La conciencia ecológica está cada vez más afianzada en la vida cotidiana de las personas, las familias, las empresa, etc. Sin embargo, a veces por pereza y otras por desconocimiento, no se aprovechan todos los recursos disponibles para reciclar todos los residuos que se generan en una casa de forma diaria. Es muy importante que todos los miembros que la habitan estén comprometidos con el reciclaje, en aras de conseguir un modo de vida lo más sostenible posible.

El primer paso para fomentar la ecología en casa es reduciendo la producción de desechos. Y, como norma general, la ecología se rige por estos tres principios o tres "R"s: reducir, reutilizar y reciclar.

Existen muchas acciones cotidianas que pueden facilitar la reducción de basura:

  • Sustituir bombillas convencionales por unas de bajo consumo. No sólo se consigue reducir el desecho, sino que se reduce considerablemente la factura de la luz.
  • Sustituir las facturas convencionales por las online o electrónicas. En lugar de almacenar las facturas en una carpeta de cartón, se pueden guardar en una carpeta dentro del buzón de correo electrónico.
  • Utilizar los documentos electrónicos tanto como sea posible, para reducir el consumo de papel, de toners, electricidad, etc.
  • Utiliza bolsas de la compra reciclables, como carritos de la compra (mucho más sanos para la espalda) o bolsas reutilizables.
  • Prescindir de comprar los productos que estén embalados en unos envases demasiado voluminosos, ya que generarán una cantidad desproporcionada de basura.
  • Decantarse siempre por los productos que estén envueltos en vidrio (muy reciclable), sobre los que estén envasados en metal o plástico.
  • Sustituir los productos de usar y tirar por los reutilizables. Por ejemplo, pilas recargables.
Una vez que se hayan tomado las medidas para reducir la cantidad de basura, llega el momento de organizar los cubos de la basura para que todos los miembros de la familia tengan claro qué residuo va dentro de qué cubo, con el objetivo de facilitar el posterior reciclaje.

Clasificar la basura de casa para reciclar

La primera clasificación que se debe hacer con la basura es entre orgánica e inorgánica. Y, de hecho, hoy por hoy, la mayor parte de las casas realizan esta división de las basuras para su posterior reciclaje. Sin embargo, conviene tener una idea clara de qué implica cada término.

La basura orgánica es cualquier residuo que provenga de animales o plantas. Hay que tener en cuenta que el papel, aunque venga de los árboles, no es considerado basura orgánica.

La basura inorgánica es el desperdicio que haya sido hecho por el ser humano, como el metal, el papel, el plástico o el vidrio.

El objetivo de las casas con una verdadera mentalidad ecológica pasa por realizar una diferenciación entre todos los tipos de basuras inorgánicas, para que se puedan reciclar cuanto más, mejor.

Aunque parezca un engorro, un reciclaje bien entendido debería llevar a los hogares a tener 7 cubos de basura:

  1. Basura orgánica: peladuras de fruta y verduras, restos de comida (carne o pescado), plantas o césped, así como restos humanos (cabello, uñas, etc.).
  2. Metal: las latas de refrescos o con verdura envasada, como aceitunas o maíz.
  3. Papel y cartón: facturas, sobres, cajas de cereales, cuadernos y libros (retirándoles la parte de plástico de las tapas).
  4. Plásticos: las bolsas donde se envasa la pasta, el arroz o las legumbres, los vasitos de yogur y las bolsas de la compra.
  5. Vidrio: todas las botellas de alcohol, zumos, leche fresca, y envases, como de tomate frito. Por supuesto, sin sus tapas que suelen ser de plástico.
  6. Tetrabrik. en muchas casas lo meten en el reciclaje del papel, pero no es sólo cartón. Por ello, se considera un residuo a parte. Aquí estarían los envases de leche, nata, purés, etc.
  7. Basura con varios componentes. Existen muchos residuos que están hechos de varios materiales y son difíciles de descomponer. Por ejemplo, una bombilla, los residuos sanitarios, etc.
Existen residuos, como los electrónicos y los electrodomésticos que tienen su propia forma de reciclado. Por ello, antes de deshacerse de ellos en la calle, hay que llamar al servicio de recogida público, que suele estar gestionado por cada ayuntamiento.

Las pilas y los medicamentos cuentan con "puntos limpios" en farmacias, tiendas de fotografía o junto a contenedores variados.

Los contenedores de basura (en España)

Las ciudades de todo el mundo están apostando por la fórmula de los contenedores de colores para facilitar la diferenciación. Este último paso es el más importante para garantizar el reciclaje de la mayor parte de los residuos recogidos.

Los contenedores de basura principales son:

  • El contenedor de basura azul, para el papel y el cartón
  • El contenedor verde, para el vidrio, siempre sin tapones ni etiquetas
  • El contenedor amarillo, para metal, plástico y tetrabrik. En el futuro se prevé otra diferenciación entre estos materiales. Pero por el momento, lo habitual es tirar todo esto en el mismo contenedor.
  • El contenedor gris, para los residuos orgánicos
Poco a poco, a medida que el compromiso por el reciclado de la basura se afianza en la sociedad, las acciones por parte de las administraciones públicas irán encaminándose hacia un reciclaje casi total de la basura vertida. Esto permitirá a las ciudades ser algo más sostenibles de cara al futuro.