Si bien hacer ejercicio es muy beneficioso para cualquier persona, a la hora de emprender una actividad deportiva es necesario tomar algunas precauciones. Los kinesiólogos encuentran a menudo pacientes, en su mayoría hombres conocidos como deportistas de fin de semana, que presentan desgarros musculares tanto de miembro superior como inferior.

Se trata, en su mayoría, de oficinistas, que pasan cerca de 9 horas sentados en su trabajo y concurren una vez por semana a jugar al fútbol, tenis o cualquier otra actividad. Esto representa una gran exigencia para los grupos musculares desacostumbrados a dicha solicitud deportiva.

Qué es el desgarro

Un desgarro es la ruptura total o parcial de un músculo, es decir, que puede afectar sólamente a algunas fibras o, en menos casos, a su totalidad. De acuerdo con su magnitud, se lo clasifica en cuatro grados, siendo el más leve la distensión y el más grave la ruptura. En la mayoría de los casos, el desgarro ocurre en la unión entre la fibra muscular y el tendón, denominándose miotendinosos. Los síntomas son un dolor muy agudo, como un pinchazo en la zona, inflamación y la consiguiente contractura refleja del resto de la masa muscular. En general el paciente sospecha que se ha desgarrado y el dolor no le permite continuar la actividad. Hay que saber diferenciarlo de una contractura muscular, que tiene algunos síntomas similares.

Causas del desgarro muscular

Existen cuatro principales motivos que favorecen la lesión muscular:

Y existe una quinta causa no tan investigada pero, no por eso menos real, que es el estrés (físico o mental). Si bien los deportistas de alta competencia suelen desgarrarse por exigir demasiado al músculo, la población general suele fallar tanto en el calentamiento, como en la correcta elongación. Ahora bien, es posible preparar el cuerpo para la actividad teniendo en cuenta algunas pautas.

Qué hacer para prevenir lesiones

  • Debe asegurarse de realmente tener ganas de ir a jugar ese día, si es jueves o viernes y está demasiado cansado o preocupado, quizás sea mejor dejarlo para otra oportunidad.
  • Antes del partido, es necesario que prepare el cuerpo entrando en calor. Nunca, nunca, se debe elongar los músculos antes de jugar, ya que el estirar en “frío” puede causar mayor posibilidades de lesiones. Sí se debería rotar las grandes articulaciones como cuello, hombros y caderas. Un trote en el lugar levantando los brazos también sirve para ese propósito. Luego puede practicar algunos minutos de trote con cambio de dirección, trote lateral o trote y saltos.
  • Durante el partido, es importante tomar suficiente líquido y prestar atención a pequeñas molestias que pudieran surgir.
  • Si no se está lesionado, jamás se debe “vendar” una zona como prevención. Si se siente inestabilidad en alguna articulación o falta de confianza para ejecutar el gesto motor, debería consultar con un profesor de educación física para que pueda indicar ejercicios específicos para su deporte.
  • Después de jugar, debe permanecer unos minutos caminando alrededor de la cancha para lavar el ácido láctico.
  • También es un buen momento para elongar, con paciencia y de manera sostenida, todos los grupos musculares que han trabajado. Si bién elongar puede resultar terriblemente aburrido, la flexibilidad es fundamental.
  • Durante la semana sería recomendable que saliera a caminar a un paso rápido, por lo menos durante 30 minutos. De esa manera el cuerpo se va preparando para el siguiente encuentro.
  • Luego de la actividad, se debería esperar por lo menos 24 hs. para volver a exigir al cuerpo. Eso no significa el reposo absoluto, que ya vimos que no es recomendable, pero si trabajar la recuperación activa (algo de cinta o bicicleta y elongación).

Preparados, listos… ¡ya!

Ahora que ha quedado claro qué se debe hacer para cuidar los músculos, hay que prestar atención. Recuerda que es muy probable la recidiva en pacientes que ya se han desgarrado antes. Es posible que, aún haciendo caso a todos los consejos, los desgarros sean frecuentes. Eso puede pasar porque algunas personas están predispuestas genéticamente para esa lesión, ya sea por su tipo de fibra muscular, sangre o proteína colágeno. Es fundamental concurrir a un traumatólogo y hacer la correcta rehabilitación kinésica. Así se evitará que se forme una cicatriz desorganizada y genere molestias o dolor en el futuro. Y, si nunca ha sufrido de un desgarro, adopta estos consejos al pié de la letra. Así se asegurará de mantener sus músculos en óptimas condiciones.