La piscina de obra fue muchas veces cuestionada hasta hace algunos años debido a los problemas de filtraciones que muchas veces producía. Sin embargo la mejora en la calidad de los materiales, y de la mano de obra de los constructores, en la actualidad la piscina de obra es una solución muy utilizada.

El proceso constructivo no es complicado, pero debe hacerse por personal especializado para obtener los mejores resultados.

¿Cómo iniciar la construcción de la piscina?

Lo primero a realizar es una correcta planificación del trabajo. El diseño de la piscina es fundamental para definir las formas y dimensiones que va a tener.

Pero no solo es importante diseñar la morfología de la piscina, sino que hay que tener claro la ubicación y tipo de escalera de acceso que va a tener; si se va a poner un trampolín, su ubicación.

También es importante decidir previamente si va a contar con iluminación, en caso afirmativo hay que determinar el número y ubicación de las luminarias con las que va a contar.

Cavando el pozo en el que va a ir la piscina

Si de una piscina enterrada se trata, lo primero es cavar el pozo. Hay que tener en cuenta que el pozo debe tener una profundidad 50 cm mayor que la altura que va a tener la piscina terminada. De ancho y largo las dimensiones del hueco deben exceder en unos 40 cm de cada lado de las medidas terminadas interiores del vaso.

Después de cavar ya se puede realizar la base de la piscina. Lo ideal es colocar sobre el piso del hueco una base de hormigón pobre de 10 cm, para contar con una superficie más rígida y uniforme sobre la que trabajar.

Sobre la base de hormigón pobre se debe montar la estructura de la base, que consiste en una parrilla de hierros de 12 mm de diámetro colocados cada 20 cm.

Respecto a la armadura de la base, se puede colocar una malla en el centro de la base, o para mayor seguridad se coloca una cerca de la parte inferior y una segunda cerca de la cara superior de la base.

Al colocar la armadura de la base ya deben dejarse las esperas de los hierros en vertical, a los que se atarán posteriormente los hierros que conforman la estructura de las paredes.

El relleno de la base de la piscina

Una vez acabada la colocación de los hierros de base y las esperas para los muros se procede al relleno de la base con hormigón.

Se recomienda no hacer el hormigón a pie de obra porque es muy fácil que éste falle, lo que puede ocasionar futuros inconvenientes como agrietamientos y por lo tanto filtraciones. Lo mejor es contratar hormigón de planta, que se hace bajo estrictas normas de seguridad y en las condiciones óptimas, lo que asegura un buen resultado.

El espesor de la base de hormigón se puede hacer de unos 40 cm.

Muros e instalaciones de la piscina

Una vez concluida la base se pasa a los muros. En primer lugar se ata a las esperas dejadas con anterioridad la parrilla de hierro para los cuatro muros. Éstas tienen las mismas características que las parrillas de la base.Al tiempo de la colocación de las armaduras se tiene que pasar las instalaciones. Tanto las de iluminación como las del sistema de depuración que vayan a pasar por los muros deben instalarse en este momento.

De ahí se pasa al relleno de los muros. Una forma más artesanal es haciendo un tabique interior de ladrillo hueco dejando 20 cm entre éste y la pared del hueco. Este espacio es rellenado luego con hormigón. Pero la solución que cada vez se emplea más es la de gunitado. Esto consiste en proyectar el hormigón a gran presión sobre la armadura. De esta forma se consigue un hormigón más compacto, menos poroso y más impermeable, que admite unas paredes más finas y una armadura menos densa.

Concluidos los muros, ya solo restan los acabados, que pueden tener una gran variedad de posibilidades. Puede ir pintada simplemente o revestida con azulejos cerámicos, todo dependerá del tratamiento que se haga del espacio exterior.