El cambio climático puede convertirse en uno de los mayores desafíos a los que se ha enfrentado la humanidad si las proyecciones climáticas acaban por cumplirse. Sin embargo, para conseguir que esas predicciones no acaben cumpliéndose o al menos las más pesimistas, es necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero como el CO2.

Pero, ¿qué se puede hacer desde casa y en la vida diaria de cada persona?

Qué se puede hacer para disminuir las emisiones de CO2

Las opciones a realizar pueden ser variadas y, aunque algunas pueden involucrar un desembolso inicial de dinero, incluso mayor que otras menos amigables respecto a la reducción de emisiones, a la larga el coste económico es menor y ni qué decir tiene que el medio ambiente lo agradecerá.

La instalación de paneles solares para recoger energía o una calefacción geotérmica pueden ayudar a transformar la vivienda en un edificio sostenible y autosuficiente. En el caso de los paneles fotovoltaicos se puede llegar a vender energía eléctrica a la red, aunque esto será posible en aquellos países en los que se permita.

Recomendaciones para ayudar a reducir las emisiones de CO2

En cuanto al uso de energía eléctrica en el hogar, se pueden sustituir aparatos electrónicos y electrodomésticos por otros que sean más eficientes. A esto se podrán sumar una serie de acciones a tomar en casa, como pueden ser las siguientes:

  • No dejar encendidos los aparatos que no se usen.
  • Mantener cerrada la puerta de la nevera y tratar de no abrirla continuamente.
  • Cuando haya que encender el aire acondicionado no colocar el termostato por debajo de los 24 ºC.
  • Cuando se encienda la calefacción no colocar el termostato por encima de 20 o 21 ºC.
  • Usar bombillas de bajo consumo.
Además, para mejorar la eficiencia térmica de la vivienda es recomendable realizar los cambios necesarios para que la pérdida de calor que se pueda producir en el edificio no sea excesiva.

Reducir las emisiones de CO2 modificando la dieta

La comida es también un punto a tener en cuenta para reducir las emisiones de CO2 desde el hogar. Cambiar los hábitos alimentarios y, por ejemplo, tomar frutas y verduras de temporada es una opción para ayudar a disminuir la carga de CO2 que acaba en la atmósfera.

Más opciones que se pueden tomar respecto a la dieta son el menor uso de precocinados, la sustitución, algunas veces durante la semana, de carnes rojas por pescado o vegetales y la reutilización de comida sobrante para otros platos del menú semanal, lo que ayuda a reducir la cantidad de basura generada.

Disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero con el transporte

Por último, uno de los cambios que se pueden realizar se refiere al transporte hasta el centro de trabajo o de estudios. El uso del transporte público o, en su caso, de la bici beneficia al medio ambiente ayudando a reducir las emisiones. Ir a pie también puede ser una opción si dicho centro no está muy lejos.

Además, el vehículo familiar puede sustituirse por vehículos híbridos o eléctricos, de forma que estos no usan tanto combustible fósil y se contribuye a la disminución de emisiones de CO2.

La adopción de todas estas medidas puede contribuir a reducir las emisiones desde 15 hasta 7'3 toneladas al año por persona e incluso reducir los gastos mensuales en un 7%, según estudios recientes.

Sin duda la realización tan solo de algunas de estas medidas puede ayudar significativamente a evitar que la concentración de CO2 siga aumentando en la atmósfera. Y si no se pueden adoptar todas, siempre se podrá compensar la huella de carbono que cada uno tenga.