El mundo, en su mayoría, está comenzando a dejar de lado el punto de vista de la Iglesia y a tomar en cuenta el cambio que se realizaría en la sociedad si se aceptara el aborto como una práctica legal.

Los miembros de la Iglesia y muchos médicos especialistas opinan que debe continuar manteniéndose como ilegal ya que es la muerte de una persona, y no debería considerarse en ninguna circunstancia.

Pero, por otro lado, los países que aceptaron al aborto como legal se justifican argumentando que cuando una mujer se encuentra frente a un embarazo no deseado y quiere deshacerse de él, lo hace donde pueda, y legalizándolo no corre peligro su vida porque se realiza en lugares especializados.

Hay 144 países que legalizaron el aborto, mientras que hay diecisiete que todavía no lo hicieron. Cada uno tiene diferentes condiciones y tiempos pero en todos ellos se considera como prioridad la vida de la mujer y no la del fruto de su embarazo. Sin embargo, el hecho de legalizar el aborto y lograr así que se deje de realizar en sitios clandestinos no trae necesariamente como consecuencia el decrecimiento en el número de muertes maternas.

La OMS cita como ejemplo positivo a Rumania, donde la mortalidad por aborto decreció enormemente tras legalizarse el aborto en 1989. En contraste, en Polonia, tras décadas de aborto legal, éste fue penalizado en 1993, pero la mortalidad materna continuó descendiendo y es hoy una de las más bajas del mundo (4 veces menor que en Rumania).

En Irlanda, donde el aborto sólo se permite para salvar la vida de la madre, la mortalidad materna es tres veces menor que en Holanda, donde el aborto es irrestricto. En Chile abortar es ilegal, pero la mortalidad materna es menor que en Cuba, donde no hay restricción.

Cómo ve Europa al aborto

Más allá de la conocida posición negativa de la Iglesia respecto a la despenalización del aborto, en casi toda Europa se condicionó pero se aprobó su legalidad.

España y Francia son los países, respectivamente, uno que adoptó la legalización del aborto más recientemente y el otro, uno de los primeros países europeos en aceptarlo. La nueva ley española (aprobada en febrero de 2010 pero que entra en vigencia en junio) estipula que las mujeres no necesitarán de ninguna autorización para interrumpir el embarazo en las primeras 14 semanas y necesitará una autorización hasta la semana 22 si existen riesgos para la salud de la madre o de malformación del feto. Después de la vigésima segunda semana, el aborto sólo podrá producirse si se detecta en el feto una enfermedad "grave o incurable".

Mientras tanto, la ley francesa de 1975 aún vigente no exige a la mujer embarazada cumplir unas condiciones particulares para poder abortar, siempre que se practique en las primeras 12 semanas de embarazo. Superado ese tiempo, la ley sólo autoriza la interrupción en casos justificados terapéuticamente, cuando esté en riesgo la salud de la madre.

En Italia y Alemania

Italia es otro de los países que se sumó a fines de los años 70 a los otros que legalizaron el aborto. Cuenta con la ley de aborto desde mayo de 1978 que permite el aborto durante los 90 primeros días de gestación y exige que se produzca con todas las garantías sanitarias y legales. Transcurrido este periodo, la interrupción del embarazo sólo se considera posible si existen graves trastornos físicos o psíquicos.

En Alemania, el aborto es libre, gratuito y no está penalizado en las 12 primeras semanas de embarazo, siempre que la paciente se haya sometido a lo que se denomina striptease psicológico (es decir, que debe haber pasado por dos centros de asesoría, en su mayoría tutelados por las Iglesias católica o protestante, que teóricamente deben ejercer un papel disuatorio).

En Gran Bretaña

La interrupción voluntaria del embarazo en Gran Bretaña fue despenalizada por una ley de 1967, que exige el visto bueno de dos médicos. El plazo máximo para practicarla es de 24 semanas en el caso que corra riesgo la salud física o mental de la madre o de los hijos ya existentes.

La ley británica no establece plazos cuando exista un riesgo sustancial de malformaciones en el feto o cuando la continuación del embarazo suponga un peligro mayor que la interrupción de éste para la madre.

El aborto en números

En el mundo mueren 200 mil mujeres al año por realizarse abortos en lugares clandestinos. De acuerdo con datos de la OMS, publicados en 1997, cada año se practicaban alrededor de 50 millones de abortos en el mundo; de éstos, 20 millones se realizaban en condiciones inseguras y provocaban la muerte de 78 mil mujeres.

Casi la totalidad de las muertes asociadas al aborto inseguro (99%) ocurren en regiones y países con altos niveles de pobreza y marginación social. Para el año 2000, la OMS calculó que a escala internacional se realizaron alrededor de 19 millones de abortos en condiciones inseguras, de los cuales 18.5 millones (97.5%) ocurrieron en países del mundo en desarrollo.