta, taparse los oídos y dar un paso adelante cada vez que repita cada una de ellas. El ejercicio deberá practicarse de forma imaginaria, cada vez que alguien intente desarrollar su verdadera personalidad y otros intenten frenarle. Cuando se dé cuenta, habrá dado tantos pasos adelante que habrá dejado atrás a todas esas personas que intentaban hacerle daño.

Superar la falta de autoestima

En la vida es más importante ser fuerte, que rico, inteligente o guapo. Pero tener aguante muchas veces no es fácil.

  • Se puede ser lo bueno que se quiera ser. Según el conocido publicista, Paul Arden, lo imposible puede llegar a ser posible con voluntad. Entre otros conceptos, para conseguirlo, Arden defiende que en ocasiones es más interesante equivocarse y ser despedido por este motivo, que ser siempre el colmo de la perfección y permanecer en el mismo lugar eternamente. Porque cuando una puerta se cierra, otra se abre.
  • Si se es mujer, en el ámbito laboral, se debe olvidar la condición sexual. Puede que un hombre no haya sufrido siglos de discriminación, pero tampoco permanece en su trabajo pensando siempre “claro, como soy un hombre”. Una vez se pisa el umbral de la puerta del despacho se es un trabajador, no un hombre o una mujer.
  • Cada día, hay que vestir la armadura imaginaria. Una coraza de hierro sobre la que rebotará cualquier flecha o dardo que otros quieran lanzar.
  • Se debe tener presente, que la falsedad se encuentra siempre a la orden del día y forma parte de la condición humana, nada debe sorprender, ni escandalizar a nadie.
  • No se debe mirar atrás, de hacerlo, está uno perdido. En el pasado se pudo ser una persona arrogante, prepotente, egoísta, superficial o maleducada, pero nadie debe permitir que el pasado y los errores que entonces cometió, le acompañen allá donde vaya. Se debe mudar de piel como las serpientes y quedarse solo con lo bueno.
  • Según el novelista estadounidense, Neale Donald Walsch, la vida empieza, donde acaba la zona de confort. Es decir, que permanecer en una situación cómoda pero no deseada, es la peor actitud para mejorar como persona y permitir que se produzca cualquier cambio positivo.
  • Ampararse en el mal ajeno no es la solución. Mal de muchos consuelo de tontos.
  • Jamás se deben absorber las opiniones ajenas. Tener una buena opinión de uno mismo y defenderla ante los ataques injustos de otras personas, no está reñido con la humildad.
  • Hay que evitar alterarse y permanecer siempre tranquilo y relajado cuando los demás acudan con actitudes agresivas. Siempre se debe intentar frenar la ira.
  • A nadie debe preocuparle que le critiquen, cuando lo hacen a sus espaldas o anónimamente, es señal de que le respetan, si no, le criticarían a la cara. Además, es curioso y divertido comprobar cómo quien habla es siempre quien más tendría que callar.
No obstante, la autoestima es más bien un valor educacional y cultural que se adquiere con el transcurso del tiempo y las experiencias, ya que aquello que no mata, termina por fortalecer.