El último Congreso de la Asociación Española de Pediatría' (AEP), celebrado en Sevilla la pasada semana, ha alertado de que el escaso conocimiento de los padres en cuestiones de nuevas tecnologías favorece el ciberacoso de sus hijos menores. En un comunicado, la AEP sostiene que no existe un único "síndrome del niño acosado" pero los padres sí pueden advertir cambios en los hábitos de sus hijos: en el uso de dispositivos móviles o de Internet, ausencias repetidas a clase, ausencia en actividades hasta ese momento preferidas, disminución del rendimiento académico con disminución de la capacidad de concentración, cambios o desaparición de amistades. Y siempre se debe denunciar a la Policía ya que cuenta con una unidad especializada para ello en @Policia o webs como Anti-Bullying.

Los pediatras advierten que hay que estar atentos a los cambios drásticos en el estado de ánimo o la aparición de síntomas como insomnio, cefalea o dolor abdominal de reciente aparición y sin causa aparente. Cualquier cambio de hábitos en el uso de las nuevas tecnologías, la sensación de notar que "está diferente" y más si va unido a algún síntoma físico, es un aviso de que algo no va bien. Para evitarlo, lo ideal es saber qué hace el menor cuando está conectado, instalar un buen antivirus, un corta fuegos y un programa de control parental. Conviene tener el ordenador en una zona abierta (no sin control en su cuarto) y que el menor emplee cuentas de correo de la familia.

Cuando el acoso se produce en el entorno online, (ciberacoso), el principal problema es el mayor sufrimiento en las víctimas, al permanecer más tiempo el objeto de burla o agresión en el medio virtual y aumentar la audiencia que tiene acceso al daño que producen los ataques de los agresores/as, provocando un mayor riesgo de trastorno del ánimo y del suicidio.

La brecha digital entre padres e hijos

"Es la primera vez en la historia de la humanidad en que los más jóvenes saben más que los adultos de algún tema concreto", explica la doctora María Salmerón, que ha participado en este congreso, con la ponencia 'Ciberacoso y sus síntomas'. La brecha digital ha sido la coartada para la impunidad de muchos acosadores ya que los padres no se ven preparados para ayudar a sus hijos. Salmerón explica que los jóvenes han nacido en esta era tecnológica pero no han tenido, en muchos casos, una educación previa en el buen uso de Internet, ni conocen sus riesgos. Son demasiado confiados.

Aunque suponga un esfuerzo, los pediatras piden que los padres se actualicen y conozcan entorno online y en las medidas de seguridad que existen para proteger los dispositivos conectados a Internet. Desde bien pequeños, una educación que debe iniciarse en cuanto los menores empiezan a tomar contacto con las nuevas tecnologías, a los 2-3 años de edad.. Tener un control sobre lo que los menores hacen en el mundo virtual, al igual que lo deben saber en el real. "No se trata de prohibir sino de educar, al igual que se educa a cruzar una calle", explica la doctora Salmerón.

Las estadísticas indican que la mayoría de los niños y adolescentes tiene acceso a Internet -muchos de ellos a través del teléfono móvil-, y que el 82,5 por ciento se conecta a diario, la mayoría sin información previa y sin tener instalados los programas adecuados para una navegación segura. Un estudio realizado entre 2.412 escolares vallisoletanos de entre 13 y 18 años en el curso académico 2011-2012 pone de manifiesto que el 18,9 por ciento de estos menores ha contactado con desconocidos; una cifra similar (18,7%) ha llegado a tener a citarse y verse con un extraño con el que se ha contactado a través de la red. Un 19,6 por ciento reconoce haber grabado o difundido imágenes de otros sin su consentimiento. El 12,3 por ciento de estos estudiantes de ESO y bachillerato afirma haber recibido llamadas o mensajes de compañeros con insultos o amenazas, y son más, un 14,2 por ciento, los que relatan haberlo hecho a través del ordenador o el teléfono móvil.

Estos datos coinciden con los del estudio realizado por INTECO en 2012 'Sobre Hábitos seguros en el uso de las TIC por niños y adolescentes y e-confianza de sus padres' que destaca "el salto de casi 10 y 13 puntos porcentuales respectivamente que separa las percepciones de hijos y padres en cada una de las modalidades de acoso entre iguales. Esto parece indicar que los adultos no son del todo conscientes de los casos en que el origen del peligro se encuentra en el propio menor, prosigue la doctora Salmerón.

Tipos de acoso

Existen tres tipos de acoso a través de Internet. El ciberacoso, en sentido estricto se produce entre adultos. Tanto la víctima como el causante son mayores de edad. De Es muy habitual que este tipo de manipulación se centre en el ciberacoso sexual. Por ello la difusión de imágenes eróticas es tan peligrosa, porque sirve como futuro chantaje.

Otras veces se circunscribe simplemente a la amenaza pura y dura. El ciberbullying (o ciberabuso, cibermatonaje, cibermatoneo…) trata de amedrentar a sus víctimas a veces solo por el placer de dominarlas. Se produce entre menores que normalmente se conocen en personas.

Otras palabras que describen este comportamiento antisocial son:

- El ciberacecho (Cyberstaking): El seguimiento de los pasos online de la víctima.

- Grooming (child grooming, internet grooming, cybergrooming): Se produce cuando un pedófilo o pederasta online al convencer a los menores simulando empatía y cariño.

- Cebo (Luring): Artimañas de los pedófilos online para atraer a niños a encuentros fuera de la Red.

- Web apaleador: Web creado para hacer ciberbullying sobre algún menor, metiéndose con él/ella de manera pública y ridiculizándolo/la. A menudo se anima a otros internautas a participar en el abuso.

- Flame: Provocación mediante un mensaje incendiario enviado a un foro, lista de correo, cuyo objetivo es provocar reacciones airadas de sus participantes. Suele contener insultos u ofensas y puede estar dirigido a todos en general, a un grupo de usuarios o a alguien en particular.

- Guerra de notificaciones: Medio utilizado a veces en casos de ciberacoso o ciberbullying para implicar a un proveedor de servicio contra la víctima.

Nuevos datos sobre el ciberbullying en España

El 26’6% de los adolescentes españoles practica o padece ‘ciberbullying‘, forma de acoso escolar que se realiza a través del teléfono móvil, Internet y otras nuevas tecnologías. Según los datos facilitados por el Injuve, el 10,5% de los adolescentes se ve implicado en estas actividades de ciber-acoso vía mensajería instantánea; el 4,6% a través del chat; el 4,3% por mensajes de teléfono, el 2,8% vía correo electrónico, el 2,7% por teléfono y el 1% a través de fotografías o vídeos. Lo peor es que ese nocivo comportamiento se reproduce cuando se es adulto en un 20% de los casos.