Hace unas semanas un traductor terminó una película para su subtitulaje del Inglés al Español. Envió el archivo a la empresa y, después de recibir el archivo revisado por el departamento de producción, se percató que habían muchas ‘correcciones’.

Correcciones que resultaron ser errores garrafales

Cuando comenzó a revisar el escrito quedó ¡pasmado! Habían hecho unos cambios a lo que ellos decidieron, ignorantemente, eran errores ortográficos tales como:

  • ‘Astilla’, ellos decidieron que era ‘Hastilla’
  • ‘Ah’ y ellos decidieron que lo correcto era ‘Ha’
  • ‘Let’s see’ traducido como ‘A ver’… se atrevieron a suplirlo por ‘Haber’!
El traductor decidió enviar una carta a la Dirección General de la empresa señalando los errores ortográficos para que los corrigieran a la brevedad y, acto seguido, !se juró a sí mismo que no volvería a criticar al traductor por los errores en los subtítulos de una película!

Pérdida de oportunidades

En esta época si no envías mensajes de texto, chateas, tienes tu página web o no envías un email o un fax estás perdido. Pero si tu idea, proyecto o un simple currículo se marca permanentemente por los errores ortográficos, algunos de ellos tan obvios que provocan que quien los lee frunza el ceño y suponga total ignorancia de parte de quien los escribe, estás aún más perdido. Puedes perder oportunidades de trabajo sin siquiera enterarte del porqué.

Nuevo estilo de comunicación

Claro que ese nuevo idioma que los jóvenes han inventado para el "texting" no ayuda en nada cuando se trata de aprender las reglas y seguirlas. Te cambian el ‘yo’ por un ‘iio’ porque está de moda, o el ‘que’ por una simple ‘k’, y utilizan cualquier cantidad de emoticones para expresarse y no tener que escribir la palabra con todas sus letras.

Todo antes que perder tiempo de aire en el celular o escribir más rápido en el chat. Lo que a la larga provoca faltas ortográficas que parecen saltar a la vista en una cuartilla.

Errores comunes

Pero hay errores que no tienen porque existir fuera del chat o del popular texto en un celular. Son errores tan comunes que algunos adultos no parecen entenderlos aún cuando les explicas las reglas con palitos y bolitas cual si fueran niños de 5 años.

  • ‘Haz’ del verbo hacer es constantemente suplido por ‘Has’ del verbo haber, cuando no tiene uno más que cambiarla al infinitivo para saber cuál es el que aplica… ‘Haz tu tarea’ no puede sino cambiarse por ‘Hacer la tarea’.
  • ‘A ver’ es un error que leo constantemente cuando alguien decide cambiarlo por ‘Haber’. ¡Si logras hacer que ‘Haber’ cambie por ‘déjame ver’ !que nos avisen!
  • Pero qué tal ‘Hecho’ vs. ‘echo’. ‘Yo echo la basura al bote’ se refiere al verbo ‘echar’ no al verbo ‘hacer’ y mucho menos se refiere a un ‘suceso’ como lo es la palabra ‘Hecho’ como sustantivo.

Otro tipo de errores

Y ni hablar de la conjugación de los verbos. Un error constante es aquel en donde alguien quiere que la carne en el sartén ‘se cosa’ ¡y ni siquiera trae hilo y aguja en sus manos! La carne se cuece, el vestido se cose.

El herrero no solda, sino suelda y un cordón se tuerce.

¿Acaso está en chino?

Para algunos es fácil. Es como si trajeran el chip de la ortografía y la gramática insertado en su cerebro al nacer. Saben que una fogata no puede ser fuegata por más que provenga de la palabra ‘fuego’… y ¡se ha dado el caso!

Es lo primero que se debe aprender cuando se comienza a ir al colegio! Leer y escribir y tal parece que hay quien cursó la escuela ‘de noche’.

Posibles razones

¿Falta de atención o simple ignorancia? Hay quien se pregunta cómo es que esas personas lograron cursar, en muchos casos, la Universidad sin que alguien les hiciera saber sobre sus errores.

¿No debiera la ortografía formar parte fundamental de una calificación así se trate de temas como la historia o matemáticas? ¿Qué clase de maestro, padre o amigo ignora tus faltas porque señalarlas implica explicar, trabajar, moverse?

Las maravillas de un corrector ortográfico

Hoy día tenemos correctores ortográficos en los softwares que se pueden utilizar por lo que sorprende aún más que un currículo llegue al escritorio de un ejecutivo, de parte de un profesional, con un error detrás del otro. Ese documento siempre terminará en el destructor de papeles.

¿Qué hacer?

Lo que sí puede asegurarse es no mirar para el otro lado y cada vez que se esté chateando, sobre todo con los niños, se corrijan sus faltas ortográficas y se explique el porqué… y, seguramente, sufrirán y criticarán por hacerlo, pero no las repetirán. Basta una simple explicación para que un niño entienda. ¡No está de Einstein!