La pasta es muy fácil y rápida de preparar, la podemos preparar en casa de forma muy económica y nunca se podrá comparar un buen plato de pasta casera con uno comprado en la tienda, además con nuestro toque personal y el cariño que le ponemos al hacerlo con nuestras manos.

La base para cualquier tipo de pasta, fresca, ya sea spaghetti, tagliatelle, lasagna, o capeletti es la “pasta sfoglia” o masa, a partir de ahí podemos obtener una gran variedad de pastas.

Al contrario de lo que se cree la pasta no engorda y puede ser nuestra aliada en las dietas.

Ingredientes (para 2 ó 3 personas)

  • 300 gr. de harina
  • 3 huevos

Preparación

  1. Empastar la harina con los huevos de manera que la masa quede compacta, sobre una tabla o mesa de madera, formando una bola.
  2. Estirar la masa con un palo de amasar de madera hasta que quede de 2 ó 3 cm. de espesor con cuidado de no romperla y usando harina para que no se pegue a la mesa ni al palo. Las primeras veces algún hueco será inevitable pero no por ello será peor.
  3. Si disponemos de una máquina para realizar los diferentes tipos de pasta, podemos usarla, pero si no la tenemos, podemos realizar igualmente la pasta sin ella.
  4. Si deseamos cintas, las cortamos bien finas con un cuchillo (teniendo en cuenta que al cocinarla aumenta su tamaño al doble). O bien podemos hacer cuadritos para realizar raviolis o capellettis e incluso lasagna.
  5. Luego la distribuimos en una fuente enharinada o en una mesa limpia, donde la podamos dejar secar al aire por uno o dos días.
  6. La pasta está lista para usarse en sus diferentes variedades, simplemente poniendo a hervir agua con sal y poniéndola a cocinar en ella.

Historia de la pasta

La pasta parece tener su origen en la antigua China, se cree que Marco Polo introdujo la pasta en Italia aunque nada dice en sus escritos acerca de ella, pero el origen de la pasta se remonta a la antigua Roma, cuyos habitantes otorgaban el mérito a los dioses.

Sin duda era conocida tanto por los romanos como por los griegos, también existen especulaciones de que la pasta era utilizada por los etruscos, sin embargo no existe evidencia de ello.

Existe evidencia del uso de la pasta en Jerusalén en escritos arameos del siglo V d. C. De todas formas, sea de donde sea que provenga, su uso se ha extendido en todo el mundo siendo hoy un plato clásico en la mesa cotidiana y podemos disfrutarla de diversas maneras.

Algunas ideas para prepararla

La pasta es uno de esos platos en los que podemos usar nuestra imaginación y crear una gran variedad de salsas para servirlas, lejos de la típica salsa de tomate, hay un sinfín de recetas y combinaciones, no hay reglas, podemos ponerle lo que nos apetezca.

  • Salsa pesto: se hace con albahaca fresca, nueces ajo y aceite de oliva, pisando en un mortero o bien en licuadora o procesadora, quedando una pasta muy sabrosa.
  • Salsa de verduras: cortamos las verduras en juliana (pueden ser cebollas, zanahorias, pimientos, calabacín, zucchini, etc.) y la rehogamos en una sartén con aceite.
  • Salsa parisienne: se hace con crema de leche y jamón cortado en cubos pequeños.
  • Salsa con tomates y berenjenas.
  • Salsa de brócolis, alcauciles y champiñones.
  • Salsa de apio y jamón.
  • Salsa carbonara.
  • Salsa de guisantes y panceta,
  • Salsa de atún y espinaca.
  • Salsa de crema de choclos (maíz).
  • Salsa bolognesa: con salsa de tomate y carne molida.
En fin hay una gran variedad de salsas, más o menos elaboradas, algunas muy sencillas, incluso un buen plato de pasta con apenas un poco de perejil picado, manteca (mantequilla) y un dientecito de ajo para darle sabor, es facilísimo y muy apetitoso.